Archive for August, 2010

Ecuador y los dilemas del desarrollo sostenible

27/08/2010 in Actualidad,Desarrollo Sostenible,Sostenibilidad | Comments (8)

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Prof. Luis Sanz. Decano Asociado de Programas de Maestría.

Leyendo en días recientes el libro SuperFreakonomics me encontré con que los autores le dedican bastantes páginas al tema del cambio climático. Además de analizar diferentes perspectivas sobre el tema y resaltar lo complicado de lograr un consenso, desde la perspectiva de análisis económico mencionan como al final del día se trata de un tema de alinear intereses.

Esto me resultó interesante a raíz de la suscripción por parte de Ecuador y del PNUD del Fideicomiso para la Administración del Fondo Yasuni-ITT. A través del mismo, Ecuador se compromete a no explotar 846 millones de barriles de petróleo que se encuentran en esta reserva natural, a cambio de recibir US$ 3.600 millones en los próximos 13 años. Este monto se destinaría a financiar la conservación en el país de 44 áreas protegidas, así como a desarrollar proyectos energéticos de fuentes renovables.

Lo que para algunos no es más que un chantaje ecuatoriano al mundo, se trata en realidad de la admisión a escala internacional que la única forma de solucionar el problema del cambio climático es internalizar los beneficios de preservar el ambiente. Para un economista estamos en presencia de una externalidad cuando una acción tiene consecuencias positivas ó negativas para otros agentes que no están involucrados directamente en la decisión.

Este es precisamente el dilema de Ecuador: no explotar estas reservas petroleras privan al país de recursos que podría destinar a mejorar la calidad de vida de su gente, mientras que los beneficios medioambientales los disfrutamos todos. No sorprendentemente, es muy posible que el país no conserve lo suficiente a menos que sea compensado por hacerlo, y esto es precisamente lo que busca el Fideicomiso: que entre todos los que nos beneficiamos, le demos los incentivos correctos a Ecuador para comportarse de la mejor manera.

El problema de los incentivos individuales y colectivos yace en el meollo de nuestra dificultad para acordar acciones decisivas contra el cambio climático. Al leer artículos como los de mi colega Felipe Pérez en este blog (ver aquí), es difícil discutir la lógica. Pero entonces, ¿por qué nos cuesta tanto solucionar el problema? ¿Por qué fracasó Copenhague? ¿Por qué necesitamos iniciativas como la Yasuni-ITT? Porque si bien todos estamos de acuerdo en que hay que cuidar el ambiente, en el fondo se trata de un intercambio: a nivel individual, compartir vehículo para reducir las emisiones de CO2 se hace al costo de perder la flexibilidad de desplazarnos cuándo y a dónde queramos.

Así las cosas, no todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Lo mismo pasa con el desarrollo de los países emergentes. La clave se encuentra entonces en desarrollar soluciones creativas a este problema. Si este fideicomiso es un paso en esa dirección, sólo el tiempo lo dirá. Pero en lugar de criticar el principio, deberíamos pensar más bien en cómo mejorarlo.

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Coworking

09/08/2010 in Actualidad,Innovación | Comments (6)

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09.08.2010. Prof. Guillermo S. Edelberg DBA. Profesor Emérito, INCAE Business School. | Tomado de www.guillermoedelberg.com.ar.  

Prof. Guillermo Edelberg

Prof. Guillermo Edelberg

En un artículo anterior (1)  me referí a los conceptos de telecommuting (trabajo a distancia) y going Bedouin, a sus ventajas y desventajas y al hecho de que este último era, en aquel momento, novedoso. El artículo incluía la siguiente cita, extraída de otro escrito a principios de 2006 por Greg Olsen, un especialista: “Una empresa (de tecnología), si se concentra casi exclusivamente en opciones de infraestructura basadas en servicios, puede llegar a operar como una especie de clan neo-Bedouin con sus trabajadores desplazándose como una tribu nómada, transportando laptops y telefonía celular y capaces de instalarse en cualquier lugar donde hubiera conexión a Internet, sillas, mesas y fuentes de cafeína”.

Mi artículo mencionaba que uno de los problemas de estas formas de trabajar era el aislamiento y la soledad que experimentaban los empleados ante la carencia de un ambiente de trabajo tradicional. No obstante, terminaba con esta afirmación: “si se confirma y acepta el análisis de Greg Olsen, quizás going Bedouin se convierta en algo cool “.

Las expresiones cowork y coworking comenzaron a popularizarse en 2005 y 2006, la época en que se publicaron los artículos mencionados, para referirse a una modalidad de trabajo dirigida a paliar estos problemas de aislamiento y soledad. Brad Neuberg, un joven programador de computación que trabajaba por su cuenta, alquiló espacio en un edificio en el área de San Francisco, California, en esos días y creó una nueva forma de trabajar: reunió en ese lugar a colegas que trabajaban, aislados, para distintos empleadores o contratistas y querían compartir ideas. Varias publicaciones le atribuyen el mérito de ser el primero en utilizar estos vocablos para describir tal actividad conjunta.

La idea no era totalmente novedosa. Alquilar oficinas era algo que se hacía. Desempeñarse en comunidad, también; pero sí lo era para los techies, (como se denomina coloquialmente en los Estados Unidos a los especialistas en tecnología) que trabajaban en sus casas o en la mesa de alguna cafetería. Un sitio web, www.coworking.pbworks.com, la describe así:

Coworking redefine la manera en que trabajamos. La idea es sencilla: dice que los profesionales independientes y aquellos con flexibilidad en lo relativo a sus lugares de trabajo trabajan mejor juntos que solos. Coworking brinda respuesta a la pregunta que muchos se hacen cuando su lugar de trabajo es su casa: “¿Por qué esto no es tan divertido como creíamos que iba a ser?” Además de crear mejores lugares de trabajo, los espacios de coworking se construyen a partir de la idea de creación de una comunidad y de la de sustentabilidad. Los locales en que se pone en práctica el coworking acuerdan apoyar los valores establecidos por los creadores del concepto, a saber: colaboración, comunidad, sustentabilidad, apertura y accesibilidad.

La idea se difundió rápidamente. Distintas ciudades del mundo cuentan con locales de coworking, tal como se puede ver en el sitio web recién mencionado. Su expansión se debe, entre otras causas, al desempleo derivado de la crisis de las hipotecas subprime lo cual resultó en un aumento en el número de especialistas que trabajaban por su cuenta.

Los locales cuentan por lo general con espacios amplios sin cubículos, escritorios y mesas de trabajo, salas de reuniones y de descanso, teléfono fijo, acceso a Internet, impresora, fax, café, horno de microondas, refrigeradora y cocina. A veces incluyen oficinas privadas, Hasta puede suceder que cuenten con una recepcionista (según algunos, el hecho que ésta pueda atender el teléfono le brinda más credibilidad a las llamadas de negocios). Pueden haber sido organizados, por ejemplo, por un grupo de colegas, por una entidad comercial o por una entidad sin fines de lucro. El costo para quienes allí se instalen depende del tiempo que se ocupen las comodidades. En ocasiones tiene lugar un trueque: no pagar nada a cambio de servicios profesionales. En otras, los empleadores se hacen cargo del costo de la asistencia de sus empleados.

Si bien al principio las comunidades estaban integradas por colegas de una misma especialidad, en la actualidad se reconoce que coworking no consiste simplemente en salir de la casa e instalarse junto a éstos. También consiste en contar con la ayuda y colaboración de especialistas en distintas áreas, lo cual es conducente a la creatividad y la innovación.

Existen variaciones: locales de coworking donde se reúnen especialistas en el cuidado del medio ambiente, otros, donde sólo asisten mujeres. En las reuniones denominadas jellies el énfasis está puesto en brainstorming ―tormenta de ideas― e intercambios creativos.

Coworking tiene otras ventajas: aumenta las redes sociales de sus concurrentes y facilita hacer contactos por intermedio de los nuevos compañeros de trabajo. También se presentan problemas, como ser conflictos entre personas de diferentes personalidades, el uso de teléfonos celulares, el cambiar de un escritorio a otro, el excederse en los espacios ocupados, no dejarlo limpios, y la falta de privacidad. Esto último puede significar el compartir espacio con un competidor y tener problemas con el manejo de información confidencial. También puede darse el caso de que un integrante de la comunidad de coworking decida reclutar a otros participantes para empresas en las cuales está interesado.

No obstante, el crecimiento en el número de locales dedicados a coworking parecería indicar que, al menos por ahora, sus ventajas superan sus desventajas. Como dice Martín Fierro: Aprovecha la ocasión / el hombre que es diligente; / y, tenganló bien presente: / si al compararla no yerro, / la ocasión es como el fierro: / se ha de machacar caliente.

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1 Ver artículo # 115 Going Bedouin Implica Algo Más que Telecommuting en www.guillermoedelberg.com.ar

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