La autoestima y el ego

06/04/2011 in Actualidad | Comments (0)

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Prof. Guillermo Edelberg

Prof. Guillermo Edelberg

06.04.2011. Por el prof. Guillermo S. Edelberg DBA. Profesor Emérito.

A fines de 2007 una periodista, luego de recibir un premio, escribió un artículo donde dijo que “tenía dificultad para encajar bien el elogio, y, sin embargo, ¡qué lindo bálsamo para la autoestima!”. Esta frase me hizo recordar otra que escuché alguna vez: una ocasión así representa “un masaje al ego.”

¿Son equivalentes las dos frases?

Autoestima, dice el Diccionario de la Real Academia Española, es la “valoración generalmente positiva de sí mismo”. Un autor la describe como “la evaluación positiva o negativa de sí mismo”. Otro, así: “la autoestima es la creencia de que se tiene la capacidad de enfrentar los desafíos básicos de la vida y de que se es merecedor de la felicidad”.

Una autoestima elevada ―el estar satisfecho con sí mismo y el tenerse confianza para la resolución de problemas― se evalúa en general como positiva. Una autoestima baja ―sentirse insatisfecho con la imagen de sí mismo y sentir que no se cuenta con opciones ni posibilidades para influir en nuestro destino― se evalúa como negativa.

Nathaniel Branden, un psicoterapeuta y consultor de empresas, también conocido por su vinculación con Ayn Rand (1), se ocupó de la autoestima y escribió varios libros al respecto. En uno de ellos, titulado “Los seis pilares de la autoestima” (The Six Pillars of Self-Esteem, 1994) describió así los pilares del título de su libro:

a) la práctica de vivir conscientemente, lo cual significa tratar de usar plenamente nuestros sentidos y facultades en todo aquello que influya en nuestras acciones, propósitos, objetivos y valores; de emplear al máximo nuestras habilidades, cualesquiera que fuesen éstas; y de comportarse según lo que uno vea y sepa

b) la práctica de la autoaceptación, lo cual debe entenderse en tr es niveles: estar del lado de sí mismo; contar con la voluntad de experimentar más que de rechazar los hechos del momento; y poseer la idea de compasión, de ser amigo de sí mismo

c) la práctica de hacer nos responsables de nuestra existencia lo cual significa reconocer en forma implícita que otros seres humanos no están para servirnos ni para satisfacer nuestras necesidades

d) la práctica de ser autoafirmativo (la práctica de self-assertiveness (2). Esto es, vivir en forma auténtica: hablar y actuar de acuerdo con nuestras convicciones y sentimientos más íntimos

e) la práctica de vivir con objetivos; o sea, hacernos responsables tanto de formular nuestros objetivos y propósitos como de identificar las acciones necesarias para lograrlos. También, de observar nuestro comportamiento para verificar que esté alineado con objetivos y propósitos y de estar atento a los resultados de nuestras acciones

f) la práctica de la integridad personal, lo cual requiere la integración de nuestros ideales, convicciones, estándares, creencias y comportamiento

Seremos íntegros cuando éste último sea congruente con nuestros valores y cuando nuestros ideales coincidan con lo que hacemos.

Los trabajos de este autor se difundieron en el mundo del trabajo. E. P. Nelly citó la hipótesis de que “la autoestima es una fuente muy importante de ventaja competitiva en esta era de la informática. Los integrantes de una organización, además de su educación y entrenamiento, deben llevar a sus lugares de trabajo un sentido de su autoestima a través de recursos psicológicos tal es como la innovación, la responsabilidad personal, la independencia, la confianza en sí mismo y la iniciativa. [...]

Cuanto más estable sea una economía y menor el cambio, tanto menos urgente será la necesidad de un gran número de personas poseedoras de una autoestima saludable. Lo opuesto será cierto cuando la economía sea más turbulenta y mayor el cambio. Los líderes con una alta autoestima probablemente tendrán éxito cuando busquen inspirar, motivar y proveer un agradable ambiente de trabajo donde los trabajadores del conocimiento sean creativos y productivos.

En cambio, los de baja autoestima, consumidos por sus inseguridades, probablemente crearán conflictos en lugar de inspirar a la gente con la que se relacionen”. (The Academy of Management Executive. Briarcliff Manor, febrero de 1999).

Por otro lado, también se publicaron distintos estudios donde se expresaron dudas con respecto a lo mencionado en párrafos anteriores. Por ejemplo: la teoría sugiere que el nivel de autoestima (alto o bajo) influye en el desempeño en el trabajo; pero un trabajo publicado en 2010 señaló que esta influencia o no existe o es muy variable.

Otro autor de un trabajo publicado en 2011 sugirió que profundizar en el conocimiento de la naturaleza y consecuencias de la autoevaluación (o autoestima) se topa con dificultades y que sería mejor desarrollar una nueva clase de mediciones para dejar al descubierto la autoestima implícita. Se desarrollaron dos mediciones; pero nuevos estudios determinaron que éstas no eran buenas porque tal vez existían aspectos de la autoestima acerca de los cuales la gente no quería hablar.

En consecuencia, habrá que esperar nuevas investigaciones para aclarar las dudas.

¿Y el ego? El ego, dice el Diccionario antes mencionado, es, en su uso coloquial, un “exceso de autoestima”.

Posiblemente no exista palabra que sea mirada en forma más peyorativa en las enseñanzas religiosas y en la literatura espiritual que la palabra “ego”. [...] El ego quiere sentirse superior y especial, tiene que tener razón todo el tiempo y, peor aún, obstaculiza continuamente cualquier desarrollo espiritual porque oscurece la conciencia como un velo. (M. Shama, The Economic Times. Nueva Delhi: 15 de enero de 2011)

Esto hace que, aunque a veces se usen en forma intercambiable, no deba confundirse la autoestima con el ego. Esto no siempre es fácil, como en el caso del protagonista del tango (3) cuando dice:  Si soy así / ¿qué voy a hacer? / Es Juan Tenorio / que hoy ha vuelto a renacer.

¿El canto refleja su autoestima o su ego?

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(1) Ver artículo # 139:  Ayn Rand. Una Extremista del Capitalismo, en www.guillermoedelberg.com.ar
(2) Ver artículo # 101: ¿Qué se entiende por assertiveness?, en el sitio web antes mencionado.
(3) Si soy así, 1933. Música: F. Lomuto. Letra: A. Botta.

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