Archive for September, 2011

¿Es ésta tu mejor versión?

Prof. German Retana

Prof. German Retana

26.09.2011. Por el prof. German Retana. Un equipo de alto desempeño, en los negocios o en el deporte, procura alcanzar resultados extraordinarios, crecientes y sostenibles. Para lograrlo, cada uno de sus miembros tiene la responsabilidad de hacer las cosas al máximo nivel de su capacidad, ¿quiénes lo logran?

La autocrítica es un comportamiento inteligente que caracteriza a los que, honesta y frecuentemente, se cuestionan: ¿Soy en este momento la mejor versión de mí mismo? ¿Qué podría estar haciendo con mayor calidad? La constancia de este cuestionamiento previene la adicción al conformismo y la complacencia con el aplauso de los demás. La disciplina del autoanálisis conduce al compromiso y la exigencia con un rendimiento superior.

La sensación más tranquilizante de los autocríticos es saberse coherentes. Los líderes más creíbles en las organizaciones son los que, en verdad, integran sus decisiones y conductas con su discurso. Así actúan los jugadores líderes que en el camerino abogan por entregarse al equipo, y en la cancha renuncian a la gloria personal, poniendo todo su talento al servicio de sus compañeros. También son así los miembros líderes de las organizaciones que anteponen la visión, objetivos y valores de éstas por encima de sus caprichos e intereses individuales. Cuando la mejor versión de los integrantes del equipo está alineada con las máximas aspiraciones colectivas, el alcance de las metas se acerca.

A la autocrítica y la coherencia le siguen el aprendizaje y la innovación. Las personas inteligentes no son las que tienen respuestas para todo, sino las que convierten las preguntas en un modo de vida. Siempre están indagando sobre nuevos temas, cuestionan lo existente, investigan y se apasionan por acumular lecciones. Equipos así están compuestos por miembros inquietos que innovan métodos de trabajo, conversan asertivamente sobre cómo están y cómo desean estar. Las empresas que quieren presentar a los clientes la mejor versión de sí mismas incorporan la creatividad a su “ADN cultural” y son capaces de reinventarse para sorprenderlos positivamente.

Analice individuos, equipos deportivos y organizaciones con problemas internos, resultados erráticos, incertidumbre sobre su futuro, inestabilidad conductual o estancamiento. Posiblemente concluya que algo está provocando que lo mejor que poseen no esté saliendo a flote, que algo les impide explotar sus muchos talentos, o que alguien con poder no está siendo la mejor persona que es capaz y obstaculiza así al resto del equipo.

Si individual y colectivamente podemos ser y estar mejor, ¿por qué a veces no lo logramos? Es posible que no estemos siendo estrictos para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos al servicio del equipo. ¿Lo es usted?

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El trípode de la motivación

Prof. German Retana

Prof. German Retana

16.09.2011. Por el prof. German Retana. Cada vez es más complejo comprender qué mueve a las personas a hacer lo que hacen. No obstante, numerosos estudios demuestran que buscar un premio externo o evitar el castigo, ceden su importancia ante el disfrute íntimo de procurar un propósito superior, sentirse dueño de la forma de hacerlo y elevar la capacidad personal.

El experto en motivación, Daniel Pink señala que las organizaciones que mejor superan las crisis globales son las que privilegian su razón de ser, por encima de sus beneficios temporales. En ellas, agrega, sus miembros de esas organizaciones sustentan su motivación más intensa en un trípode conformado por la autonomía, el dominio y el propósito.

El empoderamiento (“empowerment”) es esencial para que los miembros del equipo se perciban a sí mismos dueños de la tarea que realizan y responsables sobre la forma y eficiencia para concretarla. La posibilidad de definir aspectos de sus desempeño y relaciones, sin la preponderancia del “jefe” incrementa el sentido de responsabilidad. La creatividad, la proactividad y el esfuerzo extra están aún más presentes en un ambiente de trabajo en el que se comprende que la autonomía induce al compromiso mientras que el control conduce a la obediencia, tal como Pink indica. ¿Hacia cuál de esas direcciones se siente usted orientado en su empresa?

Hay algunas personas que se atrincheran o estancan en lo que ya saben hacer y dejan de progresar. Se acomodan en su zona de confort y se constituyen en frenos del desarrollo de sus equipos; en especial si detentan posiciones de jefatura. La mayoría, en cambio, aspira a crecer en capacidades, a disfrutar el reto de aprender, perfeccionar y dominar sus talentos. La motivación de saberse capaces de elevar la maestría en conocimientos y habilidades, provoca una profunda satisfacción interior en las personas que cuentan con la autonomía y determinación para hacerlo. ¿Es éste su caso en su organización?

Entre más elevadas sean las razones para usar la autonomía y dominar capacidades incrementales, más superables serán las adversidades. La claridad de un propósito superior, que esté por encima de reconocimientos o expectativas materiales, es el máximo detonante del alma de un equipo. La presencia de esa elevada finalidad, la convicción racional de su necesidad y el alineamiento emocional de los miembros con ella, son plataformas de lanzamiento mucho más poderosas de motivación que el temor al fracaso o los incentivos pasajeros. ¿Cuál es su gran propósito personal? ¿Y el de su equipo?

Si los miembros de los equipos revitalizaran constantemente el legado que realmente desean construir y heredar, dejarían de actuar en pequeño para concentrarse en hacerlo tan en grande como su sueño.

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Steve Jobs y Bill Gates: ¿Vidas Paralelas?

Prof. Guillermo Edelberg

Prof. Guillermo Edelberg

09.09.2011. Por el prof. Guillermo Edelberg. Profesor Emérito. Plutarco, escritor griego que vivió del año 50 al 120, aproximadamente, describió y contrastó en Vidas Paralelas vidas de personajes de la antigüedad grecorromana. Recordé esta obra a fines de agosto de 2011 cuando Steve Jobs anunció que dejaba la dirección de Apple por motivos de salud porque Bill Gates, por su parte, había dejado la dirección de Microsoft en 2006 para dedicarse a la filantropía. Habían dejado de dirigir siendo todavía jóvenes las empresas que habían contribuido a crear y desarrollar, luego de alcanzar un lugar sobresaliente en el progreso de la tecnología.

¿Existe algún paralelismo en sus respectivas vidas? No es posible encontrarlo a la manera de Plutarco porque éste formó “parejas” de un griego y un romano y los comparó entre sí. No obstante, si bien ni Steve Jobs ni Bill Gates encajan en esta breve descripción, existen ciertas

aspectos de sus vidas que invitan a algunos a pensar que sí y a otros, que no.

Steve Jobs y Bill Gates nacieron en San Francisco y en Seattle, respectivamente, en 1955. El primero fue adoptado por una familia de trabajadores. El segundo nació en el seno de una familia de buena posición económica. Su padre integraba una firma de abogados y su madre, además de trabajar como maestra, colaboraba con organizaciones sin fines de lucro. Tal como describe una expresión habitual en los Estados Unidos, Steve Jobs y Bill Gates hicieron su aparición en el mundo in the right place and the right time (en el lugar y tiempo

adecuados). Crecieron y maduraron en un época en que “computadora” se convirtió en una palabra de uso habitual en las oficinas y en las casas ―lo cual hacía que el mercado de estos «aparatos» y sus partes constituyentes aumentara en forma continua― y California era sede de numerosas empresas de donde surgían las innovaciones. Desde su temprana adolescencia se

interesaron por la electrónica y las computadoras. Terminaron el colegio secundario e ingresaron a

la universidad, Steve Jobs a Reed College y Bill Gates a Harvard; pero ninguno de los dos completó sus estudios universitarios. De esta época datan sus conocidos amigos, con quienes habrían de compartir a lo largo de varios años la fundación de las empresas con las que se los identifica ―esto fue en ambos casos en 1975― y sus primeros triunfos técnicos. Steve Jobs se

vinculó con Steve Wozniak y Bill Gates primero con Paul Allen y más tarde con Steve Ballmer, quien lo acompaña hasta hoy día. Wozniack se retiró de Apple en 1981 luego de sobrevivir un accidente de aviación y Allen, de Microsoft en 1982 luego de contraer una grave enfermedad.

Steve Jobs se caracterizó por desarrollar nuevos productos y contribuir a su diseño con un buen gusto que algunos califican de excepcional, que se destacaron por su novedad y su presentación. Bill Gates se dedicó al desarrollo de software y su comercialización. El primero creció con Apple hasta que con los altibajos del negocio se retiró de la empresa para regresar algunos años más tarde luego del éxito de Toy Story, desarrollado en Pixar, una empresa de su propiedad.

En los años siguientes, el iPod, el iPhone y el iPad ganaron la aceptación de los consumidores de estos productos. El segundo, más pragmático en sus decisiones gerenciales y en las relaciones con sus colaboradores, progresó hasta convertirse, con el uso de su software ―como resultado de su visión, sus innovaciones en su especialidad y su esfuerzo y decisiones comerciales― en

millones de computadoras en todo el mundo, en el hombre más rico del planeta.

Ambos se conocieron y su relación pasó por épocas buenas y otras no tanto, de competencia o de colaboración. Las críticas que Steve Jobs le formulaba a Bill Gates no fueron escasas. No obstante, en determinadas oportunidades, este último le proveyó de software e invirtió en Apple en un momento difícil de esta empresa. Se cuenta que en sus épocas de solteros hasta

llegaron a salir juntos. Pese a los altibajos en su relación, también se comenta que existe un respeto mutuo.

¿Cómo se evalúan sus legados? Las opiniones divergen. Una de éstas dice que Steve Jobs es “más grande” que Bill Gates: ”Cambió la manera como pensamos acerca de la música y las películas, los teléfonos y las computadoras. Lanzó con Macintosh la industria de las computadoras

personales tal como la conocemos. En Pixar rehizo l as películas. Dirigió la creación del iPod y del iPhone. […] Será para los comienzos del siglo XXI lo que Thomas Alva Edisn fue para los comienzos del siglo XX”. (B. Caulfield, Why Steve Jobs is Greater Than Bill Gates. For bes: Nueva York: 14 de enero de 2009)

Otra dice esto: “Bill Gates será recordado por su potencialmente histórica contribución a la sociedad y Steve Jobs, si es recordado, lo será como un gran marketinero y diseñador; pero no mucho más. Aunque por ahora éste puede ganar en el sector que se guía por lo que es cool. […]

Bill Gates creó la organización filantrópica más grande del mundo […] pero además importa la manera como lo está haciendo, mediante un enfoque orientado a resultados que no sólo es más efectivo sino también puede llegar a sacudir el mundo de la filantropía y hacerlo más eficiente”. ( P. Gralla, History’s verdict: Bill Gates, yes; Steve Jobs, no. Computerworld: 23 de junio de 2008)

Claro, también están los que piensan que más que los logros importa el dinero, tal como señala el tango (1): Es que la gola (2)se va / y la fama es puro cuento / y andando mal y sin vento (3)/todo, todo se acabó…

Tal vez sea demasiado pronto. Habrá que esperar el juicio de la posteridad.

Usted, lector, ¿qué opina al respecto?

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(1) Mi vieja viola. Tango, 1932. Música y letra: H. Correa.
(2) Gola: especie de boa que usaban las mujeres confeccionadas de tul o plumas (Diccionario Lunfardo)
(3) Vento: dinero (diccionario mencionado)

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