Retos gerenciales en un entorno de negocios que necesita mejoras profundas

25/06/2012 in América Latina,Empresarialismo,Gerencia,Innovación,Liderazgo,Negocios | Comments (0)

Tags: ,

Prof. Felipe Pérez

Prof. Felipe Pérez Pineda

25/6/12. Prof. Felipe Pérez Pineda. El contexto, social, económico y ambiental en el que vivimos como Latinoamericanos  nos está mandando señales a las que -tal y como me referí en uno de mis artículos anteriores- a veces no se les presta la debida atención o se posponen para otro “mejor” momento con las graves consecuencias que esto implica ya que los problemas se desarrollan siguiendo su propia dinámica (sobre todo los sociales y ambientales) y a veces las soluciones, cuando se quieren abordar en forma tardía, son prohibitivamente caras y por tanto difíciles de implementar.

El conjunto de problemas y retos tales como la necesidad de un mayor crecimiento económico y sostenible, altos índices de delincuencia y homicidios, contaminación y degradación ambiental, altos niveles de pobreza e informalidad, entre otros; están presionando a nuestras sociedades por un cambio drástico en las concepciones de nuestras clases políticas locales sobre la sociedad que queremos forjar y sobre la necesidad de instituciones tanto políticas como económicas eficientes que envíen los incentivos adecuados para fomentar el crecimiento económico con equidad y competitividad.

El que todos los países centroamericanos sin excepción hayan tenido un mal posicionamiento (arriba de la posición 100 en un conjunto de aproximadamente 142 países)  en los indicadores relacionados con el clima de negocios de acuerdo al Índice de Competitividad Global 2011 (The World Economic Forum) nos está indicando que estamos perdiendo competitividad relativa frente a otras naciones. América latina se ha quedado atrás desde hace ya varias décadas cuando se le compara con las llamadas economías emergentes del sudeste asiático (Corea del Sur, Singapur, Vietnam, etc.) algunas de las cuales en la década de los 1960s eran bastante parecidas económicamente a varios de nuestros países centroamericanos en esa misma época.

A pesar de que nuestros países en general han estado experimentando crecimiento económico desde hace varios años, todavía estamos lejos de parecernos hoy en día a esas otras economías que tienen además de crecimiento y prosperidad, tasas de innovación enormes comparadas con las nuestras. ¿Qué está pasando en nuestras instituciones que no fomentan la competitividad, el emprendedurismo y la innovación? En 2011, en los Estados Unidos se registraron aproximadamente 120 mil patentes, contra 76 mil en Asia y tan solo 760 en América Latina (la mayor parte en México y Brasil). Solo Corea del Sur registró cerca de 13 mil patentes, aproximadamente 20 veces más que Latinoamérica en su conjunto. La explicación que más me ha convencido la leí recientemente en el libro ¿Por qué las Naciones Fallan? (Why Nations Fail?) de los profesores Acemoglu y Robinson. La respuesta es: por el tipo de instituciones que todavía tenemos en nuestra región.  Y es que la diferencia en el grado de éxito de un país radica en la calidad de sus instituciones económicas y políticas que están íntimamente vinculadas y definen la interacción entre el estado y la sociedad ampliamente entendida (empresas, consumidores, sociedad civil, etc.)

Se necesitan cambios en nuestras instituciones que todavía tienen bastante de lo que ellos llaman extractivas (en donde los intereses de sectores políticos y/o económicos privan sobre el del resto de la sociedad) que nos conduzcan hacia otro tipo de instituciones por ellos llamadas inclusivas porque posibilitan la creación de un terreno social nivelado para que ciudadanos y empresas apliquen su creatividad y dinamismo y reciban a cambio un retorno a su esfuerzo y capacidad emprendedora. Es de esta manera que se fomenta el empresarialismo que es dinamo para una sociedad capitalista pujante, responsable y democrática. Una sociedad en donde sin descartar la innovación tecnológica también se adopte inteligentemente la tecnología producida principalmente en los países industrializados y en donde la innovación puede provenir más de modelos de negocios diseñados localmente que respondan mejor a las necesidades de los mercados y consumidores a un costo competitivo  promoviendo la inclusión económica en países donde más bien la exclusión de grandes segmentos de la sociedad es enorme, en donde el empleo informal no agrícola oscila entre un 45% a un 65%. Todo esto conservando y si es posible mejorando nuestra dotación de capital natural y contribuyendo a la vez a una mejor sociedad en donde los jóvenes sepan que pueden progresar si se educan.

Creo que hemos tenido logros importantes en términos de crecimiento económico (a un costo ambiental que todavía desconocemos), de combate a la pobreza y en la consolidación de regímenes democráticos en donde se construye el respeto al imperio de la ley, la alternancia en el poder político y el respecto a los derechos de propiedad entre otras cosas. No quiero pecar de ingenuo y dejar de mencionar que hemos también tenido retrocesos en este sentido. Creo sin embargo que el panorama político luce mejor que el de hace 30 años en la época de conflictos políticos que por la incapacidad de las clases gobernantes se tradujeron en sangrientas guerras civiles especialmente en Centroamérica, región en donde todavía la democracia es joven, frágil y necesita mejoras sin duda alguna.

Esto va a posibilitar que estemos en mejor posición para responder a los retos que nos agobian desde que nos convertimos en repúblicas independientes hace menos de 200 años, retos tales como: la migración, la pobreza y el aumento de la criminalidad, la existencia de sistemas educativos débiles, la falta de infraestructura, la degradación y pérdida de capital natural, la pérdida de competitividad y sobre todo la falta de liderazgo. Estoy convencido que necesitamos construir más ciudadanía, construir más capital social y monitorear y exigir rendición de cuentas a los políticos y los rumbos por donde nos están conduciendo en un entorno cada vez más competitivo y en donde es muy fácil quedarse rezagado y continuar perdiendo importancia como región.

Dr. Felipe Pérez Pineda
Profesor en los Programas de Maestría de INCAE Business School
Felipe.Perez@incae.edu

Share

Leave a Reply