Centroamérica ante la Crisis Europea
10/07/12. Por el Prof. Francisco de Paula Gutiérrez. El epicentro de la crisis financiera internacional pasó de los Estados Unidos a Europa, cuyos países, en diferente grado, enfrentan al menos tres problemas:
Primero, el de la deuda soberana, con características que recuerdan la crisis de América Latina en los años ochenta y con consecuencias importantes en el costo y disponibilidad del financiamiento público. Esto ha llevado a los países a efectuar ajustes fiscales en un ambiente de bajo crecimiento y desempleo alto, afectando el apoyo político a sus gobiernos.
Segundo, el problema bancario, provocado por el deterioro del mercado inmobiliario, el cual recuerda la crisis sub-prime en los Estados Unidos. Causando efectos desfavorables en la calidad de los balances de las instituciones financieras, incrementado la necesidad de su recapitalización.
Por último, el problema de ausencia de instrumentos de política económica independientes, particularmente en el campo monetario y cambiario, que fuerza a alcanzar el ajuste de precios relativos por la vía de los costos laborales y el desempleo, los cuales son políticamente más complicados.
Las tres dificultades, en diferente grado, están presentes en España, país que ha sustituido a Grecia como foco de atención de los mercados. En efecto, el país enfrenta un incremento en la prima de riesgo soberano, que ha superado los 500 puntos, problemas en su sector financiero (caso Bankia) y una tasa de desempleo cercana al 25% de la fuerza laboral.
La tormenta financiera europea todavía no ha impactado significativamente a Centroamérica, como sí lo hizo la gran recesión del 2008-2009. Esto se explica porque nuestra relación de comercio, remesas y servicios es primordialmente con la economía de los Estados Unidos, la cual, aunque con altibajos, ha ido superando sus problemas de corto plazo, pese a tener todavía por delante ajustes importantes de mediano plazo.
Pero el no haber sentido todavía consecuencias importantes no garantiza que no las tengamos en el futuro, especialmente si los efectos de la crisis pasan de Madrid a Nueva York. Por ello es conveniente, como región, prepararnos adecuadamente ante la eventualidad de una segunda oleada de crisis financiera.
Hay tres áreas en las cuales debemos concentrar nuestra atención: La primera, la salud de las finanzas públicas. El tema no es sólo tener un déficit manejable y financiable, sino contar con el espacio para poder reaccionar, si fuera necesario, para aminorar el impacto de la crisis especialmente en los sectores más vulnerables de la población.
La segunda, la salud del sistema financiero y su capacidad para enfrentar una reducción en la disponibilidad de crédito externo y un eventual incremento en la morosidad. Por último, la fortaleza del Banco Central y su capacidad para enfrentar las presiones en el mercado cambiario. En esto es importante afianzar los canales con los organismos internacionales, para contar con su apoyo financiero.
La región superó relativamente bien la primera etapa de la crisis internacional. Debemos estar vigilantes en esta segunda ronda y actuar en consonancia si las circunstancias lo ameritan.
Dr. Francisco de Paula Gutiérrez
Francisco.Gutierrez@incae.edu
