Buenas y Malas Decisiones Sociales
14/08/12. Por el Prof. Felipe Pérez Pineda. Todos estos son fenómenos presentes y que cuando aparecieron carecíamos de un precedente sobre cómo lidiar con ellos.
El profesor Jared Diamond de UCLA, autor del libro “Guns, Germs & Steel”, Premio Pullitzer 1998, sostiene que las malas decisiones colectivas son función de la dinámica propia de las sociedades, y surgen debido al conflicto de intereses entre los diferentes grupos sociales y políticos.
Las sociedades como los grupos humanos más pequeños pueden tomar decisiones catastróficas por una serie de razones: la imposibilidad de prever un problema y/o de percibirlo una vez que se ha presentado, la incapacidad para disponerse a resolverlo una vez que se ha percibido y el fracaso en las tentativas de resolverlo.
Con respecto al primer caso, estas situaciones se dan muchas veces justificando que no ha existido una experiencia previa con el problema en cuestión.
Esto me hace pensar en problemas que enfrentamos en nuestra región y con los cuales nunca habíamos lidiado: la aparición de las tristemente célebres “maras” del norte de Centroamérica, el crimen organizado alrededor del lucrativo tráfico de drogas, los problemas de sostenibilidad asociados con el crecimiento poblacional, el fenómeno de la migración, la creciente contaminación y agotamiento de recursos naturales, entre otros.
Todos estos son fenómenos presentes y que cuando aparecieron carecíamos de un precedente sobre cómo lidiar con ellos.
La segunda situación se presenta cuando se tiene el problema, pero para la sociedad es imposible percibirlo en toda su dimensión. Esto, según Diamond, se debe a que los cambios (no deseados) son lentos y no lineales.
Las conductas
Además, lo que este autor llama “Amnesia del Paisaje”, es decir, las generaciones actuales nunca experimentaron en muchas de nuestras naciones la posibilidad de bañarse en un río limpio o de beber agua directamente de la llave, de gozar de la gran diversidad biológica, de sociedades con bajos niveles de delincuencia, etc. Por eso, los problemas no se perciben con el sentido de prioridad que merecen.
El tercer caso es cuando el problema se percibe pero no se trata de resolver. En este caso, la decisión a veces se debe a conductas que son “racionales” por parte de algunos grupos sociales.
Por ejemplo, hay intereses privados que hacen que la mala conducta quede impune. En estos casos, los beneficios están concentrados en unos pocos y las pérdidas diluidas entre muchos (el caso del que contamina el ambiente y le impone al costo de la contaminación a terceros).
También existen conductas “irracionales” motivadas por algún valor del que se está convencido. Según Diamond a veces los valores religiosos suelen ser convicciones demasiado profundas en la sociedad y han sido origen frecuente de decisiones desastrosas.
Finalmente, se da la situación en la que se trata de resolver el problema pero se fracasa en el intento. Esto puede verse en el combate a la delincuencia juvenil y al crimen organizado alrededor del tráfico ilegal de drogas.
La solución en estos casos puede exceder la capacidad de la sociedad, o el costo de hacerlo resultaría prohibitivo no solo en términos materiales sino también políticos.
Las sociedades fallan por lo general en solucionar estos problemas, debido a que sus líderes políticos están ensimismados en su propia búsqueda de poder, lo que les impide enfrentar los problemas graves.
Al final, las sociedades y los estados implementan políticas (o dejan de hacerlo) contrarias a sus propios intereses, a pesar de que existen alternativas disponibles.
Existe la necesidad de reflexionar sobre las causas no solo de los éxitos sino también de los fracasos, para enmendar nuestra forma de actuar e incrementar las oportunidades de alcanzar nuevos y necesarios éxitos en el futuro. Debe privar la visión de largo plazo sobre la cual es necesario decidir y actuar desde ya.
Dr. Felipe Pérez Pineda
Profesor en los Programas de Maestría de INCAE Business School
Felipe.Perez@incae.edu
