¡Cuidado: Voy a ir a pensar!
11/09/12. Prof. German Retana. “¿Y ahora, con qué nos va a salir este jefe?” Detrás del notorio avance de un equipo, de un clima laboral positivo y de un alto compromiso con objetivos, hay personas que en serio, dedican tiempo para pensar a fondo. Las organizaciones equilibradas y visionarias son dirigidas por líderes reflexivos, prudentes e inspiradores del pensamiento crítico en sus semejantes. Eso explica el éxito que celebran y repiten, una y otra vez.
Identifique los tres errores más graves cometidos en su empresa en los últimos tres meses y que afectaron la estabilidad interna, la calidad de vida o la situación financiera. ¿Verdad que se hubieran evitado, si tan solo los tomadores de decisiones hubieran recapacitado dos veces los asuntos antes de ponerlos en práctica? La pasión por exhibir un activismo que se confunde con capacidad de ejecución, lleva a algunas personas a crear ambientes muy estresantes y sin algo tan elemental como la autocrítica o la innovación.
Recapacite cuándo fue la última vez que usted y su equipo analizaron, con profundidad, lo siguiente: ¿Es esto un verdadero equipo? ¿Hay mejores maneras de lograr lo que pretendemos? ¿Somos consistentes entre las formas de trabajo y nuestros valores? ¿Cómo impactan nuestras decisiones la vida de otras personas y el desempeño de las demás áreas de la empresa? ¿Qué deberíamos dejar de hacer porque ya no es necesario? ¿Cómo nos veríamos si hiciéramos lo que jamás hemos intentando? ¿Estamos aprendiendo y tomando decisiones con inteligencia o con impaciencia? ¿Es ésta nuestra mejor versión de equipo?
La adicción a las pantallas y los botones, el afán de demostrar que estamos “conectados” 24/7, y la falsa creencia de que es obligatorio tener respuestas inmediatas para todo, está conduciendo a algunos colaboradores y líderes a desactivar el hábito del pensamiento, de la consulta de criterios a otros, y del cuestionamiento de ideas propias para mejorarlas. El resultado es un activismo desenfrenado que mete a ciertas organizaciones en ritmos que ya rebasan la salud física, mental y familiar de sus miembros. Insólitamente, varios cuestionadores de paradigmas son vistos como peligrosos agitadores que hay que marginar.
Las sanas costumbres de hacer pausas durante el día, convertirnos en observadores de nosotros mismos y de ser más orientados a plantear preguntas que a vender respuestas, son prácticas muy aconsejables. ¿Qué hay de malo en advertirle a nuestro equipo que estaremos en soledad un par de horas dedicadas a cavilar y que, por favor, no nos interrumpan?
Sorpréndase y sorprenda a sus compañeros, duplique el tiempo que está dedicando a la reflexión y se dará cuenta de que mucho de lo que ahora le impide pensar no es más que una excusa para no hacerlo. Recuerde aquel viejo refrán: ¡Quien despierta el pensamiento jamás se vuelve a dormir! Lo mismo sucede en las organizaciones. ¿Es así en la suya?
Prof. German Retana
Profesor en las áreas de liderazgo, planeamiento estratégico y cambio organizacional.
German.Retana@incae.edu

Excelente llamamiento a la reflexión. Estamos tan acostumbrados y en cierta forma condicionados a tomar decisiones rápidas, que abandonamos el pensar estratégicamente para solamente reaccionar tácticamente.
Creo que en todo momento las personas piensan y reflexionan. Creo que siempre las personas buscan hacer lo mejor de ellas mismas en todo lo que hacen (aunque algunos de ustedes me puedan retar sobre ello). También, creo que las personas dedican el tiempo requerido a pensar y resolver. Entonces no es la falta de pensamiento lo que debe preocuparnos, si no quizá la calidad de dicho pensamiento.
La interrogante entonces es: si el tiempo destinado a pensar sobre algún dilema guarda relación directa con la calidad de pensamiento. Pienso que no podemos generalizar que mientras mayor tiempo dediquemos a pensar sobre algo, mayor será la calidad de nuestro pensamiento. Creo que circunstancialmente, algunos dilemas requerirán de mayor tiempo para pensar que otros, por lo que el tiempo estará en función de lograr la calidad de pensamiento para un dilema específico.
No me cabe duda que quienes dirigen las organizaciones viven presionados por tomar decisiones. Tampoco dudo que constantemente la urgencia presentada obliga a decidirse con poca o ninguna reflexión. Pero, creo que estos síntomas tiene causa en algo más subyacente que el mero hecho de la urgencia planteada.
Quizás, el llamado a reflexionar debe primero entender por qué afloran estos síntomas (nuestra realidad actual), para luego descubrir la verdadera causa (el conflicto subyacente), y luego poder construir soluciones sustentables (nuestra realidad futura). Esto requiere de dos condiciones: 1) Saber pensar lógica y racionalmente; y 2) Poder abstraerse de los conflictos mismos para comprender mejor el dilema que nos ocupa. Algo como manejar las interrelaciones entre lo racional y lo emocional para dirigir la empresa hacia un mejor futuro.
Definitivamente un territorio que apenas empezamos a explorar como seres humanos, pero que debemos seguir explorando.