¿Cumple sus prioridades?

Prof. German Retana

Prof. German Retana

Por el prof. German Retana. “Si no decide cuáles son sus prioridades y cuánto tiempo les dedicará, alguien más lo decidirá por usted,” advierte el escritor Sebastián Cohen Saavedra. La asignación del tiempo expresa las prioridades de personas y empresas y determina su calidad de vida y desempeño. Paradójicamente, quienes más se quejan de que nos les alcanza el tiempo, son las personas que menos claras tienen sus prioridades.

La indecisión distrae el uso de recursos y desvirtúa la definición de prioridades. Sin certeza de qué es lo urgente e importante, los esfuerzos se dispersan y la frustración se asoma ante la ambigüedad y superficialidad de los logros. El pulso entre qué se debe y qué se desea hacer causa desgastes en relaciones, tiempo y voluntades. Incluso, es común encontrar personas que se ocupan intensa e inconscientemente en actividades placenteras y postergan las destinadas a alcanzar sus objetivos más relevantes. ¿Cómo evitar esto? ¿Cuáles pueden ser prácticas sencillas para alinear tiempo y prioridades?

La definición de metas, con fechas límite, es un buen primer paso. La claridad de qué es lo importante en ciertos períodos de tiempo, favorece imprimir dirección a las conductas de individuos y organizaciones. Eso sí, es crucial que estas aspiraciones sean alcanzables por quienes las establecen, sin depender de las acciones de otros. La apropiación de prioridades, la autodeterminación y el ejercicio del control del avance, crean consistencia, responsabilidad y compromiso. Cuánto más alineadas estén las metas con los valores, menos vulnerabilidad habrá ante la crítica, las barreras y el rechazo externo.

Un segundo paso podría ser la elaboración de la lista de acciones necesarias para lograr esas metas. Luego se reordenan según importancia y urgencia y se clasifican por días de la semana en que serán completadas. El análisis de las consecuencias favorables y desfavorables de concretar cada actividad ayudará a establecer prioridades para el corto y mediano plazo. En caso de dificultad para clasificar la relevancia entre varias acciones, se pueden comparar en dúos o tríos para discriminar el orden en que deben ser realizadas.

Otra alternativa muy popular es tomar la lista de pendientes y con la mayor objetividad decidir: (a) ¿Cuáles me agrada hacer y haré?, (b) ¿Cuáles asignaré a otras personas en la empresa?, y (c) ¿Cuáles no me entusiasman y definitivamente no haré? La motivación juega un papel vital en estas decisiones y cuando el propósito de las acciones es superior a las dificultades para alcanzarlo, las personas superan con persistencia e imaginación los obstáculos.

Una tercera opción es iniciar cada día visualizando tres acciones prioritarias que agregarán valor a la vida personal y a la empresa. Luego, focalizando la máxima energía y recursos a esas acciones con mentalidad positiva. En la noche, será pertinente evaluar resultados para mejorar la disciplina de ejecución al día siguiente. Bien sabemos que el éxito premia los buenos hábitos y que mejorar proactivamente es uno de los más rentables.

Goethe sostenía que “las cosas que más importan nunca deben estar a merced de las que importan menos.” Por supuesto, necesitamos liberar tensiones excesivas mediante la recreación y el ocio; es curioso notar que las personas más ocupadas siempre tienen tiempo para todo, hasta para holgazanear un poco de vez en cuando. ¿Lo logra usted?

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  1. Creemos conocer bien a los demás y no nos ocupamos de conocernos a nosotros mismos. Las metas y la predisposición son fundamentales en la vida, si no queremos vivir sin rumbo. Tal vez eso distingue a algunos tipos de gente, los que saben a dónde se dirigen y los que les arrastra la corriente y el qué dirán.
    Excelente artículo, da que pensar y anima a “ponerse las pilas”.

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