Por el prof. Juan Carlos Barahona. 03 de Noviembre, 2010
La cuarta edición del “ranking” de calidad de la prestación de servicios públicos por medios digitales en Costa Rica fue presentada el pasado 27 de octubre. Este año fueron evaluadas 114 instituciones, incluyendo al gobierno central, instituciones autónomas y gobiernos locales. El origen de estas mediciones es una metodología que diseñamos hace cuatro años, como un esfuerzo de investigación, para medir el avance del gobierno digital en Iberoamérica dentro del marco de la Cátedra AG de Gobierno Digital, en que participó INCAE Business School. En ese momento se examinó los “rankings” que ofrecían distintas organizaciones en el mundo, pero ninguna cumplía al mismo tiempo con los criterios de transparencia (claridad en la forma en que se calcula), independencia (técnica y política) y enfoque en la experiencia del ciudadano. [Descargar el reporte, PDF 12 MB]

- Prof. Juan Carlos Barahona
Diseñamos entonces una metodología propia que diera información clara sobre las dimensiones que interesan al usuario, cuando su relación como consumidor de servicios públicos con el proveedor, es mediada por algún canal digital. Esta metodología era coherente con la literatura especializada en arquitectura de la información disponible, se crearon indicadores medibles con datos que se capturaran a nivel de usuario y no a nivel del oferente y establecimos criterios compatibles con los estándares usuales en la industria, con la flexibilidad necesaria para irse ajustando al cambio tecnológico. El resultado es una medición que no solo crea una categorización ordinal para los sitios web de las instituciones públicas, sino que más bien genera una lista de oportunidades de mejora puntuales a cada institución, y la información sobre qué instituciones lo están haciendo mejor para promover posibilidades de colaboración.
Valoramos el creciente interés en los resultados por parte de técnicos y jerarcas de las distintas instituciones y valoramos el esfuerzo que a lo largo de estos años han venido haciendo para mejorar sus sitios. Sin embargo, donde más valor esperamos agregar es alrededor de los dos objetivos que se persiguen con este proyecto de investigación y la medición correspondiente, y que queremos rescatar con mucha fuerza este año con ocasión del seminario de Innovación Gubernamental en que se presenta: el poder transformador de la interacción por medios digitales entre el usuario “inteligente” y el Estado, y la innovación colaborativa como la única respuesta adecuada ante el reto que representa atender dicha demanda.
La transformación del ciudadano y los servicios públicos
Las empresas en el mundo están buscando la forma de ajustar sus estrategias, modelos de negocio y operaciones para poder atender a un consumidor que cada vez exige más respecto al producto o servicio que consume. El usuario espera que la empresa lo reconozca y, muchas veces, hasta le permita participar en el diseño del producto o servicio.
Esto es producto del fenómeno de hiperconectividad que ha caracterizado la primera década de este siglo. La tecnología ha facilitado un acelerado proceso de interconexión entre humanos y organizaciones en dimensiones y velocidades impensables hasta no hace mucho tiempo. Esta hiperconectividad está creando una sociedad muy distinta en la que, están tomando forma, ciertos principios con potencial de reorganizar por completo el mundo en que vivimos.
Uno de ellos es la expectativa de ser tratado como individuo y no como segmento. La gente ya no espera la lista de canciones que una empresa decidió empaquetarle (“Long Play”), ahora hace su propia lista de canciones utilizando una plataforma de servicio como la que ofrece, por ejemplo, la compañía Apple con sus dispositivos de hardware, su software” itunes” y su tienda virtual. La gente al interactuar con una organización por medio de un canal digitales esperará, cada vez más, que se le reconozca como individuo. Sus expectativas sobre la calidad de la interacción son también más altas que las del jerarca promedio de 50 años. Son usuarios acostumbrados a video-juegos diseñados con altísimos niveles de calidad en el diseño gráfico, en arquitectura de información y en experiencia del usuario, interactuando en línea no solo con el software sino con miles de usuarios conectados simultáneamente por medio de Internet. Esos que ya están entre nosotros y, que pronto serán mayoría, son nuestros usuarios inteligentes. Complacer a esos usuarios ha marcado la diferencia entre las empresas que se preparan para esta nueva realidad y las que desaparecieron o están rumbo a hacerlo. Un reto de estas dimensiones lleva a las empresas a reconocer una premisa fundamental: no hay manera de poder contar dentro de la organización con todo el talento, conocimiento y herramientas que se requiere. La única forma es aprendiendo a trabajar dentro de plataformas de colaboración que les permita abastecerse local y globalmente de todos los elementos necesarios.
Esta diferencia es tan dramática que redefine lo que hoy debemos entender como la habilidad de colaborar dentro de las organizaciones. Hoy significa la habilidad de orquestar la capacidad de innovar, crear bienes y servicios y resolver problemas mediante el uso de distintas plataformas de producción social, en las que grupos auto organizados de personas diseñan y producen todo tipo de bienes, desde sistemas operativos (Linux), materiales educativos (Scratch) y hasta motocicletas. Algunas veces esta producción incluye cientos de miles de personas de diversos talentos y culturas (por ejemplo Wikipedia).
El Estado costarricense puede y debe usar estas dos fuerzas a su favor, apuntalando su reforma de los servicios públicos en su población, que no solamente es educada, sino que goza de buenos niveles de conectividad, familiaridad y acceso a medios digitales e Internet.
Si Mer-Link cumple su promesa y desde cualquier computadora el encargado de compras de una escuela o colegio puede abastecerse usando su presupuesto en forma sencilla y efectiva en un mercado competitivo, estamos apuntando a un modelo de abastecimiento público basado en acuerdos de calidad de servicio, interoperabilidad y transparencia.
La experiencia de Vivek Kundra, jefe federal de información de los EE.UU., es una muestra del poder transformacional que puede tener este tipo de plataformas. Trasladar algunas aplicaciones básicas a la nube y facilitar el acceso a la información bajó sus costos un 90%. Logró identificar que el 80% de los datos se podían compartir con el público y así lo hizo, sentando las bases con las que hoy se está revisando toda la estrategia de Tecnologías de Información del Gobierno Federal Estadounidense.
En Costa Rica, la barrera no es tecnológica, lo difícil es abandonar el modelo mental y jerárquico de la era industrial.