Mirando hacia los retos del futuro priorizando los problemas del presente

July 5, 2010 in Academia,Actualidad,Desarrollo Sostenible | Comments (1)

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05.07.2010. Prof. Felipe Pérez

Pasados 10 años del nuevo milenio, las diferentes facciones políticas de los países Latinoamericanos todavía no tienen un pleno acuerdo de hacia dónde llevar a nuestras sociedades. Horizontes políticos de corto plazo y bajas densidades ciudadanas abonan el camino de ponderar abrumadoramente el corto plazo, perdiendo de vista el largo plazo. Esto crea un desfase negativamente importante para estos países, agravado por el hecho que para muchos de ellos la democracia ha llegado tardíamente, y el debate que debió de haberse dado hace 20 ó 30 años, continúa ocupando una buena parte de sus energías y capacidades, lo que está contribuyendo a obstaculizar su crecimiento y desarrollo.

¿Cómo afecta a la gerencia y el desempeño de las empresas la falta de desarrollo y bienestar para los ciudadanos en un determinado país? ¿Es posible hablar de empresas e industrias competitivas y eficientes en sociedades que no lo son? ¿Es posible revertir algunos signos desde ya alarmantes sobre tendencias futuras? ¿Qué es lo que hace que las economías y por ende los países crezcan? En su obra Las nuevas realidades, Peter Drucker (1909-2005) pone de relieve la insuficiencia del Estado como agente de “redención social” y evidencia que sólo la productividad de una nación puede generar equidad entre su pueblo. Es decir nuestras economías no deben dejar de crecer, el éxito o fracaso futuro de cualquier país va a depender de su crecimiento.

¿Qué es lo que hace a los países crecer? ¿Cuáles son estas fuerzas de cambio? Una de ellas es precisamente la demografía, también los recursos naturales y el ambiente, el comercio y las finanzas, la tecnología y el gobierno y la sociedad. La posición competitiva de los países descansa todavía en gran parte en las fortalezas y debilidades de su industria manufacturera así como también cada vez más en la eficiencia de su industria de servicios (bancos, hoteles, educación, cuidado de la salud, etc.). Además de la competitividad de las industrias y servicios, se dice que es también determinante del bienestar, la eficiencia de las sociedades como un todo, es decir la eficiencia de su organización social.

En su libro “The World in 2020: Power, Culture and Prosperity”, Hamish McRae habla del nivel de organización de las sociedades como piedra angular para medir su grado de éxito. Este autor menciona tres indicadores que nos pueden indicar cuáles sociedades van por el rumbo correcto: la proporción del PIB que representa el gasto público (lo que constituye un “proxy” del grado de responsabilidad del estado por los asuntos sociales), el nivel de ahorro (lo que da una buena idea de hasta que punto hay fondos disponibles para la inversión) y la proporción de gente joven en educación superior (lo que también constituye un buen indicador de hasta que punto una sociedad está dispuesta a invertir el mañana, en este caso en desarrollo humano).

A la entrada al siglo XXI se decía que podían vislumbrarse 4 importantes tendencias: el cambio de la geopolítica mundial con la caída de la Unión Soviética y el ascenso de China como potencia regional y global, la presión demográfica y social en sistemas sociales potencialmente volátiles, la emergencia de mercados globales interdependientes que afectan el bienestar de virtualmente cada nación y sociedad y la revolución tecnológica que está transformando economías avanzadas basadas en la industrias en economías basadas en la información[1] y la expectativa de que esto provoque un cambio revolucionario en asuntos económicos y militares.

Sólo voy a referirme a las que creo es más relevante para nuestra realidad: las sociales y ambientales. Las tendencias sociales y demográficas que se vislumbran hoy día en América Latina amenazan con rebasar la capacidad de una buena parte de los países de la región para adaptarse a ellas. Estas tendencias incluyen un crecimiento rápido de la población en regiones pobremente preparadas para absorberlo, migración e inmigración, desempleo y sub-empleo crónicos y competencia creciente por recursos cada vez mas escasos como agua y energía.

Las regiones más pobres de América Latina en efecto deberán hacer frente al reto de proveer a esta población de trabajo, salud pública, condiciones de vida decente y de los servicios sociales requeridos. Se dice que este reto va a ser más agudo en las zonas urbanas las que ya están experimentando un déficit de estos servicios. Producto del ya mencionado crecimiento poblacional va a aumentar la presión sobre los recursos naturales que puede ser manejable vía legislación y tecnología pero solo en el corto plazo.

Se habla también de otras presiones a los gobiernos y la sociedad en su conjunto. Mas esperanza de vida y mas asimetrías poblacionales Norte-Sur van a tener consecuencias serias en los negocios. ¿Estamos claros que el sector informal en nuestras sociedades esta siendo cada vez más grande? Definitivamente que esto no es deseable pero ya que es una realidad, debería motivar por ejemplo más negocios en la base de la pirámide (BOP) o mas negocios inclusivos con la participación del sector privado queriendo mejorar su imagen a través de la Responsabilidad Social Empresarial. En cuanto a nuestro decreciente capital natural, deberíamos de estar pensando en términos de escasez (ya tenemos ambas: física y económica) desde ya. Los problemas de agua y energía se van a volver aún más difíciles de manejar en los próximos 10 años en el contexto de los aumentos poblacionales ya mencionados.

El éxito económico será esencial para enfrentar estos retos. Ser eficiente en diferentes tipos de actividad productiva es una condición necesaria para una amplia prosperidad, mas es insuficiente. La prosperidad duradera requiere sociedades que sean estables, ordenadas y honestas. La prosperidad tampoco se puede mantener en medio del caos tanto político como el que provoca el crímen organizado (el 23 de junio, la Organización de las Naciones Unidas contra el Crimen y la Droga, dio a conocer que los países del llamado “triángulo norte” – Guatemala, Honduras y El Salvador-  están fuertemente involucrados en el tráfico internacional de droga y tienen la tasa de asesinatos mas alta del mundo – aún arriba de México-[2]). Se dice que estabilidad y orden algunas veces puede chocar con otra cualidad en competitividad económica que es cada vez más importante: la creatividad. Sin embargo esto no se sostiene cuando vemos los casos de Singapur y China, países con poca tolerancia hacia la delincuencia y con economías crecientes y saludables. Una cosa si es segura, creatividad sin orden es probable que resulte en miseria para todos. Las sociedades mas prósperas e interesantes van a combinar ambas, Sostener el balance entre orden e individualismo va a conducir a sociedades eficientes y humanas. Se necesita una buena dósis de auto-disciplina con algo de disciplina externa y una enorme dósis de liderazgo visionario local.

Por otra parte la crísis y vulnerabilidad de las economías globales junto a altos déficits fiscales y desempleo ha provocado una especie de “downscaling” de las expectativas del mundo industrializado. Se dice que solamente la demografía por si misma va a tender a bajar los estándares de vida. La integración europea va a llegar a su límite (miles de años de historia sugieren que nunca va a ser una entidad nacional única). Se van a seguir viendo regionalismos en estados pequeños combinados con estabilidad en aquellos estados más grandes. China va a consolidar su posición de seguidor a líder inclusive si esta descansa solamente en el tamaño y una mayor afluencia (aunque esta sea lenta) de su población, lo que va a continuar moviendo gradualmente el balance de influencia hacia el oriente. Grandes cambios sociales y económicos han reducido a pedazos el concepto de “Tercer Mundo” como entidad geográfica. Como ya se dice “el tercer mundo se ha movido en parte a Los Ángeles y el primero a Singapur”. Los Estados Unidos están cambiando de cultura Europea a otra nueva cultura multirracial y multicultural de la cual todavía no podemos prever sus resultados. Hasta el momento hemos podido sacar nuestros excesos de población hacia ese país. Resulta poco realista suponer que esto va a mantenerse en el futuro en forma indefinida.

En cuanto a sistema económico, los países cada vez más tienden a jugar el mismo juego bajo las mismas reglas: el mismo sistema financiero y económico: el capitalismo de libre mercado. Y es que hasta este momento, el estilo occidental de organización económica ha ganado y no se prevé que esto vaya a cambiar. Ya existe un conocimiento bastante generalizado con respecto a lo que funciona y lo que no funciona en términos de modelo político-económico. Mas aun, dudas sobre la economía de mercado después de la crísis financiera global no han vuelto a poner sobre la mesa el mercado versus las economías de planificación central. Lo que si es seguro es que los nuevos experimentos mas políticos que económicos del llamado socialismo del siglo XXI cuyo contenido y significado es bastante difuso, no deberían estar guiados por una mala asignación de recursos en la sociedad como fue el caso del antiguo bloque socialista. Hay una memoria demasiado reciente que justifique reincidir en los mismos errores. Urgen acuerdos a nivel de nación sobre el futuro de estos países. Existen peligros reales de volver a polarizar nuestras sociedades. En esto estamos bastante solos hoy en día ya que occidente está viendo hacia otro lado (crísis financiera global, terrorismo, crimen organizado, guerras en medio este, crecimiento de China, balance militar, migración y problemas domésticos). Vamos a tener que ponernos de acuerdo entre nosotros y cuanto más pronto y sin sectarismos lo hagamos, mejor.

La diferencia pues -y por ende el éxito- la va a hacer la eficiencia y la organización, el orden y la disciplina de la sociedad. ¿Qué tipo de liderazgo es el que se necesita para impulsar estos cambios? ¿Tenemos mejores gobiernos en América Latina? En general se cuenta con mejores gobiernos y pueblos mas educados pero con malos hábitos; pueblos todavía acostumbrados al paternalismo, al caudillismo, depredadores del medio ambiente y los recursos naturales, poco innovadores y una parte de él siendo víctima y participante activo en el crimen organizado sobre todo debido a la desintegración familiar, hijos mono-parentales, consumo de drogas y pérdida de valores e identidad. La presencia del crímen organizado en torno a la droga y esclavitud sexual ha tenido por lo tanto un caldo de cultivo en estas sociedades con pobres liderazgos, dicotómicas, desorganizadas y bastante anárquicas.

¿A que se debe la incapacidad de poder solucionar los problemas domésticos de hoy en día? ¿Cuánto deberíamos dedicarle a estos y al futuro? ¿Por qué no se discuten estos temas en las agendas de los políticos? ¿Qué hacer ante tan bajos niveles de ciudadanía? ¿Hay desconocimiento de estos temas o simplemente oportunismo político o cortoplacismo? Generaciones mejor informadas, educadas y con mejor liderazgo deberían estar en capacidad de tomar mejores decisiones que las generaciones precedentes. Yo no tengo todas estas respuestas pero creo que valdría la pena contribuir a encontrarlas a través de la discusión en forma abierta y participativa en nuestras sociedades.


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[1] Una sociedad de la información es aquella en la que la información y el conocimiento tiene un lugar privilegiado en la sociedad y en la cultura. La sociedad de la información es vista como la sucesora de la sociedad industrial. La noción de sociedad del conocimiento fue utilizada por primera vez en 1969 por un autor austríaco de literatura relacionada con el “management” o gestión, llamado Peter Drucker. (Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_del_conocimiento)

[2] La Prensa de Nicaragua, domingo 27 de Junio de 2010. Pág.9-A

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Innovación social y empresarial

June 28, 2010 in Academia,Actualidad,Desarrollo Sostenible,Empresarialismo,Innovación,Leadership | Comments (1)

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28.06.2010 Prof. Luis Sanz.

Recientemente visité la finca de café Buenos Aires en Jinotega, Nicaragua, propiedad de la familia Baltodano. Iba invitado por Duilio Baltodano, graduado de INCAE Business School, para conocer un proyecto de innovación en una escuela de la zona. Esta escuela, administrada por la empresa bajo convenio con el Ministerio de Educación, ha sido el foco de un proyecto piloto desarrollado con la colaboración de nuestra Alma Mater, la Universidad de Pennsylvania (tanto Duilio como yo, además de ser graduados de INCAE, también somos graduados de UPENN).

El proyecto consiste, no sólo en facilitar el uso de laptops a los niños que estudian en la escuela, sino además se trata de producir un modelo educativo que, al mismo tiempo que se adapta a los requerimientos del Ministerio, también tome en cuenta las condiciones de la comunidad e integre el uso de las laptops en el proceso de enseñanza.

Escuela en el Departamento de Jinotega, Nicaragua

Estudiantes en clase

El proyecto se encuentra finalizando la fase piloto, a partir del cual se desarrollaría un manual para el maestro que permitiría expandir la experiencia a otras escuelas. Así las cosas, tuvimos la oportunidad de presenciar una clase en la que los niños aprendieron sobre la cadena alimenticia usando como ejemplos animales propios de la zona, y trabajando en su laptop para fijar los conocimientos de una forma más visual.

Por supuesto, aprovechamos el viaje para visitar también la plantación de café, y en el proceso, un entusiasmado Duilio me comentaba cómo está pensando en experimentar en una parte de la plantación con un sistema mecanizado de recolección que mejoraría la productividad y disminuiría el costo de esta actividad. El sistema ya lo están usando con éxito en Brasil, y de allí tomó la idea.

También me comentaba Duilio las posibilidades que les ha abierto el usar un sistema ERP para manejar toda su operación (una experiencia similar ha sido documentada en este caso de INCAE: CAFE SOLUBLE, S.A.: EL CAMBIO DESPUES DE LA IMPLANTACION DEL SISTEMA ERP). Desde una mejor planificación y control, hasta el empoderamiento de los trabajadores. Por lo que me comentaba, ha sido sin lugar a dudas toda una revolución gerencial en su empresa.

Y siempre preocupado por el desarrollo del país y la región, Duilio sugirió que deberíamos buscar cómo crear mecanismos que les permitan a otros empresarios agroindustriales adoptar estas y otras tecnologías. Sobre todo ahora que toda América Latina enfrenta el desafío de incrementar importantemente su productividad (pueden ver más sobre este tema en mi blog en Capitales.com). Un reto que asumiremos con entusiasmo.

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En la búsqueda de la modernización de las sociedades latinoamericanas [Parte II]

June 18, 2010 in Academia,Actualidad,Innovación | Comments (2)

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18.06.2010. Prof. Felipe Pérez Pineda, Ph.D.

En esta segunda parte me refiero a América Latina y me remonto al nacimiento de las jóvenes repúblicas independientes de principios del siglo XIX. Me refiero también a los problemas que dieron origen a las sociedades de hoy en día. Termino con unas reflexiones y consideraciones finales en torno a la búsqueda de la modernidad y el desarrollo.

¿Cuáles fueron los orígenes de las actuales sociedades latinoamericanas?

El gran historiador inglés John Lynch en su excelente obra “Las Revoluciones Hispanoamericanas 1808-1826” (1973) menciona que las nuevas naciones latinoamericanas al inicio de su independencia se encontraron con economías nacionales divididas entre el centro versus las regiones, divididas entre los partidarios del libre comercio y los del proteccionismo. Al final fueron las exportaciones primarias y las importaciones baratas las que ganaron la disputa.

Las perspectivas económicas de los nuevos estados se vieron frustradas desde el principio por su estructura social. Las nuevas sociedades latinoamericanas estaban polarizadas en dos sectores desde la era colonial: entre la minoría privilegiada que monopolizaba tierras y cargos, y la masa de campesinos y trabajadores sin medios de producción más allá de su fuerza de trabajo.

Paradójicamente esta estructura no solo sobrevivió a la independencia de España, sino que continuó con mayor ímpetu. Con un consumo conspicuo (con gestiones para obtener créditos, mercados e importaciones de lujo que la propia sociedad no podía ofrecer) de bienes importados que no se producían en las sociedades coloniales, y ahorros no invertidos en el necesario desarrollo industrial por un lado y por el otro con economía de exportación de materias primas usando activos primitivos: tierra y mano de obra barata, que descansaba en un sector agrario no muy distante de una economía (después de las guerras de independencia se quiso quitar tensión a la estructura social aboliendo el sistema de castas y creando una sociedad de clases) de campesinos sin tierra, y por ende, sin esperanzas de mejorar el nivel de vida de esta masa y así mejorar las posibilidades de desarrollo industrial. Los campesinos –paradójicamente sin proponérselo- se erigieron en un obstáculo importante para el desarrollo.

La institución económica básica fue la hacienda (sistema de propiedad de origen español, concretamente andaluz) a la que la independencia no solo mantuvo sino que fortaleció (ya había crecido en la América española siendo el caso más reciente el que se dio con la expulsión de los jesuitas en 1767 y la subsiguiente expropiación de sus bienes). La hacienda continuó siendo no solamente una institución ineficiente con mucha mano de obra barata, mucha tierra y muy poco capital; sino que pasó a ser, con la independencia, la organización social y política; habiendo desaparecido el estado colonial y sus instituciones (los sectores urbanos de comercio, minería y burocracia).

La hacienda pues, se convirtió en un obstáculo para el crecimiento del estado nacional fuerte. Era la base de poder y lealtad del caudillo local, con un nuevo nacionalismo sin contenido social, que llegó a debilitar tanto el desarrollo nacional con una ausencia de la tan necesaria cohesión social en las jóvenes repúblicas, que hizo que inclusive idealistas como Simón Bolívar perdieran la esperanza de crear naciones viables.

Al final de las guerras de independencia los ejércitos no se desbandaron; las burocracias crecieron -como nunca se había visto en la época colonial- como una forma de pagar los favores políticos. Más aún, a diferencia de los otros dos grupos de poder (hacendados e iglesia), los militares no tenían fuente independiente de ingresos, por lo que se vieron tentados a dominar el estado y a controlar sus recursos. Lynch sostiene que la América Española deliberadamente decidió conservar su herencia colonial, no porque las masas fueran indiferentes a la revolución, que acababa de triunfar liderada por los criollos (descendientes directos de españoles nacidos en América), si no porque esas masas constituían una amenaza para ella.

Se trató de contener el resentimiento de los indios y las ambiciones de pardos y mestizos. En otras palabras se dio una conexión causal entre el conservadurismo de la independencia y el radicalismo de las masas. Los sistemas políticos de los nuevos estados representaban la determinación de estos, liderados por los criollos, de controlar a los indios y negros que eran los trabajadores rurales por un lado, y frenar a las castas por el otro, que eran las más ambiciosas y levantiscas de las clases bajas.

La independencia dio a los criollos lo que habían anhelado tanto tiempo: el acceso a los cargos públicos. Los nombramientos se hacían por medio de un sistema de prebendas en donde los gobiernos entrantes reemplazaban a los funcionarios anteriores con sus propios clientes. Por otro lado, el caudillo perpetuó el latifundismo, los hacendados alcanzaron una posición en donde no solo controlaban al estado sino que eran el estado. El caudillismo (que se ha perpetuado hasta nuestros días) reflejaba la debilidad de las instituciones republicanas, las cuales ni tranquilizaban ni convencían, y no pudieron llenar inmediatamente el vacío que dejó la caída del gobierno colonial.

Lynch de esta manera hace la síntesis de lo que dio origen a lo que Carlos Eduardo Montaner llamó en uno de sus artículos (Lecciones para Salir del Subdesarrollo) “El Orden Social de Acceso Limitado”.

En este orden social el poder se mantiene producto de una alianza entre los poderes político y económico, recurriendo cuando es necesario a la represión y a la fuerza. Este orden contrasta con el “Orden Social de Acceso Abierto” que representa a la sociedad moderna, en donde la estabilidad depende de la competencia continua y la especialización; hay una mejora constante en los métodos de producción y hay un crecimiento de la dotación de capital.

El objetivo de la sociedad es el progreso y la prosperidad para un número creciente de ciudadanos, que se logra promoviendo, entre otras cosas, el empresarialismo y la creación de nuevas empresas, y en donde el papel del estado es crear las instituciones y asumir los roles adecuados al fin anterior.

El cambio es posible y según Montaner se puede lograr en pocas generaciones. Hay que decir no al fatalismo del “centro versus la periferia” de los “condenados de la tierra” y cosas por el estilo. Se citan numerosos ejemplos, desde cómo el crecimiento del comercio hizo que el Comodoro Perry llevara sus “barcos negros”[1] al Japón feudal del siglo XIX (1853) lo que obligó a este país a abrirse -si se quiere por la fuerza- pero este hecho fue aprovechado inteligentemente por la dinastía Meiji para revolucionar sus modos de producción y comercialización, y para la creación de instituciones a través del aprendizaje obtenido de occidente. Dos generaciones después, a principios del siglo XX, se hacía evidente Japón como poder emergente del mundo moderno de ese entonces, con la derrota de la Rusia zarista en Port Arthur en 1904-1905.

A partir de allí todos hemos oído probablemente la más popular de las historias de éxito para salir del sub-desarrollo, sobre los “4 Tigres Asiáticos” refiriéndose a Taiwán, Hong-Kong, Singapur y Corea del Sur, y ahora, más reciente y más cerca nuestro, de los casos de España y Chile (ahora también se incluye en esta lista selecta a Costa Rica).  En el caso de Chile con medidas como el respeto de la autonomía del Banco Central, disciplina fiscal, un sistema previsional de ahorro basado en cuentas privadas de jubilación y efectuando una privatización efectiva de empresas públicas ha logrado no solo hacer crecer su economía si no también combatir efectivamente a la pobreza reduciéndola significativamente.

Pareciera ser que la receta general para lograr la tan ansiada modernización pasa por reconocer que la riqueza solo se crea en las empresas, que para que el sistema funcione se necesita de la competencia y el juego justo, que la legitimidad y el mantenimiento del sistema es función de dar una respuesta efectiva a las necesidades de las mayorías, que se necesita un liderazgo capaz y visionario que respete la libertad económica y la libertad política y que se cuente con instituciones modernas, eficientes y capaces con funcionarios públicos incorruptibles.

El crecimiento del capital debe concebirse en un sentido amplio recordando que la dotación de capital comprende el capital natural (recursos naturales y un ambiente limpio y sano) y el capital creado por el hombre (tangible e intangible). El capital intangible es cada vez mas importante en las sociedades modernas y comprende el conocimiento (el llamado “know-how”), la capacidad organizativa y de contar con los sistemas adecuados.

Es posible cambiar la historia y el rumbo de los países y según opiniones, esto se puede hacer en pocas generaciones. Hay que combatir ideas arcaicas de que la democracia es solo para grupos privilegiados y desenmascarar falsedades ideológicas que propagan sectarismos y soluciones simples para problemas complejos en estas sociedades.

A través del ejemplo, la transparencia y el adecuado liderazgo, la ciudadanía debe creer y comprobar por sí misma (a través de buenos gobiernos) que el estado existe también para su beneficio y no para su perjuicio, tampoco existe para concederle privilegios solo a ciertas personas, debe convencerse de que es posible prosperar y que esa prosperidad está al alcance de todos, si se trabaja duro y se actúa dentro del marco legal de una verdadera y moderna democracia.

Estas sociedades perdieron una primera oportunidad de hacer algo diferente en estas repúblicas latinoamericanas (como si lo hizo Estados Unidos) al momento de su independencia, creando una sociedad más moderna, justa e igualitaria. Los problemas actuales son mucho más complejos pero también hay un mayor abanico de soluciones en un mundo que también es diferente. Los retos y peligros actuales y futuros no admiten fallas similares a las que se cometieron entre 1808 y 1826.

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[1] Con el nombre de ”barcos negros” fueron conocidos los dos barcos de los Estados Unidos que arribaron a Japón en 1853 al puerto de Uraga bajo el mando del comodoro Mathew Perry. La palabra “negros” hace referencia al color negro de los cascos de esos barcos de vela, y al humo negro del carbón que era quemado en las calderas del Mississippi y el Susquehanna. Las superiores fuerzas militares del Comodoro Perry le permitieron negociar un tratado que le permitiera a los estadounidenses comerciar con Japón, terminando con un periodo de 200 años en que Japón solo permitía el comercio con los Holandeses, los Chinos y algún otro grupo menor.

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EN LA BUSQUEDA DE LA MODERNIZACION DE LAS SOCIEDADES LATINOAMERICANAS [PARTE I]

June 14, 2010 in Academia,Actualidad,Innovación | Comments (1)

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14.06.2010. Prof. Felipe Pérez Pineda, Ph.D. 

Quiero hablar en esta ocasión de la modernización de las sociedades en dos partes. Esta primera parte es en donde expongo algunas ideas generales sobre el tema de la modernización, y en una segunda parte me referiré a América Latina, el nacimiento de las sociedades modernas con los problemas que dieron orígen a las sociedades de hoy en día. 

La Teoría de la Modernización no solo hace énfasis al proceso de cambio sino que también a las respuestas a dicho cambio. Se enfoca además en las dinámicas internas mientras se refiere a las estructuras sociales y culturales y a la adaptación de nuevas tecnologías. Los principios básicos de la teoría de la Modernización datan del siglo XVIII con la idea de que las personas por si mismas pueden desarrollarse y cambiar su sociedad. Más aún, avances tecnológicos y cambios económicos pueden permitir cambios en moral y valores culturales.

En adición a explicar la estructura social y la evolución de las sociedades, también se desarrolló el concepto del funcionalismo que hace énfasis en la interdependencia de las instituciones en una sociedad y su interacción para mantener la unidad social y cultural. Según la idea de la evolución social, las sociedades y las culturas evolucionan con el tiempo, como un organismo viviente, siendo la evolución social similar a la evolución biológica en lo que se refiere al desarrollo de sus componentes.

 Según el sociólogo francés Emile Durkheim (1858-1917), como los organismos, las sociedades progresan a través de diferentes fases comenzando por lo general con un nivel más simple y después desarrollándose hasta llegar a niveles más complejos. Las sociedades se adaptan a sus ambientes inmediatos, pero además interactúan con otras sociedades, lo que contribuye a su progreso y desarrollo. Las situaciones internas en los estados afectan el proceso de modernización.

Un estado en el que solo las élites son recompensadas y la corrupción gubernamental es prevalente causa a su vez que este se vea negativamente afectado en términos de su propia modernización. Esto puede retrasar el proceso de desarrollo económico y la productividad de una sociedad y conducir a que el capital y los recursos fluyan hacia otros países que presenten condiciones más favorables hacia la inversión.

Para que una sociedad pueda desarrollarse necesita estabilidad tanto a lo interno como a lo externo. A lo externo, la influencia de la globalización ha sido y es poderosa. La Globalización puede definirse como la integración de culturas económicas, políticas y sociales y se podría decir que está relacionada con la diseminación de la modernización a través de las fronteras.

Avances en la tecnología de transporte (se espera que para 2010 el turismo masivo va a mover aproximadamente 940 millones de viajeros), asimismo la industria de las comunicaciones (telefonía, TV y servicios on-line) ha permitido que el capitalismo se difunda virtualmente a cada rincón del globo. Se dice que la Globalización también hace evidente las disparidades entre los ricos y pobres en las diferentes naciones, un problema agudo en Latinoamérica.

El panorama de las ciudades latinoamericanas ha venido cambiando paulatinamente. Se dice por ejemplo de Brasil que es ver Bélgica y Nigeria al mismo tiempo dependiendo del lugar que se visite; y es que en las ciudades de Latinoamérica coexisten “bolsas” donde la tecnología, infraestructura y confort del mundo industrializado existen al lado de otras zonas de pobreza extrema y violencia endémica. Esto injustamente crea enemigos ideológicos de la Globalización (que siempre se ha presentado en varias oleadas a lo largo de la historia), atribuyéndole las culpas por problemas de inequidad social que son mas bien de naturaleza endógena.

 Con respecto al papel de la tecnología, se reconoce que esta es una fuerza determinante de cambio social. Las nuevas tecnologías por si mismas no cambian a la sociedad, es precisamente la respuesta de estas hacia el cambio tecnológico la determinante de dicho cambio. La historia provee suficientes ejemplos de cómo el cambio tecnológico ha contribuido a la modernización de las sociedades.

 En nuestros días por ejemplo, la telefonía celular ha permitido una mayor conectividad en países pobres donde la infraestructura de comunicaciones no está muy desarrollada, esto también ha permitido acceso a la Internet que está jugando un rol importante inclusive en términos de una mayor alfabetización entre la población de bajos ingresos.

 El rol del sistema económico en la modernización ha sido estudiado por varios autores; Walt Rostov en su libro “The Stages of Economic Growth” (1960)  habla sobre los factores que necesita desarrollar un país para llegar al camino de  la modernización. Otros autores  han investigado la conexión entre democracia, buena gobernabilidad, eficiencia y modernización. David McClelland en su obra “The Achieving Society” (1967) se aproxima al tema desde la perspectiva psicológica con su teoría de la Motivación, argumentando que la modernización no puede ocurrir en sociedades que no valúan la innovación, el éxito y la libre empresa. Alex Inkeles en “Becoming Modern” (1974) habla de un modelo de personalidad moderna, el cual necesita ser independiente, activo, interesado en políticas públicas y elementos culturales, abierto hacia nuevas experiencias, racional y que sea capaz de crear planes futuros de largo plazo.

 Finalmente, otros tratan de interpretar el fenómeno de la modernización en sociedades que cambian radical y rápidamente a costa de abandonar una parte importante de sus valores y tradiciones. Algunos sostienen que este cambio abrupto vale la pena dados los resultados. Son los que ven a las tradiciones formando más bien un obstáculo en contra del crecimiento económico.

 Otros sin embargo, mucho más críticos, insisten que algunas veces las sociedades tradicionales se ven destruidas sin obtener las ganancias prometidas. Estos creen que la brecha entre las sociedades más avanzadas y este tipo de sociedad inclusive puede verse aún mas profundizada. En otras palabras, el efecto neto de la modernización para estas sociedades es el reemplazo de la pobreza tradicional por una “más moderna” forma de miseria. Otros refutan a estos críticos arguyendo que estos omiten mencionar las mejoras en los estándares de vida, en la infraestructura física, en los niveles de educación y en oportunidades económicas que hacen que el cambio valga la pena.

 Vamos, tomando como punto de partida este conjunto de ideas, a hablar en el próximo artículo sobre Latinoamérica. Creo que es importante conocer el orígen de las repúblicas latinoamericanas para ser un poco más reflexivos y proactivos sobre los tan necesarios cambios que estas sociedades esperan desde hace muchos años.

 Creo que a veces se pretende entender estas sociedades por un lado basados en análisis macroeconómicos en reducidísimos horizontes de tiempo y recetas pragmáticas elaborados por gente bien educada mas de ninguna manera sabia o a través del torpe transplante de doctrinas desarrolladas en otras sociedades y en otros contextos históricos que después se transforman en dogmas de un signo político o del otro.

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BUENAS Y MALAS DECISIONES SOCIALES

June 7, 2010 in Academia,Actualidad | Comments (1)

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07.06.10. Felipe Pérez Pineda

Uno de los libros que utilizo para las primeras dos sesiones de mi curso de Gerencia de la Sostenibilidad es “Colapso”, del profesor Jared Diamond de UCLA, autor del libro “Guns, Germs & Steel” premio Pullitzer 1998. Diamond menciona que las malas decisiones colectivas son función de la dinámica propia de las sociedades y surgen además debido al conflicto de intereses entre los diferentes grupos sociales y políticos.

Las sociedades como los grupos humanos más pequeños pueden tomar decisiones catastróficas por toda una serie secuenciada de razones: la imposibilidad de prever un problema, la imposibilidad de percibirlo una vez que se ha presentado, la incapacidad para disponerse a resolverlo una vez que se ha percibido y el fracaso en las tentativas de resolverlo.

Con respecto al primer caso, es decir fallar en prever la aparición de un problema, estas situaciones se dan muchas veces justificando que no ha existido una experiencia previa con este tipo de problemas. Algunos de estos son la aparición de las tristemente célebres “maras” del norte de Centroamérica, el crimen organizado alrededor del lucrativo tráfico de drogas, crecimiento poblacional y la migración, la contaminación y agotamiento de recursos naturales. Todos estos son fenómenos que cuando aparecieron no existía un precedente sobre cómo lidiar exitosamente con ellos.

La segunda situación se presenta cuando se tiene el problema pero la sociedad no lo percibe en toda su dimensión. Las razones es porque los cambios son lentos y no lineales (es decir con fluctuaciones al alza y a la baja como sucede con el fenómeno del calentamiento global), además de lo que Diamond llama “Amnesia del Paisaje”. Es decir las generaciones actuales nunca experimentaron en muchas de nuestras naciones la posibilidad de bañarse o acampar en un rio no-contaminado o de beber agua directamente de la llave. Los cambios en el paisaje (cuyo deterioro es gradual) también no han sido perceptibles por muchas de estas generaciones jóvenes que constituyen la mayoría de la población en nuestras sociedades. Esto hace que los problemas (ambientales en este caso) no se perciban con el sentido de prioridad que merecen. Lo mismo sucede con el crecimiento de la población y la falta de capacidad de estas sociedades para absorber la población joven que año con año entra en edad laboral. Parte del orígen de la delincuencia juvenil se debe a esta causa, la sociedad falla en proveer las oportunidades de empleo para esta población jóven.

El tercer caso es cuando el problema se percibe pero no se trata de resolverlo. Esto a veces se debe a conductas que son “racionales” de algunos grupos sociales. Hay intereses privados que hace que la mala conducta quede impune. Los beneficios están concentrados en unos pocos y las pérdidas diluidas entre muchos. Es decir los intereses de una élite chocan con los intereses del resto de la sociedad. Esto es lo que sucede con problemas como los de la basura y el crecimiento poblacional o como el que desde hace tiempo se viene dando en Nicaragua con la paulatina desaparición del embalse Las Canoas a vista y paciencia de todos. Este tipo de acciones se ven reforzadas cuando las élites pueden aislarse de las consecuencias de sus actos. También existen conductas “irracionales” motivadas por algún valor del que se está convencido (lo que algunos llaman “persistencia” en el error u otros simplemente estupidez). Según Diamond a veces los valores religiosos (en una era en que estos provocan falta de acción y hasta odios sectarios) suelen ser convicciones demasiado profundas en la sociedad y por lo tanto orígen frecuente de decisiones desastrosas.

Finalmente se da la situación en que se trata de resolver el problema pero se fracasa en el intento. Esto comienza ya a verse en el combate a la delincuencia juvenil y al crimen organizado alrededor del tráfico ilegal de drogas. En estos casos el problema puede exceder la capacidad de la sociedad para resolverlo o su costo resultaría prohibitivo no solo en términos materiales sinó también políticos.

Las sociedades fallan inclusive en solucionar estos problemas debido a que sus líderes están ensimismados en su propia búsqueda de poder lo que les impide enfrentar problemas graves subyacentes en nuestras sociedades. No en balde se dice que la fuerza dominante de entre todas las que afectan esta locura política es el anhelo de poder, al que el filósofo romano Tácito calificó como “la mas flagrante de todas las pasiones” (citado por Barbara Tuchman en su obra The March of Folly). Al final las sociedades y los estados implementan políticas (o dejan de hacerlo) contrarias a sus propios intereses, a pesar de que existen alternativas disponibles.

Los líderes deben exhibir otro tipo de valentía capaz de anticiparse a un problema incipiente o simplemente a uno potencial y de adoptar medidas atrevidas para resolverlo antes de que se convierta en una crísis explosiva. Quizá la clave del éxito o el fracaso como sociedad resida en saber que núcleo de valores conservar y cuales hay que desechar y sustituir por otros nuevos cuando la situación cambia. Ya hay numerosos ejemplos de pueblos y líderes inteligentes y valientes (China, Rusia, Vietnam, Singapur entre otros) que decidieron cuales eran los valores que conformaban el núcleo esencial de ideas, creencias y valores por los que valía la pena luchar y cuales habían dejado de tener sentido.

Hay pues necesidad de reflexionar en profundidad sobre las causas no solo de los éxitos sino también de los fracasos del pasado para enmendar la forma nuestra de actuar e incrementar las oportunidades de alcanzar nuevos y significativos éxitos en el futuro de nuestras sociedades.

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