EDUCACION DE NEGOCIOS POST-CRISIS
Prof. Luis Sanz. Hace unas semanas estuve en la conferencia anual de la Business Association of Latin American Studies, y en ella unos de los paneles invitados trataron precisamente sobre el rol de las escuelas de negocios a raíz de la crisis. Siempre que una situación como esta se presenta es natural que las escuelas de negocios pongamos nuestras barbas en remojo. Después de todo, es muy probable que muchos de los que estuvieron directamente involucrados en las decisiones gerenciales que llevaron eventualmente a la debacle financiera y económica sean graduados de algún MBA.
Conversando con académicos y decanos de escuelas de negocios interesados por el mundo de negocios latinoamericano, el consenso pareciera ser la necesidad de fomentar y fortalecer en nuestros estudiantes una visión amplia del rol que la empresa juega en la sociedad. Y fomentar la comprensión de cómo sus decisiones impactan a la comunidad, con la esperanza que de esta forma tomen posiciones socialmente responsables. Por supuesto, el gran problema que confrontamos todos los educadores es el hecho que una vez que los estudiantes se gradúan, sólo nos queda confiar que efectivamente se comporten de esta manera.
Por otro lado, un aspecto crítico con el que todos tendremos que contender en el futuro cercano es el desprestigio del mercado a raíz de la crisis. En la práctica esto significará un reacomodo de la relación Estado-Mercado, y ante esta situación las escuelas de negocios tenemos un rol que jugar. Deberemos asegurarnos que los gerentes puedan no sólo tomar buenas decisiones técnicas con un criterio amplio, sino también incluyendo el entorno político. Aquí no cabe duda que muchas escuelas de países emergentes, como INCAE, llevamos la delantera. Después de todo, debido a nuestras realidades llevamos años enseñándoles a nuestros gerentes precisamente herramientas que les permitan incorporar estas variables en su análisis.
Finalmente, se propuso que las escuelas de negocios recuperemos nuestra postura crítica e independiente ante el mundo de los negocios. Esto por supuesto demandará mucha diplomacia, pues es difícil colocar los graduados cuando se mantiene una relación antagónica con el mundo empresarial. Creo entonces que se trataría más bien de criticar constructivamente, y de ofrecer soluciones gerenciales que armonicen las diferentes perspectivas. Una tarea nada fácil, pero quizás por lo mismo, un reto que no deberíamos dejar pasar.


