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Serie STARS 2010, #6: La Educación de Negocios 2020

Por el prof. Luis Sanz, Decano Asociado de Maestrías. Artículo 6 de 7. 11 de Noviembre, 2010

Para la apertura de STARS tuvimos el placer de contar con un panel compuesto por el Dr. Josef Ackermann, CEO of Deutsche Bank; el Sr. Robert Milligan, Chairman de la Cámara de Comercio de Estados Unidos; y el Sr. Yoshiyuki Ogura, Gerente General de la División de Estrategia Internacional de Hitachi. El tema de la sesión fueron los desafíos que el mundo enfrenta de aquí al 2020, de acuerdo a la perspectiva regional de cada uno de los panelistas. Como se imaginarán, las referencias a la crisis fueron muchas, y la sesión una de las más animadas. Pero, como educador que soy, yo no pude resistir la tentación de preguntarle a los panelistas sobre lo que tópicos que según ellos era importante considerar en la educación de negocios dadas las lecciones de la crisis y de cara a los retos futuros.

Prof. Luis Sanz, en STARS 2010
Prof. Luis Sanz, en STARS 2010

Uno de los temas comunes entre sesión y el resto del evento fue la creciente multi-culturalidad y los retos que la misma presenta para los futuros líderes de negocios. De hecho, nos decía el Dr. Ackermann que precisamente por esta razón el idioma corporativo en Deutsche Bank es el broken english. Pero además una de las grandes ventajas de asistir a un evento como STARS fue precisamente el poder discutir con líderes de 4 de los 5 continentes (sólo Oceanía no estuvo representada). Y esto me ayudó a entender la necesidad que tenemos en América Latina de expandir nuestro radio de acción, y de relacionarnos cada vez más con Asia, África, y Europa del Este, y no sólo con la Unión Europea y Estados Unidos.

Para INCAE como escuela de negocios, esto significa explorar cómo podemos aumentar la experiencia multi-cultural para todos nuestros estudiantes. Ya tenemos un número significativo de oportunidades de intercambio incluyendo escuelas en Asia, aunque debo reconocer que recibimos muy pocos estudiantes de otras regiones, aún de intercambio. Por supuesto, nuestro enfoque es formar los líderes de nuestra Región, pero no podemos hacerlo si no les damos una visión integral del mundo. Y la experiencia positiva del nuevo EMBA Global, que re-lanzamos el año pasado y que ya va por su segunda corte, en sus viajes a Estados Unidos, España, y China creo que refuerza la validez de esta perspectiva. Además, nuestro Consejo Directivo ha sesionado en China y recientemente en India, como una forma de acrecentar nuestro entendimiento institucional de estos países.

Pero los desafíos 2020 no se terminan aquí. No cabe duda que vivimos en un contexto cada vez más complejo que además cambia aceleradamente. Por tanto, las escuelas de negocios tenemos que poder preparar a nuestros graduados para que se desenvuelvan con éxito. Interesantemente, ante este dilema los panelistas se inclinaron por el desarrollo de lo que muchas veces catalogamos como habilidades “suaves”: pensamiento crítico (específicamente enfatizaron que era más importante que métodos cuantitativos), sentido común, y el desarrollo de una comprensión integral que vaya más allá de los aspectos económicos de una situación, e incluya comportamientos sociales y las consecuencias micro de las decisiones. Por supuesto, tan poco faltaron las alusiones a la dimensión ética, tan de moda estos días, y el Sr. Milligan en particular enfatizó la importancia de esta dimensión en todos los cursos. Como me dijo una vez un ilustre profesor de HBS, Tom Piper, “no se trata de si enseñas ética ó no, sino de cuál ética estás enseñando.”

Si bien nos falta mucho camino por recorrer, me tranquilizó darme cuenta que muchas de las prioridades de la reforma curricular de INCAE iban precisamente en estas direcciones, enfatizando en particular el pensamiento crítico como parte de un plan interno de mejora a 5 años plazo. Una reforma que todavía no está completa, y que será un “trabajo en proceso” por algún tiempo más. No quisiera terminar sin mencionar al Sr. Ogura, quien recomendaba desde su tradición japonesa acrecentar la asociación entre la empresa y las instituciones educativas como una forma de lidiar con la creciente volatilidad y complejidad del mundo moderno.

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Serie STARS 2010, #4: Energía

Por el prof. Luis Sanz, Decano Asociado de Maestrías. Artículo 4 de 7. 03 de Noviembre, de 2010

Prof. Luis Sanz

Prof. Luis Sanz

En medio del debate internacional actual sobre cambio climático se encuentra el tema energético. Y en este marco tuvimos en STARS un panel con Jeremy Bentham, Vice-Presidente de Ambiente Global de Negocios de Royal Dutch Shell; el Dr. Burckhard Bergmann, miembro de la Junta Directiva de OAO Gazprom; el Prof. Yunlong E, Consultor Senior de la Corporación Xinxing de China; y el Dr. Alexander Kulpecz, Socio Gerente de Pulsar Energy LLP. No fue un debate sencillo, por las implicaciones ambientales y geopolíticas involucradas, e incluso uno de los panelistas solicitó que su intervención fuera off-the-record.

El primero en intervenir fue Bentham y planteó una paradoja muy interesante que creo debería enmarcar el debate: mientras que las decisiones que tomemos hoy no tendrán un efecto importante hasta dentro de aproximadamente 50 años debido a que son en muchos casos decisiones de reemplazo de la infraestructura existente, los próximos cinco años pueden ser críticos en términos de la definición de las políticas que guíen las decisiones de negocio de los próximos años. Así las cosas, el debate es importante ahora no por sus consecuencias inmediatas, sino por su impacto a largo plazo. Y cuando pienso en lo corto del ciclo político en muchos países, esto me preocupa.

Por otro lado, fue evidente el dilema de las economías emergentes como América Latina. Nos decía el prof. Yunlong que aún si China invierte todo en energías renovables y alternativas, sería imposible satisfacer sus requerimientos de los próximos 20 años sin recurrir a fuentes fósiles. Es que el dilema de los países emergentes es diferente al de los países desarrollados. Mientras los últimos se preocupan por renovar su matriz de generación y reducir su impacto ambiental, los demás tenemos el desafío de llevarle energía eléctrica a costos razonables a una gran masa de la población mundial, los más pobres, que no tienen acceso a la misma, al menos de forma confiable y segura. Porque reducir la demanda no es lo mismo en los países ricos que en los países pobres, y me parece que esto es algo que los países ricos tienden convenientemente a ignorar usando el argumento que no lo hacemos porque es políticamente impopular (lo cual es cierto en todos los países, pero que también es relativo a la calidad de vida que se tiene).

Mientras tanto, los descubrimiento de shale-gas (ver más información en wikipedia) en Estados Unidos han bajado el precio del gas natural, reduciendo el incentivo para invertir en energías renovables y alternativas. Dijo Kulpecz que si no fuera por los subsidios, su fondo de capital privado no invertiría en energías renovables. Y todo esto en un ambiente donde el petróleo no se ha acabado como temían algunos, pero el petróleo barato si parece haberse extinguido, y la volatilidad del mercado parece estar aquí para quedarse (a precios medios mucho más altos que en el pasado).

Y mientras tanto, tenemos ejemplos como Costa Rica, con una matriz de generación muy limpia y un nivel de cobertura envidiado por muchos países emergentes. Pero muchísimo más pequeño que China y creciendo a tasas que son una fracción del crecimiento de India ó China. ¿Será posible crecer mucho y generar electricidad de forma sostenible? A este respecto, una reflexión final ofrecida por los panelistas me pareció muy atinada: el objetivo ambiental es reducir las emisiones de carbono, no necesariamente incrementar la proporción de fuentes renovables en la matriz de generación eléctrica. Esta es simplemente una forma de contribuir a este objetivo, pero no necesariamente la única.

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Serie STARS 2010, #3: Salud

Por el prof. Luis Sanz, Decano Asociado de Maestrías. Artículo 3 de 7. 25 de Octubre, de 2010.

Prof. Luis Sanz, en STARS 2010

Prof. Luis Sanz, en STARS 2010

Muy relacionado con el tema de mi entrada anterior sobre tecnología, está el tema de la salud. De hecho, el Dr. Patrick Dixon planteó la analogía entre los virus y los nano-robots tan comunes en las películas de ciencia ficción como Viaje a las Estrellas (Star Trek). Con él tuvimos un animado debate sobre lo que podemos esperar en el futuro de la salud. Fue una sesión llena de mucha información, sin muchas referencias de por medio lo cual a mi yo académico lo hace dudar. En cualquier caso, muchas de las cosas expuestas parecían dentro del marco de lo posible, y sin lugar dudas alcanzaron el objetivo de estimular el debate.

Comencemos entonces por el final de la vida, que parece ser el principio del futuro de la salud. Resulta que muchas de las enfermedades actuales se deben al envejecimiento de nuestro cuerpo. Por tanto, si podemos retardar ó revertir el envejecimiento, podemos prevenir el surgimiento de muchas de estas. Y como envejecemos prácticamente de la misma forma que un gusano ó un ratón, la investigación actual se ha centrado en entender como disminuir la velocidad de este proceso en animales, con la esperanza que los resultados nos ayudarán a entender también nuestro propio proceso biológico. Y los resultados hasta el momento son alentadores.

Por supuesto, la claves está en retardar el envejecimiento al mismo tiempo que preservamos la calidad de la salud, de forma que vivir más no signifique más achaques. Pero aquí se nos presenta uno de los dilemas que acaparó la discusión: ¿si le prolongamos la esperanza de vida a toda la población del planeta, que será de la calidad de vida de los menos favorecidos ó, sin eufemismos, de los pobres? Por otro lado, ¿sería éticamente correcto alargar la expectativa de vida sólo de los ricos? Por supuesto, es un debate desde mi perspectiva absurdo por dos razones:

  1. No lo vamos a evitar. Este desarrollo se va a dar, y los primeros beneficiados serán los que puedan pagarlo.
  2. Yo no creo tener el poder de decisión sobre lo que le conviene a alguien más pobre que yo. Y me temo que si les preguntamos, la gran mayoría querría vivir más, aún con todas las limitaciones que esta vida pueda conllevar.

Lo que nos plantea entonces un segundo dilema que también se discutió en esta sesión sobre salud. ¿Cómo extender cuidados médicos de primera a toda la población del planeta, de forma tal que todos nos beneficiemos de los avances médicos? El meollo de esta pregunta no es de fácil respuesta, pues existen una serie de fuerzas contrapuestas en el modelo actual que no siempre producen los mejores resultados:

  1. Los gastos de investigación y desarrollo de nuevas drogas son muy altos, por lo que la empresa privada reclama patentes que les den un monopolio temporal que les permita realizar un retorno aceptable. En el ínterin, muchos pobres simplemente no puede pagar los costos de los mejores tratamientos.
  2. Parte de lo que encarece el desarrollo son las largas y extensas pruebas establecidas para asegurar la calidad de las drogas antes que salgan al mercado y sean utilizadas por los seres humanos.
  3. Los esfuerzos de las empresas se centran entonces en la creación de nuevos medicamentos para los mercados más rentables. ¿Será esto lo que explica que ahora tengamos píldoras que facilitan la erección masculina, mientras han sido muy pocos los avances en décadas recientes contra las enfermedades virales más comunes?

Esta discusión nos llevó a su vez a considerar un modelo alternativo: la Fundación Gates le paga a las farmacéuticas para que desarrollen un medicamento eficaz contra el SIDA, pero a cambio se queda con los derechos de propiedad intelectual, de forma que pueda asegurar una distribución a bajo costo entre los más necesitados, en particular en el continente africano. ¿Será este el modelo a seguir en el futuro: uno en el que recursos privados son utilizados para crear un bien común? Pero en este caso, ¿quién determinaría las prioridades? ¿Hay suficientes filántropos para financiar un sistema de salud alternativo que siga estos principios? ¿Qué sería de las compañías farmacéuticas, y todo su capital humano, en estas circunstancias?

Sin duda, fue una sesión que nos dejó con más preguntas que respuestas.

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