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Estás bien. Pero, ¿puedes estar mejor?

18 de Diciembre del 2017
Ana Menspira

Quizás te agrada tu trabajo, tu jefe y tus compañeros. O tienes un carro que te gusta, una casa cómoda y estás feliz con tu vida personal. Todo parece marchar bien, pero la verdad es que siempre puedes estar mejor.

Todas las personas queremos alcanzar el éxito, sea cual sea la definición personal que le demos. Invertimos mucho tiempo y esfuerzo para alcanzar “eso” tan ansiado; lo conseguimos y, ¿luego qué sigue?

Si dejamos de trazarnos metas entramos en una zona de confort peligrosa que nos induce a un estado de calma y limitación. Al vivir siempre de esta forma podemos estancarnos y, si esta llega a ser tu situación, esto es lo que podría pasar:

No creces si estás en la zona de confort

La rutina puede ser satisfactoria, pero en algún momento empezaremos a sentirnos aburridos y estaremos en peligro de convertirnos en una de esas personas que se levantan y viven su vida en piloto automático.

Es normal que busquemos vivir tranquilos, pero el exceso de tranquilidad mata nuestros sueños.  La zona de confort es nuestro refugio, pero si no derribamos sus muros no podremos aprovechar nuevas oportunidades y definitivamente no desarrollaremos todo nuestro potencial.

Dejas de desarrollar tu creatividad

Quienes se desafían a sí mismos constantemente, descubren nuevas posibilidades, improvisan, desarrollan talentos que antes no conocían, se vuelven resilientes y adquieren la capacidad de resolver las situaciones que se presenten.

La innovación sucede cuando ponemos un pie fuera de nuestra zona segura y para ser más creativos hay que observar cosas nuevas y cambiar la perspectiva.

El conformismo mata tu productividad

Si se pierde la ambición por hacer más y aprender algo nuevo, caemos en una especie de trampa donde hacemos el esfuerzo suficiente para mantener el status quo, pero no damos ese extra que será capaz de romperlo.

Sin embargo, ir más allá de nuestros límites nos proporciona el empuje requerido para completar nuestras tareas y para encontrar formas más inteligentes de hacer las cosas. Es como estar en una optimización constante.

Podrías vivir arrepintiéndote

Cuando nos sentimos a gusto en la zona de confort, tendemos a no tomar riesgos. Por un lado, estamos disfrutando de la comodidad, pero por otro ansiamos la emoción de probar algo nuevo.

Ese fue el caso de Jeff Bezos, el fundador de Amazon, quien antes de crear la compañía se encontraba ganando mucho dinero en Wall Street en un puesto de Vicepresidente. Sin embargo, en 1994 le anunció a su jefe que iba a renunciar y empezaría a vender libros por Internet.

Pudo haberse quedado allí muchos años más, manteniendo el éxito que ya tenía; pero decidió darle un giro a su vida. Según Bezos, dejó su zona de confort porque no quería vivir una vida de arrepentimiento, donde sintiera que no había vivido al máximo ni explorado todas sus ideas. ¡Su empresa se convirtió en el monstruo de las ventas por Internet!

No me malinterpretes, con estas cuatro razones no estoy diciendo que no debemos detenernos a disfrutar de nuestro éxito. No pretendo minimizar ningún logro, las cosas cuestan mucho y definitivamente debemos sentirnos orgullosos cada vez que tachamos una meta de nuestra lista de cosas por hacer antes de morir. Sin embargo, cuando se consigue un objetivo se celebra, no se reduce la velocidad, pues sería como dar dos pasos adelante y uno hacia atrás.

No está de más detenernos de vez en cuando para analizar lo que estamos haciendo o dejando de hacer. Nos servirá para no ver el éxito como un destino y empezar a tratarlo como un viaje que nunca termina y siempre trae nuevos retos y oportunidades.

 Photo by Samuel Zeller on Unsplash