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Conectar con los estudiantes desde el inicio

30 de Enero 2024
John C. Ickis
No. 25, enero-febrero 2024.

La conversación con el ejecutivo fue muy amena. Estábamos sentados alrededor de una mesa redonda en la sala de su casa particular, tomando té y recordando nuestras experiencias del MBA en Harvard Business School (HBS). 

“Nunca olvidaré la primera sesión,” me dijo el ejecutivo, ahora socio de una de las multinacionales alemanas más grandes. “El profesor se presentó personalmente a cada miembro de la clase y éramos más de ochenta. Ya nos conocía a cada uno. Fue tan diferente a mi experiencia educativa anterior, en una prestigiosa universidad aquí en Alemania". 

Cuando se logra establecer una conexión con los estudiantes desde la primera sesión del curso, facilita enormemente el desarrollo de un contrato de enseñanza-aprendizaje—tema del número 12 de este blog.  

Esta conexión no ocurre por accidente. Es resultado de prácticas intencionales de enseñanza y de una infraestructura educativa diseñada para fomentar una cultura de aprendizaje. 

Comienza con las tarjetas de estudiantes que recibe cada miembro de la Facultad varias semanas antes del inicio del programa. Estas tarjetas contienen información sobre los antecedentes educativos y experiencia profesional del estudiante, sobre sus logros, deportes, pasatiempos y otros detalles personales. Algunos profesores logran memorizar la información en estas tarjetas.

Diana, una colega peruana del programa doctoral, me contó cómo su hija le mostraba el dorso de las tarjetas y le hacía varias preguntas para probar su conocimiento sobre cada estudiante. 

Con las crecientes presiones para la publicación académica, no siempre es posible dedicar tanto tiempo a esta tarea. Pero sí se puede aprovechar la información que contienen las tarjetas para identificar oportunidades de acercamiento y evitar situaciones incómodas. 

Cuando recibas las tarjetas, puedes comparar las empresas y áreas de especialización de los alumnos con las industrias y temas de los casos en tu sílabo, y así enriquecer la discusión con la experiencia en el aula. Después de una sesión sobre una firma de alta tecnología, un estudiante me preguntó por qué no le había dado la palabra, ya que tenía varios años de trabajar con esa empresa. “Podía haber hecho algunas observaciones valiosos a la discusión,” me dijo. Oportunidad perdida. 

La revisión de las tarjetas de estudiantes también puede evitar metidas de pata. Cuando un profesor de estrategia hizo una llamada en frío a un estudiante, como era su costumbre, para iniciar la sesión sobre una empresa licorera, hubo un silencio en el aula: lo que todos sabían, menos el profesor, es que había pedido la palabra a un predicador abstemio. 

Pocas escuelas, inclusive aquellas que dicen usar el método de casos, entregan tarjetas de estudiantes a los miembros de la facultad ni toman en consideración otros elementos de la infraestructura como diseño de aulas, rótulos para cada estudiante y horarios que permitan reuniones de grupos o intercambios entre estudiantes y facultad. ¿Hay oportunidades para la interacción fuera del aula de clase? El Prof. C. Roland Christensen siempre insistía enseñar en el primer espacio de la mañana y siempre llegaba media hora antes, para conversar informalmente con los estudiantes que llegaban temprano.  

Crear una cultura de conexión requiere no solo la buena preparación del caso, sino el conocimiento de los estudiantes desde el principio del curso.

 John C. Ickis

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