Sobre las puertas y ventanas que se abren | Maestrías INCAE
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Sobre las puertas y ventanas que se abren

05 de Febrero 2013
Randall Trejos

Escuchar al CEO de Adidas hablar sobre cómo ser el cambio en lo que hacemos no es algo que sucede todos los días. Tampoco es el tipo de cosas que uno se imagina que va a experimentar cuando está planeando volver a estudiar después de unos años en el trabajo. Todo el mundo dirá que hacer un MBA abre puertas, que crea oportunidades y que mejora los prospectos laborales de cualquier persona. Lo que la gente olvida mencionar es que también abre ventanas, pequeñas experiencias que pueden resultar un punto de cambio en la vida de cualquiera.

Recientemente tuve la oportunidad de asistir a una conferencia donde varias personas, entre ellas el CEO de Adidas, contaban su historia de cómo ser el cambio en lo que uno hace. Curiosamente no fue este invitado el que causó la mayor impresión en mí. Fue más bien el canadiense de veinti tantos años que contó su historia de cómo en una sucesión de trueques logró cambiar un clip rojo por una casa. Un tipo cualquiera, no es el director de ninguna organización, ni el CEO de ninguna multinacional. Pero alguien que tenía algo que decir y que, por los azares de la vida y un intercambio que INCAE me permitió hacer, yo estaba ahí para escuchar. La historia es ciertamente inusual, pero la forma de contarla, y sobre todo el protagonista, lucía verdaderamente cercano, común, cotidiano. Como esas historias en las que uno dice “ese pude haber sido yo”. No se tiene la excusa de que contaba con tales o cuales ventajas, que nació en tal lado, que sus papás tenían dinero, que recibió tal educación. Este, era un tipo cualquiera que un día amasó la confianza para hacer algo completamente descabellado y tuvo el coraje de mantenerse en la locura por suficiente tiempo.

Inspiración

Esas historias improbables pero “que pude haber sido yo” es una de las ventanas de las que hablaba. Particularmente para mí no se trata de que a partir de escuchar a Kyle uno deba tratar de cambiar un clip (verde?) por una casa. Se trataba de ver un logro extraordinario en alguien completamente común; de adquirir la perspectiva de que los grandes éxitos tienen menos que ver con pre-condiciones y más con decisiones.  Es posible que cada participante a la conferencia sacara diferentes conclusiones. O bien que para muchos pasara simplemente como una anécdota interesante para contar a los amigos en las cervezas de la noche. El punto de todo esto era simplemente ponerse en el camino de historias donde uno quizá pueda ver algo de sí mismo reflejado. Hay gente que llama a eso inspiración.

Pequeñas ventanas

En el proceso de “formarnos” en una universidad o escuela de negocios, normalmente pensamos en los contenidos y las materias, y menos en lo vivencial. Pensamos en lo que vamos a aprender de finanzas, de estrategia y de operaciones. Quizá pensamos en los puestos que vamos a ocupar y en el reconocimiento que vamos a obtener. Sin embargo el contenido o el “qué”, llega a nosotros a través de la forma o el “cómo”. La vivencia, que nadie nos la mide en un examen parcial o mediante la entrega de un proyecto al final del semestre, es la que marca otras decisiones, que darán forma a todo lo demás. Esos breves momentos de inspiración, ese consejo que nos dio algún profesor al que admiramos, esa conferencia a la que asistimos porque teníamos la tarde libre, o ese café donde salió la idea para fundar una empresa son los verdaderos impulsores de la vida. La búsqueda de propósito, de sentido, de relevancia o de impacto social es un camino que no pasa por las notas o el GPA, pero que tiene todo que ver con esa posibilidad de ponerse en el camino de personas e historias que nos hacen reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos. En corto, esas respuestas, más existenciales quizá, se les llega no tanto a través de puertas, sino más bien a través de pequeñas ventanas.