Sobre habilidades duras y habilidades suaves | Maestrías INCAE
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Sobre habilidades duras y habilidades suaves

30 de Junio 2013
Randall Trejos

Si tuviera que decir cuáles son las 10 cosas más importantes que un gerente debe conocer, ¿cuáles escogería? Imagine que usted es el encargado de elegir qué cursos tendrá que llevar una persona que aspira a graduarse como MBA; ¿qué incluiría en el programa?

Dependiendo de a quién le pregunte, va a obtener respuestas diferentes. Si usted es un profesor de operaciones o de mercadeo es natural que considere su tema de estudio como fundamental para la formación de gerentes. Pero también es cierto que la respuesta es distinta si le pregunta a un profesor y si le pregunta a un gerente que esté allá afuera trabajando. Curiosamente cuando tratamos de responder a un problema práctico (¿cómo ser un mejor gerente?) normalmente tratamos de resolverlo por la vía académica (estudiando una compilación de temas importantes).

Es indudable que cualquiera que aspire a ser un mejor gerente debe contar con las habilidades “duras”, es decir, conocimientos sobre operaciones, mercadeo, finanzas y organización. Que esos contenidos y herramientas sea lo único que se necesita, eso es más dudoso. Entonces la clave sería preguntar a los gerentes o a las empresas allá afuera qué es lo que requerirían, ¿no? Ante esa pregunta probablemente surgirían requerimientos más mundanos, más cotidianos, menos teóricos. “Tenemos un gerente que es brillante, pero la gente no le gusta trabajar con él y le tienen miedo. Necesitamos que nuestros gerentes tengan más facilidad para tratar con las personas, que sus colaboradores tengan buena comunicación con ellos y tengan una relación de crecimiento”. Esta respuesta fue las que brindó una directora de recursos humanos de una consolidada empresa nacional.


Siendo que el mercado necesita, además de las habilidades duras, ciertas destrezas que a falta de un mejor nombre llamaremos “habilidades de gente”, ¿cómo hacer para incluir eso en los programas de estudio? En INCAE, al igual que en las mejores escuelas de negocios del mundo, se ha tomado nota de esta necesidad y ya se cuenta con clases como Liderazgo, Cambio Organizacional, Poder e Influencia y Negociación. Sin embargo la gran pregunta sería si las habilidades interpersonales y la capacidad para manejar relaciones se aprende de la misma forma que matemática financiera; es decir, pensando abstractamente sobre los conceptos, discutiendo al respecto con los compañeros, resolviendo problemas y presentando exámenes para comprobar que uno domina el tema.

Si alguien me enseña en qué consiste la inteligencia emocional y yo entiendo el concepto, ¿soy más inteligente emocionalmente? Si comprendo el efecto que tiene el liderazgo inspirador en las personas y cómo eso es bueno para los negocios, ¿estoy facultado para liderar un departamento y llevarlos a la cima? Si me enseñan técnicas de coaching, escucha activa y empoderamiento, las anoto, las entiendo y las repito en el examen, ¿seré entonces un coach que escucha y empodera a su gente? El reto con este tipo de habilidades es que, a diferencia de las matemáticas, finanzas y mercadeo, no se aprenden conociendo los conceptos y modelos, se aprenden haciendo. Como andar en bicicleta. Nadie puede aprender a andar en bicicleta con un libro o yendo a clases.

Un poco de aprendizaje por experiencia es lo que a cualquier persona interesada en desarrollar sus habilidades “suaves” le vendría bien. Eso lo podemos promover a través de pasantías y prácticas profesionales como el Management Consulting Practice (MCP) que es parte del programa de MBA de INCAE, sin embargo son ventanas muy reducidas para lograrlo, Sin mencionar que normalmente se está poniendo a prueba también los conocimientos en las habilidades duras, y éstas tienden a dominar la experiencia. Quizá la clave es hacer de esos procesos experienciales, un aprendizaje enfocado y dirigido a desarrollar intencionalmente esas habilidades de gente que las empresas tanto demandan. Así podremos conformar  el paquete de lo que es un gerente no sólo completo académicamente sino también preparado para los retos de la calle.