¿Con maleta o con equipaje? | Maestrías INCAE
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¿Con maleta o con equipaje?

13 de Agosto 2013
German Retana

Recibir un importante ascenso a una posición sin poseer las capacidades necesarias es una encrucijada de alto riesgo. Si no se reacciona a tiempo, el descenso se inicia allí mismo. Esto se asemeja a tres paradojas que se experimentan cuando después de un largo viaje, se percata que la maleta fue extraviada en el camino, pero el equipaje no…

Arribé en la madrugada al país en que iniciaría un seminario a las 8:00 AM. Sin embargo, mi maleta no fue colocada en el avión por una segunda aerolínea en la que completé el viaje. Documenté el reclamo y llegué al hotel a las 5:30 AM. Allí tuvieron la deferencia de hospedarme en la suite presidencial, la más grande y cómoda que yo haya visto. Disponía de una hora para “dormir” y planchar la ropa que llevaba puesta para disimular un poco.

La primera paradoja era estar en semejante suite sin nada más que mi computadora y un libro. De inmediato reflexioné sobre las personas que llegan a posiciones de altísimo impacto, pero que carecen de aptitudes básicas para desempeñarlas. Con tal de disfrutar los privilegios que eso conlleva, disimulan su desconocimiento “aplanchando” o estirando los pocos que tienen. Pero ese disimulo no es sostenible y las “arrugas” serán notables.

La aerolínea que extravió la maleta activó sus rutinas con la promesa de esforzarse para localizarla, aunque no noté avances. Entonces recurrí a una persona amiga que labora en la primera aerolínea en que volé. Su empresa había cumplido su parte y no tenía responsabilidad en el asunto, pero me respondió: “¡Yo me encargo!” En pocas horas varios de sus compañeros localizaron y recuperaron mi maleta en un tercer país, y la misma llegó a la “presidencial” a las 4:00 de la madrugada del día siguiente, en manos de uno de un ejecutivo que incluso me ofreció disculpas por un error que su empresa no había cometido.

La segunda paradoja le sucede a quienes estando en un aprieto no recurren al auxilio de los que tienen conocimientos y actitudes para ayudarles, sino que se encierran en rutinas y en una falsa autosuficiencia que no soluciona nada. Por más estrictos que sean los procedimientos, éstos son cumplidos por personas y las relaciones entre ellas son las que harán que funcionen o no. En momentos difíciles las relaciones cultivadas son cruciales para salir adelante, entonces ¿por qué hay quienes padecen de orgullo y no se dejan ayudar?

La tercera paradoja, fue que para los seminaristas mi presentación externa y mis vicisitudes serían irrelevantes, si yo llevaba en mi equipaje interno, en mis conocimientos que compartiría, algo de valor para ellos. Además, al final del viaje me percaté de que mucho de lo que cargaba en la maleta no lo usaría de todos modos. Así, recordé la diferencia entre llevar maleta y poseer un equipaje para compartir. ¿Le ha sucedido algo similar a usted?

Etiquetas:
Motivación, Coaching