¿Tu pasado te determina? | Maestrías INCAE
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¿Tu pasado te determina?

15 de Enero 2014
German Retana

Lo que sucede en el aquí y el ahora puede tener origen en el allá y el entonces. Su “estilo gerencial” podría ser característico en usted desde antes que naciera. Los tempranos acontecimientos familiares tienden a marcar actitudes que explican éxitos o fracasos en las relaciones contemporáneas con quienes nos vinculamos.

Es factible que quien es un buen hijo termine siendo un excelente padre, y quien sea un buen padre también culmine siendo un extraordinario jefe. ¿Por qué? Las raíces del comportamiento, de los valores y de los conceptos básicos con los que transitamos por las organizaciones, surgen en los primeros años de existencia. ¿Conoce usted una persona autoritaria, alejada de sus semejantes, concentrada solo en los resultados y hasta insensible ante el impacto de sus decisiones en el equipo? No sería extraño constatar que la relación afectiva de esa persona con sus padres haya sido complicada, sin descartar que uno de ellos le trató tal como ella trata ahora a sus semejantes desde una posición de poder.

Identifiquemos algunas disfuncionalidades en una familia: violencia verbal entre padres o entre éstos y sus hijos, ausencia de expresiones de afecto, esfuerzos en acumulación de bienes más que en el disfrute de experiencias memorables, trato desigual a los hijos generando rivalidades entre éstos. Sigamos: crisis por alcoholismo y otras adicciones, desatención, ausencia emocional, padres autoritarios, abuso de poder, apodos y obediencia de normas por temor. Terminemos: accidentes, rupturas agresivas, delitos sexuales, fallecimientos, pobreza extrema, avaricia,  discriminación y otras perturbaciones  como el “bullying” escolar o en el barrio, que dejan huella en los miembros de esas familias.

Si analizamos con profundidad los comportamientos inadecuados en las organizaciones, es posible que éstos sean causados por personas impactadas aun por las situaciones descritas, que no las han procesado en su totalidad para cambiar su influencia. Lo malo es que todo seguirá igual a menos que ellas se atrevan a confrontar su pasado para recoger enseñanzas pendientes y a ser quienes desean ser por voluntad propia y no por el determinismo de sus años tempranos. Claro, esto supone humildad para aceptar que algo no anda bien y que ha llegado el momento de reflexionar sobre el pasado que le marcó para, con valentía, cambiar la interpretación de los hechos. El premio será una vida más equilibrada, concentrada en disfrutar el presente y en heredar a los hijos un futuro que les lleve a ser buenos líderes, valiosos miembros de equipos y personas con alta inteligencia emocional.

Según Jorge Oller, empresario innovador, nadie con un pasado complicado está condenado a repetirlo si se convence de que éste le describe pero no le determina. Lo acontecido nos explica de dónde venimos, pero no debe definirnos el rumbo como personas con derecho a realizarnos y a contribuir a la felicidad de quienes nos son importantes.