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Una pastilla mágica para la felicidad

06 de Marzo 2014
Anónimo
En ocasiones, me asombra lo ingenuos que podemos ser los seres humanos respecto al tema de la búsqueda de nuestra propia felicidad. 
 
Un ejemplo de esto podría ser el típico pensar que cuando alcancemos una meta personal o profesional, lograremos la plena felicidad.  Puedo mencionarles algunos ejemplos como: cuando baje X kilos seré feliz, cuando haga mi primer millón de dólares me sentiré libre y pleno, cuando me case lograré la felicidad, cuando termine la maestría, cuando entre  a trabajar a una multinacional, cuando logre el puesto de VP, cuando logre crear mi propia empresa, cuando...
 
Pareciera, que pensar así nos da aliento, resistencia o nos inspira a seguir.  El problema de pensar así es que nos auto-engañamos y si no logramos la meta sentimos que no podemos ser felices.
 
 Y, si la logramos: dígase de la empresa, el matrimonio, el puesto, el novio, la bajada de los kilos, etc.,  en el mejor de los casos, nos sentimos felices, pero nos acostumbramos a esa relativa felicidad y la dejamos de apreciar para entonces darnos cuenta que la meta que tanto idealizábamos no nos hace sentirnos felices para SIEMPRE.
 
La felicidad, dicen los expertos se logra no con el logro de una meta, sino a través del desarrollo multidimensional balanceado a lo largo de la  vida.  Si soy saludable, tengo una familia bien constituida y funcional, un trabajo que me gusta y bien remunerado, un buen nivel de vida, tengo probabilidades de sentirme pleno y feliz e ir construyendo mi felicidad paulatinamente a lo largo de mi vida.
 
Aún así, hay personas que lo tienen TODO a los ojos de los otros, pero no son felices.  ¿Por qué no son felices?
 
Vivir a mucha velocidad nos impide disfrutar la vida presente por más maravillosa que esta sea.
 
Manejo de expectativas.  Otra elemento que juega un rol en disminuir nuestra capacidad de ser felices, es el mal manejo de nuestras expectativas respecto a la vida.  La vida es dura, impredecible y está llena de  sinsabores y desencantos para todos. Un mal manejo de nuestras expectativas, por esperar una vida fácil, sin dolor ni dificultades, no solo es poco realista, sino que nos prepara poco para enfrentar las dificultades de la vida.
 
Finalmente, el aceptar que ser feliz no es producto de la casualidad, la fortuna o la suerte, sino que es un trabajo diario, es importante.
 
Uno trabaja, construye y decide mucho respecto de su nivel de felicidad. 
 
Hay personas que lucran con la infelicidad e ingenuidad de otros, con su vulnerabilidad emocional y psicológica para venderles una pastillita de felicidad.  No existe un atajo, pastilla o forma mágica de encontrar la felicidad.
 
La felicidad no se logra meditando. Meditar es como hacer ejercicio, un recurso para estar más sano.  Nada más.
 
Meditar no es la solución a todos mis problemas. 
 
La felicidad suya no está en manos de nadie.  Está única y exclusivamente en sus manos.
 
Yo decido ser feliz cuando no permito que otros me quiten la paz.
 
Yo decido ser feliz cuando acepto que soy humana y limitada.
 
Yo decido ser feliz cuando acepto que soy una pequeña partecita del mundo y que  no todo gira ni girará alrededor de mi persona, mis problemas o mis temas.
 
Yo decido ser feliz cuando sé con serenidad, que hay otros mejores que yo, más bellos que yo, más inteligentes que yo y eso no me quita la paz.
 
Yo decido ser feliz cuando aprecio mi salud, mi familia, el amor incondicional, mis amigos, una tarde soleada, un arcoíris, una taza de café o la sonrisa fresca de un niño
 
Yo decido ser feliz cuando cuido mi cuerpo y mi mente.
 
Yo decido ser feliz cundo pongo límites a otro(s) y  a mí misma.
 
Yo decido ser feliz cuando decido renunciar a un mal trabajo, a un mal jefe o a una mala relación aunque me de miedo.
 
Yo decido ser feliz cuando soy consistente conmigo misma y con mis valores aunque otros no los entiendan, no los vean o no los compartan.
 
Yo decido ser feliz cuando me conozco y pongo al servicio de los otros a través de mi trabajo mis regalos personales.
 
Yo decido ser feliz cuando acepto que hay cosas importantes en la vida que no se pueden contar y que hay cosas que se pueden contar que no son tan importantes
 
Yo decido ser feliz cuando me veo en mi humana imperfección y me perdono.
 
Yo decido ser feliz cuando perdono a otros.
 
Yo decido ser feliz cuando me reto a mí misma aprendiendo algo que me pone frente a mis propios límites.
 
Yo decido ser feliz si acepto que estoy enferma y busco la ayuda para curarme.
 
Yo decido ser feliz si pese a que tengo una enfermedad incurable acepto que puedo disfrutar del tiempo que me queda de la mejor forma posible…
 
 Y así es como usted y yo decidimos ser felices....
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Motivación