Agonía de la libertad personal | Maestrías INCAE
Publicación

Agonía de la libertad personal

07 de Noviembre 2014
German Retana

Observe a alguien de su organización que padezca serios problemas para sostener relaciones laborales efectivas, constructivas y agradables. Todos tenemos nuestras limitaciones, pero qué tienen en común personas con recurrentes y complicadas actitudes hacia sus semejantes. ¿Serán prisioneras de la incomprensión de sí mismas?

El temor al regreso de “fantasmas” del pasado, el miedo a los que puedan aparecer en el futuro, el abatimiento por angustias no superadas y la irritación vertiginosa ante circunstancias minúsculas, son algunos síntomas de alguien que está perdiendo contacto consigo mismo, con su realidad Lo externo le aprisiona y los “fantasmas” le encarcelan. Sus conductas negativas van sumando decepciones de sus allegados y el triste aislamiento le espera a la vuelta de la esquina.

Lo peligroso de ese rumbo es la pérdida de conciencia sobre las repercusiones de sus actos. “Los demás no entienden, están equivocados, no interpretan mis buenas intenciones y no me tienen paciencia,” repiten desde la agonía de su sensatez. Y cuidado: esto nos puede pasar a todos, ¿o es que usted se ha vacunado contra la pérdida de su mejor versión de persona?

Es lamentable también que algunas organizaciones o empresas se alejen paulatinamente de la libertad de realizar su propósito superior, porque se desvían de su camino ante el ego despiadado y la manipulación disimulada de alguien sentado en la cúpula que les secuestra su espíritu. El auto-aplauso, la personalización de los logros, la búsqueda de visibilidad orquestada y la sordera selectiva de esos jefes postergan, pero no eliminan las crisis ante la falta de autenticidad en las intenciones.  Dirigentes así jamás serán líderes ante un equipo que se limita a obedecer, con la añoranza de lo que alguna vez fue cierto.

Miremos a nuestro alrededor, o de repente en nuestro espejo. ¿Quién está obstaculizando la fluidez de ideas, quién frena la ilusión por ser y alcanzar más, quién impide que se desate la energía creativa y la sinergia de talentos ilimitados? ¡Póngale nombre, porque lo tiene! Sí, aquella persona que no entiende siquiera qué le sucede ni cuándo empezó a separarse de su propia esencia, ética de vida y genuina voluntad; como resume Voltaire, es esa que afirma: “¡Proclamo en voz alta la libertad de expresión pero muera el que no piense como yo!”

En ocasiones el gran cambio hacia el bienestar personal u organizacional no es más que retornar a las bases, el origen o la razón de ser.  La transformación más profunda es volver a ser lo que éramos, en términos de principios y valores, dicen algunos expertos del desarrollo de la cultura de las empresas. Eso no significa ser conservadores, sino valientes para romper cadenas de egos, vanidades y vicios internos que poco a poco han ido apresando la libertad de acción, pero no la dignidad y el respeto que cada cual debe defender. Rectificar es virtud de seres inteligentes.

Si las fuerzas propias no alcanzan para retomar el rumbo, hay especialistas que ayudan a cruzar las aguas turbulentas de la duda, la inseguridad y la desesperanza. Por eso el auge del coaching, la psicología empresarial y la psicoterapia. El poder es un gran recurso, mas es preciso que esté en manos de personas que entiendan que la libertad es no dejarse atrapar ni impactar por aquello o aquellos que pongan en agonía la esencia de sus propósitos superiores; así tendrán serenidad de conciencia al convertir ideales en realidades.

Etiquetas:
Motivación

Lo más leído