¡El poder de la conciencia sobre el equipo! | Maestrías INCAE
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¡El poder de la conciencia sobre el equipo!

02 de Julio 2015
German Retana

Solemos escuchar que no todo grupo es un equipo. Una razón para no evolucionar es la incapacidad de tomar conciencia del significado de ser equipo y de su enorme potencial para mejorar. El estancamiento en el desempeño, las relaciones afectadas, la pérdida de ilusión por alcanzar metas altas y la reducción del sentido de pertenencia, son síntomas que indican precisamente, que no se ha alcanzado esa conciencia.

¿Cómo facilitar entonces esa mirada hacia el potencia interior? Primero: ¡Mirar hacia adentro! Sí, parece simple pero no lo es. En ocasiones, los equipos buscan fuera de ellos recursos, razones para estar bien o mal y oportunidades. Se enfocan tanto a lo externo que llegan a creer que sus temores y orgullos nacen en las acciones de terceros y dejan de auscultar en sí mismos la fuente de su fuerza,  de su pasión por llegar lejos y de la confianza en sus capacidades.

No obstante, cuando esa dependencia es sustituida por el incesante descubrimiento del propio potencial que hay en los miembros del equipo, se despierta una sensación de confianza, de fe renovada y de deseos de conocerse mucho más para aumentar el tesoro de recursos que estaba oculto.  Todo empieza cuando algunos se percatan de que profundizando el autoanálisis, la apreciación de cualidades que estaban disimuladas y el conocimiento mutuo, las opciones para crecer aumentan y todos se conectan, entonces, con la responsabilidad de “autodescubrirse.”

Según C. Piqueras y E. Arola, especialistas en coaching , “el nivel de conciencia de un equipo marca el grado de capacidad del mismo para tomar mejores decisiones.” Descubrir el potencial interno, argumentan, abre un abanico de posibilidades y recursos para elevar el desempeño y posibilita más acciones para producir resultados crecientes.  Para lograr esto, habrá que ir al segundo paso: ¡Erradicar creencias limitantes! Miremos algunas: “No podemos ser campeones, los competidores son más fuertes, carecemos de capacidad, es que nunca lo hemos logrado.” Aquí el equipo inicia el rompimiento de nocivas cadenas mentales.

De inmediato se avanza hacia el tercer paso: ¡Encender más velas! La conciencia de ser equipo va acompañada por la proactividad de sus miembros para sorprenderse a sí mismos al desempolvar sus grandes cualidades, al trascender a todo aquello que era prisión de su potencial, al brillar con luz  propia y al encender la curiosidad para conocerse a fondo.

Lo anterior no se alcanza solo, necesita convertirse en una especie de “cultura del equipo” acompañada del buen discernimiento. Piqueras y Arola la resumen así: “es como empezar a encender velas en una habitación en la que hasta hoy habíamos estado a oscuras. Cuando haya luz, puede que haya personas que amen todavía más lo que ven o puede que haya otras que acaben odiándolo. En cualquier caso, se ha puesto luz (conciencia) sobre el sistema y el equipo decidirá qué es lo que quiere hacer.”