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¿A qué renunció Messi?

07 de Julio 2016
German Retana

Para muchos, el mejor jugador del planeta; para la FIFA, la mejor selección del mundo. ¿Cómo es posible que el primero renuncie a la segunda? ¿Qué tiene que ver eso con usted? ¡Cuidado! ¡Podría ser más de lo que imagina!

Desde siempre, Lionel Messi, ha insistido en que jugar fútbol es lo máximo para él; es lo que, además de su familia, le despierta pasión. Su talento parece de otro mundo.  La confianza que emana de sí mismo, el ser impredecible y su constante entrega  por el bien del equipo  son un deleite para los ojos de sus seguidores. Es líder, innovador  y resiste las continuas agresiones en la cancha con tal de seguir jugando,  ¿entonces?

Jamás sabremos las razones verdaderas de su renuncia a la selección argentina. ¿Será que la presión recibida llegó al límite? ¿Se resiste a ser el redentor de toda una organización? ¿Sufrirá una sobredosis de frustración por perder reiteradamente torneos clave, pese a dar su máximo esfuerzo? Ahora bien, ¿le ha sucedido exactamente  lo mismo a usted en su empresa alguna vez?

Toda persona posee un umbral de tolerancia. Si Messi ya no disfruta estar en su selección, es porque el sentido para estar en ella se derrumbó. Las presiones en una organización también pueden ir en escalada hasta sofocar la paciencia, el disfrute y el deseo de permanencia. Así, el agobio, la pereza y la indiferencia son señales de que, posiblemente, ya no se goza a plenitud en una empresa. Algunos se quedan en ella, pero sintiéndose emocionalmente divorciados de quienes la dirigen y de su cultura.

Más que renunciar al equipo, Messi parece decir: “Renuncio a la creencia de ustedes de que soy un dios que todo lo puede, lo lamento, pero soy un mortal que falla como todos; solo quiero disfrutar, ayúdenme y no esperen otra cosa que mi máximo esfuerzo”. La costumbre de buscar chivos expiatorios se hace presente una vez más, al margen de las lágrimas de alguien que simplemente erró en un momento crucial.

¿Quién no ha enfrentado el dilema entre un legítimo deseo de tener más paz personal y la responsabilidad de ser el líder, de inspirar que en momentos difíciles se redoble el esfuerzo porque la lucha continúa? Es el pulso entre la búsqueda del bienestar propio esquivando las presiones y el cumplimiento del deber con la organización.

Padres de familia, jefes de equipos y gerentes de empresas también podrían estar ejerciendo excesiva presión, al tomar decisiones que aflojan los ánimos y extirpan la alegría, el placer de trabajar y la locura por ganar contra todos los pronósticos. ¿Hay algo de esto en su entorno laboral? En caso positivo, ¿qué hará al respecto?

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Comunicación

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