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Liderazgo: ¿Estás trascendiendo?

12 de Octubre 2016
Hermes Solano

“El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a un hermano que sufre, trasciende como ser humano“, nos invita a reflexionar Víctor Frankl. Ir más allá de las circunstancias y sobrepasar límites sin reparar en pequeñeces son también formas de trascender, ¿qué conductas caracterizan a quienes lo logran?

Dejar una huella profunda y duradera es posible cuando se toca el alma de un país o de un semejante, cuando lo realizado eleva el espíritu de otros a niveles inesperados o inimaginables. Así lo inspiran líderes cuya voluntad no tiene límites y llevan a un equipo adonde jamás había soñado. Con visión, trabajo, disciplina, confianza y coraje inquebrantables, sumados a un gran talento, se logra lo trascendente.

Al abrir cárceles mentales y derribar convicciones paralizantes se despeja la ruta para ir más allá de sí mismo, es decir, para trascender. No se puede habitar en la residencia del pasado. La determinación para abandonar la prisión de la ignorancia, de la pobreza, de la tristeza y del rencor es propia de almas grandes, de personas con pensamientos elevados, que han soltado las cadenas del pasado, en aras de un futuro que no sea solo la prolongación de un presente intrascendente.

“Hay pleitos que aun ganándolos uno pierde, otros que aun perdiéndolos uno gana“, reza el conocido refrán. En ocasiones, se necesita aquietar al ego con una sobredosis de humildad, inteligencia y generosidad hacia uno mismo, para disipar innecesarias disputas con quienes se empeñan en hacernos daño. Es abrazar la paz interior, esquivar las brasas de un infierno que nace de los pulsos por recursos o verdades y desemboca en la pérdida de la salud integral, de la serenidad de conciencia.

Así, trascender es también caminar siempre con un pie delante del otro para avanzar, sin parar, aun ante el dolor generado por acciones propias o ajenas. Si no hay sanación, ese dolor se volverá recurrente y nos atrapará en un discurso pesimista y auto recriminatorio. Igual, hay organizaciones que se estancan cuando se detienen a buscar culpables, a competir por desenmascarar al opositor y a desafiarse unos a otros haciendo alarde de poder. Hay personas que son víctimas de sí mismas: lo que una vez fue solo un dolor, lo transforman en sufrimiento adictivo.

Se trasciende en la vida de los demás de varias maneras: ayudándolos a trascender, lo cual es un arte, o infligiéndoles un dolor imborrable. Ante ello, debe asumirse una actitud reflexiva para discernir con mente pronta y dúctil. También, se trasciende al derribar actitudes defensivas ante seres pensantes que desafían nuestra mente con buena intención, así lo expresa Mario Benedetti, para quien “(…) se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos”.

Lo que más recordarán las personas de nosotros será cómo las hicimos sentir, y la capacidad que tuvimos para construir un legado al trascender a nuestras ínfulas, errores y batallas.