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¿Dónde están las emprendedoras?

13 de Octubre 2016
Executive Education INCAE

María Andrea y Mónica son dos emprendedoras que viven en Costa Rica. La primera trabaja en la creación del primer mercado gastronómico en San José, mientras que la segunda forma parte de un proyecto de una empresa multinivel de alimentos para animales.

El proyecto de Mónica pertenece a la compañía Zrii y está basado en un modelo de negocio, que consiste en construir una red de consumidores del que posteriormente recomienden tanto el producto como la oportunidad de negocio a terceras personas.

Container City será el primer mercado gastronómico en la capital costarricense, proyecto que pertenece a María Andrea, de origen colombiano, quien señala que el principal obstáculo al que se enfrentó fue la burocracia.

Esta situación es una de las barreras que deben afrontar las mujeres al momento de emprender en la región. Sin embargo, entre ambos proyectos hay una gran diferencia: la razón de su creación.

El de Mónica es por necesidad, debido a que necesita los recursos para saldar la deuda que contrajo por sus estudios académicos. El de María Andrea nace como una oportunidad debido a que en Costa Rica no existe la oferta de un espacio gastronómico para el público, por lo cual su proyecto es nuevo e innovador.

La mayoría de los emprendimientos en el istmo hechos por mujeres y hombres surgen por la necesidad de la subsistencia, según el Diagnóstico sobre la situación del emprendedurismo en Centroamérica, realizado por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el gobierno alemán.

Mujeres lideran, pero…

“Con 49% de la población en Centroamérica, las mujeres tienen alta participación en la micro, pequeña y mediana empresa”, indica Carmen Gisela Vergara, titular de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca).

Para la región en su conjunto, 57% de los micronegocios están al mando de mujeres, de acuerdo con el estudio Tendencias generales del empleo de las mujeres en América Central. Sin embargo, las mujeres todavía tienen una participación baja en los procesos productivos.

La secretaria general de la Sieca dice que 64% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en El Salvador estaban en manos de mujeres en 2011; no obstante, sólo 14% de las entidades eran propiedad de una mujer.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su estudio Mujeres emprendedoras en América Latina y el Caribe: realidades, obstáculos y desafíos, revela que “la incorporación de mujeres a las actividades productivas se ve condicionada por complejas normatividades, falta de acceso al crédito, responsabilidades familiares y escasos estímulos del medio donde actúan”.

La falta de tiempo, al ser jefas de familia, es uno de los motivos por los cuales las mujeres no pueden emprender. Si se estableciera una economía del cuidado para los niños, los enfermos y los ciudadanos mayores, la economía de cada país centroamericano crecería por lo menos 2 puntos más en su PIB, explica el director de la sede subregional en México de la Cepal, Hugo Beteta.

Para Mónica Gutiérrez, la falta de aprobación de los proyectos por parte de los bancos es una traba al momento de emprender. Los bancos se manejan con riesgo. Para bajar ese riesgo piden garantías, pero históricamente las propiedades son asignadas a los hijos y no a las hijas. Por lo que una mujer con una gran idea puede ir va al banco a pedir un crédito y al no tener un activo, es rechazada.

A pesar de ello, 59.9% de los clientes de la Red Centroamericana de Microfinanzas son mujeres, lo que habla de una situación bastante equitativa en la asignación del crédito regional.

“Sólo en Guatemala, 84% de los microcréditos se ha otorgado a mujeres, teniendo en consideración, además, que el 75.8% de la cartera crediticia en el país se destina a áreas rurales en actividades de comercio, pequeña industria y sector agropecuario y forestal”, señala el informe La importancia del sector microfinanciero en Centroamérica, elaborado por la Sieca.

El director del Centro de Emprendedurismo de INCAE, Ryan Schil, señala que las mujeres tienen gran interés en emprender. Aproximadamente 65% de las que cursan la materia de emprendedurismo en el INCAE buscan ser dueñas de su empresa.

A pesar del ímpetu de las mujeres por emprender, un problema al que se enfrentan es la falta de una formación educativa tecnológica, lo que puede derivar en un poco interés en áreas como ingenierías o robótica.

El BCIE tiene un mayor interés en el emprendimiento dinámico, su principal reto es que se hagan 60 empresas con un alto nivel de expansión orientadas a la tecnología y la innovación.

La meta está cimentada y orientada para las mujeres, pues el BCIE tiene un fondo de 48 millones de dólares para la región, los cuales no son reembolsables.

Extracto del artículo publicado por la revista Forbes Centroamérica, en su edición Julio 2016.