¿Está usted o su equipo en equilibrio? | Maestrías INCAE
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¿Está usted o su equipo en equilibrio?

16 de Enero 2017
German Retana

Metas elevadas sin adecuada preparación para alcanzarlas causan excesivo estrés; metas fácilmente superables con la sobrada capacidad existente conducen al tedio. ¿Quiénes logran el equilibrio y, consecuentemente, un desempeño superior como personas o como organización?

En el mundo del deporte, por ejemplo, ese balance conduce al ansiado “estado de fluencia”. Este se refiere a la experiencia óptima que el atleta alcanza cuando los desafíos son percibidos como difíciles, pero alcanzables por medio de la maximización de las habilidades propias. Es el punto en el que retos y habilidades coinciden para generar un sentimiento de éxtasis, disfrute y control. Ambos factores superan al atleta, mas este, a su vez, se supera a sí mismo y cree en su capacidad para imponerse por encima del desafío.
En contraposición, un equipo, pese a contar con un talento ilimitado y habilidades descollantes, cuando carece de propósitos claros que superen esas capacidades, está destinado al fastidio y al desgano; a menos que a sus estancados miembros les complazca situarse en una zona de conformismo año tras año.
El balance entre desafíos y habilidades “(…) es un estado de conciencia en el que uno llega a estar totalmente absorbido por lo que está haciendo, hasta alcanzar la exclusión de todo otro pensamiento o emoción. Así que, la fluencia se basa en focalizar. Más que simplemente focalizar, la fluencia es una experiencia armoniosa donde mente y cuerpo trabajan juntos, sin esfuerzo, dejando a la persona la sensación de que algo especial ha ocurrido”, indican Jackson y Csikszentmihalyi. Este equilibrio es la regla de oro para fluir y disfrutar la tarea al máximo nivel sin temores, con total concentración y claro sentido de rumbo.
Las personas líderes necesitan echar mano de su sabiduría para no ser tan complacientes que lleven a sus equipos al bostezo, ni tan desaforadamente exigentes que los sometan a tensiones paralizantes. Con ninguno de esos extremos se llega lejos. Exigir poco denota desconfianza de las habilidades del equipo; excederse, siembra la frustración y el mal ambiente laboral.
Cuando se posee la disciplina de la preparación extraordinaria, creciente, sostenible y bien dosificada, se exalta paulatinamente la certidumbre de que los obstáculos difíciles serán superados; entonces, esa fluencia regenera una energía especial, la cual conduce a las empresas a conquistar sus mercados y a los deportistas al anhelado podio.  En todo ambiente competitivo siempre habrá estrés; lo sensato es combinar con inteligencia las dosis adecuadas de realismo y ambición.
Y bien: ¿usted necesita elevar sus desafíos y mejorar sus habilidades o ya encontró su balance entre ambos?

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