¿Estás concentrado en la meta? | Maestrías INCAE
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¿Estás concentrado en la meta?

09 de Junio 2017
German Retana

Es difícil sostener un solo pensamiento durante varios minutos, más aún para quien tiene una mente “agitada” que funciona a altas revoluciones. De modo similar, para otros lo es persistir en un proyecto, propósito, actitud y hasta en un sentimiento.  Centrar la atención es un blindaje que protege a las personas victoriosas.

En las empresas y en el deporte se llega lejos con constancia y esfuerzo superior, prolongando el trabajo duro para superar las distracciones que inducen a salirse de rumbo. Ellas son el boleto seguro al destino indeseado. Mil horas de concentración pueden sucumbir en un milisegundo de distracción. Los fracasos suelen tener origen en descuidos, en detalles mal manejados, en palabras que “se salieron solas”, sin control alguno. En un equipo, un solo miembro afecta a todos al desconcentrarse.

Una de las maneras más eficaces de desviarse del camino en el cumplimiento de las metas es permitir que “Las emociones negativas intensas absorban toda la atención, obstaculizando cualquier intento de atender otra cosa”, señala el experto en inteligencia emocional, Daniel Goleman. Sucede que, sin darnos cuenta, entregamos el control remoto de nuestra mente cuando dedicamos excesiva atención a personas perniciosas y a situaciones cargadas de negativismo, que ni siquiera estamos en capacidad de resolver.

Un excelente estado de concentración para el alcance de una meta inicia con un trabajo integral que es una responsabilidad personal. Factores como la salud física, la paz familiar, la satisfacción laboral, el equilibrio emocional, la estabilidad financiera, la pasión profesional y la congruencia espiritual son vitales para alcanzar la máxima concentración. ¿Podemos estar al cien por ciento en algo cuando sufrimos serias deficiencias en alguna de esas áreas?

A la existencia de un claro propósito por concretar le siguen el hábito y la fortaleza de enfocarse en lo deseado; reconociendo, como Franz Kafka, que “Todos los errores humanos son fruto de la impaciencia y de la interrupción prematura de un proceso ordenado…”.  Los desvíos mentales tienen un alto precio, pero son una realidad. El reto estriba en sostener esfuerzos el mayor tiempo posible, pese a los baches y puntos álgidos del camino.

Quienes logren un estado de absoluta concentración podrán tomar decisiones inteligentes, sobreponerse a malos momentos, confiar en sí mismos, permanecer en la llamada “zona de energía óptima [fluencia]”, sin ser presa de las reacciones a la provocación externa, ni de las creencias limitantes internas.

Las personas “concentradas” se caracterizan por estar absortas en lo que hacen, renuncian a la indisciplina y a distractores, son determinadas e inspiran a sus compañeros propiciando que las cosas sucedan, en la forma y momento correctos, convencidos de que “nunca se gana nada hasta ganarlo”.