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Construcción en el Istmo crece hacia el cielo

19 de Abril 2017
Executive Education INCAE
 

Las altas torres son cada vez más visibles en los paisajes metropolitanos centroamericanos. Si Panamá tiene un skyline estilizado desde hace años, la tendencia se está consolidando en el resto de la región, especialmente en ciudad de Guatemala, San José y San Salvador; también llegan proyectos en altura a Honduras, y es tal vez Managua la que se queda un poco más “chata” respecto a sus pares. 

Junto a la altura, la otra tendencia es el desarrollo de proyectos de uso mixto, con oficinas, viviendas, comercios y hasta hoteles. El año 2016 dejó, por lo general, un saldo positivo en los países del Istmo. El caso salvadoreño, que crece tras años de dificultades en el sector, es especial, pues puede anticipar un repunte de su economía.

En Guatemala, la estimación de la Cámara Guatemalteca de la Construcción (CGC) es que los centros comerciales y los proyectos energéticos e inmobiliarios impulsen el crecimiento del sector en un 2,5%, según la cifra proyectada por la CGC en su Boletín Economía de la Construcción, un número algo inferior a los 2014 (4,4%) y 2015 (3,4%).

En Honduras hay un crecimiento del sector del 3,3%, tras años de retroceso (en 2015 la cifra fue del -3,3%). La tendencia es hacia arriba basado en inversiones en el sector residencial e industrial en la zona norte del país. 

“Además de la inversión pública en puentes, carreteras y ahora en edificios, también están los proyectos de vivienda social que esperamos repunte en el 2017. El 85% de las necesidades de viviendas en el país es de vivienda social”, explica Silvio Larios, director de la Cámara Hondureña de la Construcción.

El principal déficit está en el sector habitacional, 700.000 viviendas, según datos gubernamentales, “allí existe mucho potencial de inversión con el programa de vivienda social que propone el gobierno”, incide Larios, quien también observa altas posibilidades en el sector industrial e infraestructura en general.

En Nicaragua, el crecimiento acumulado anual promedio de la construcción estuvo en el 17,5%, según reporte de EY. Los sectores residencial e industrial se contrajeron 18,3% y 70% respectivamente, en Managua, mientras que el comercio creció 117%, gracias a centros y módulos comerciales, supermercados y establecimientos de venta de automotores; el de servicios reportó crecimientos debido a mayor área de obras nuevas y de reinicio, en especial bodegas, hoteles y restaurantes, oficinas, hospitales, gimnasios, y universidades. 

Por su parte, en Costa Rica si bien la cifra global en la construcción tendió a la baja en el primer semestre, según datos del Banco Central de Costa Rica (-6,5%), esto se debió a la finalización de grandes proyectos, como el embalse de Reventazón (obra pública) o el City Mall (obra privada).

Pero sacando esto de la ecuación, las cifras en Bienes Raíces son más que positivas. Al menos eso se puede leer de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), con un auge global del 21,6%, destacando el crecimiento en construcción de vivienda, que en los primeros siete meses del 2016 fue del 29,2%, seguido de servicios (19%) y comercio (3,4%); mientras que en la parte negativa estaría edificaciones para industria, con una caída en torno al 20%.

Las empresas buscan cada vez más altura, ya no se habla de metros cuadrados, sino de cubicaje. Incluso asoman las mini bodegas, asociadas a torres residenciales y pequeños importadores que necesitan pequeños espacios. Lo cierto que tanto los costarricenses como los centroamericanos en general, están viviendo un cambio cultural, viendo una proliferación de las torres.

“Antes solo pensaban en qué miedo los terremotos, pero podían comparar su pedacito de tierra, no era tan serio el tema de la congestión vial y había menos inseguridad”, explica Alberto Sáenz, líder del Sector de Bienes Raíces en EY Centroamérica, Panamá y República Dominicana; poniendo sobre la mesa tres temas claves para este crecimiento en altura y del uso mixto: el incremento del precio de los terrenos, el caos del tráfico en las capitales centroamericanas y la creciente inseguridad, asuntos que son atenuadnos por este tipo de desarrollo. 

A ello, Sáenz le suma el hecho de las nuevas generaciones son “más abiertas de mente y ven que en el menudo todo es vertical”. El consumidor final es mucho más exigente, por la crisis del sector a finales de la década pasada, que dejó proyectos sin completar o dando algo distinto de lo ofrecido, por lo que se ha vuelto más cauteloso.

Y volvemos al tema generacional, ya los millennials piden “cosas distintas”, apunta Sáenz: áreas privativas más pequeñas y áreas compartidas con mucho valor agregado (pequeños apartamentos diseñados eficientemente, buscan la cernía a todo y amenities que contemplen piscinas, gimnasio, zona de reuniones… hasta espacios para sus mascotas.

Y es que el mercado se ha vuelto mucho más exigente. Los nuevos proyectos están siendo desarrollados en centros de población con gran necesidad. Se ha formalizado mucho el mercado, “antes era informal y muy a feeling, se ha sofisticado con estudios de mercado”, comenta el experto de EY.

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Extracto del artículo publicado por la revista Estrategia&Negocios, edición N°204.

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