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Del caos al orden

26 de Abril 2017
German Retana

¿Quién no ha sufrido alguna vez embates de enjambres de “tornados psicológicos” que ponen en riesgo la estabilidad emocional? Personas y equipos pueden atravesar crisis inesperadas que los conducen a la pérdida de la armonía mental y a sentirse sumidos en un oscuro túnel. Sin embargo, estos, también podrían −iluminados por la luz de su coraje− resurgir aún más fuertes. ¿Cómo reaccionan usted o su organización?

Mihály Csikszentmihályi, psicólogo croata, describe dos estrategias de reacción frente a los resultados adversos, las tragedias y las crisis. En la primera, llamada “defensa neurótica o manejo regresivo”, se exacerba la agresión verbal contra quienes son considerados culpables de la debacle. Por otra parte, la adicción, el aislamiento o la furia desaforada son el refugio de quienes huyen de la realidad. La desilusión por un revés es tan fuerte que la concentración en las metas se sustituye por una deteriorada gestión de las emociones, más conocida como “pérdida de la cabeza”. Así, el caos prevalece sobre el orden.

En la segunda estrategia, denominada “defensa madura o manejo transformacional”, pese a la frustración del momento, las circunstancias se analizan con mente fría, no se pierde el control −e incluso− se reprime la expresión desaforada de las emociones en aras de evaluar el mejor camino por seguir, con coraje, flexibilidad y perseverancia. Aunque existe el riesgo de desplomarse, la inteligencia emocional y el apego a un gran propósito influyen en que el orden prevalezca sobre el caos.

Es natural que toda persona experimente al inicio una mezcla de ambas estrategias de reacción, eso es humano. Pero quienes logren que la segunda gane el pulso sabrán mantenerse firmes ante las adversidades, serán admirados por su arrojo para superarlas, por no sucumbir y por ser fieles a sus sueños, al no dejarlos convertirse en pesadillas.

Ellos exhiben tres sanas conductas: a) confianza en que su destino y el de su equipo está en sus manos, porque tienen la humildad para rectificar sus yerros; b) comprensión realista del entorno en que suceden las cosas −más que resistirse y negar− aceptan, entienden, se adaptan; c) sabiduría para combinar confianza propia y comprensión de lo externo en pos de descubrir nuevas e inesperadas oportunidades.

Esta sabiduría permite discernir entre lo controlable y lo incontrolable, visualizar alternativas sin apegarse a lo que pudo haber sido y ya no será.  Aunado a ello, implica poseer sensatez para flexibilizar posiciones, modificar comportamientos y romper con paradigmas rígidos en preferencias de relaciones e ideas. No se trata de resignarse a ser controlado por el entorno y por las circunstancias que generan las crisis; sino de usar la fuerza de voluntad y ver más allá de lo visible, para descubrir que ese mismo entorno puede abrir la mente a mejores e inimaginables formas de procurar las mismas metas.

Con su armonía interior, las personas líderes ganan respeto e inspiran a otras. La ecuanimidad con que enfrentan las situaciones límite, la creatividad para encontrar nuevas rutas y la inquebrantable confianza en sí mismos y en el equipo son su escudo. Estas personas siempre descubren un nuevo orden dentro del caos… ¿Y usted?

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