Contando pasos: trackers y la nueva era de tecnología en la salud | Maestrías INCAE
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Contando pasos: trackers y la nueva era de tecnología en la salud

28 de Abril 2017
Elena Gurdián

Bienvenidos al internet de las cosas, donde cada vez más la tecnología se fusiona con nuestro diario vivir. Desde termostatos, hasta el llavín de la casa y pasando por la medición de cada uno de nuestros pasos, el internet y la recolección de datos se introduce en nuestras vidas de manera puntuada. Más allá de parecer un fenómeno salido de una novela distópica, las aplicaciones que estas tecnologías pueden tener para mejorar nuestras vidas, y nuestra salud, es considerable. A la vez, tomar mediciones de nuestro comportamiento a partir de la tecnología, es una práctica que origina desde hace casi cien años con la invención del detector de mentiras, y más atrás con los audífonos de asistencia. Todo esto hace que la adopción de los llamados en inglés “fitness trackers” se pueda ver como un proceso de evolución natural en nuestro intento por conocernos como especie y, quizás, predecir y controlar nuestro comportamiento.

Aparte de disrumpir el panorama médico y revolucionar la toma de datos longitudinales, los trackers son una industria multimillonaria. La revista Time reportó que el volumen del mercado de medición inteligente en salud crecerá a una tasa anual compuesta del 65%, llegando a tener un valor de unos $41 mil millones para el año 2020. Y es que la promesa de los trackers está en la disciplina que tantos carecemos a la hora de mantener una rutina de ejercicios. Muchas personas están dispuestas a pagar por un dispositivo que promete ayudarle a una persona a cambiar su comportamiento, especialmente cuando los precios de los dispositivos han llegado algunos hasta por debajo de los $100. Por otro lado, grandes empresas de seguros de salud han empezado a considerar la medición con estos trackers como esencial dentro de sus proyectos y varias compañías ya ofrecen estos servicios a sus empleados para poder así bajar los costos de los seguros de salud, ya que resulta más barato mantener a una persona saludable, que intentar tratar a una ya enferma.

En una encuesta realizada a los estudiantes de INCAE, de 50 encuestados, 33 indicaron saber lo que es un “fitness tracker”, aunque de esos sólo 13 indicaron ser dueño de uno. El AppleWatch quedó en primer lugar con 18 personas que considerarían comprarlo, aunque de estos, 9 indicaron no saber lo que es un tracker en primer lugar, reflejando de esa manera el apego a una marca conocida y la falta de datos sobre las demás. De los usuarios, 9 contestaron que el uso principal que le dan a su tracker es para mantener disciplina en su rutina de ejercicio y entre ellos Polar y FitBit son los trackers más usados. Viendo estos resultados es posible aseverar que aún esta tecnología no ha permeado la conciencia popular de los incaistas. Sin embargo, esta es una gran industria a la que cabe darle nuestra atención.

FitBit lanzó su IPO en el 2015, valorando la compañía en $6.5 mil millones quedando en cuarto lugar en la lista de los IPOs más grandes de ese año. Su valor ha bajado considerablemente desde entonces, debido a una mayor afluencia de competidores al mercado. Jawbone, otra compañía que pareció en algún momento dominar, se ha desvalorizado mucho, hasta el punto de ser casi adquirida por FitBit, su gran rival, justo el año pasado. Otra compañía que ha dado qué hablar últimamente ha sido Withings, la cual fue adquirida por Nokia en mayo del 2016. Como tracker puramente, el AppleWatch no ha logrado aún establecer su dominancia como lo ha hecho con otros productos. Existen otras compañías grandes y conocidas tales como Garmin y Polar que han desarrollado productos similares sin mayor éxito.

El futuro de esta tecnología apunta a que cada vez la tendremos más cerca, pasando de tomar forma de reloj, a ser dispositivos que se adhieren a la piel. Los trackers en sí pasarán de moda ya que la conveniencia del dispositivo adherido tomará precedencia. Ya no tendremos que pensar en cargar la batería y tomarán nuestros datos de salud a lo largo de la vida, del nacimiento hasta la muerte, permitiéndonos tener un mayor control sobre nuestra salud. Esto, combinado con los avances en el estudio en la genética, llevarán a la medicina personalizada. Por ejemplo, la compañía 23 and Me ya brinda la posibilidad de hacer análisis genéticos de sus clientes por medio de envíos de muestras de saliva. Estamos a la orilla de un cambio sin precedente, donde quizás la diferencia entre humanos y máquinas se volverá casi imperceptible. Hay que tener claro las brechas sociales que esto pueda generar en términos de acceso, y a la vez entender los posibles riesgos latentes si en el internet de las cosas, el internet mismo llega a fluir por nuestros cuerpos. No es causa de alarma, sino de cuidadosa admiración.

"Artículo publicado por la revista INCATRAZ Student Newspaper, 9na edición".

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