3 miedos que están saboteando su éxito y cómo matarlos | Maestrías INCAE
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3 miedos que están saboteando su éxito y cómo matarlos

18 de Mayo 2017
Eugenio Ingenio


El miedo es un instinto de supervivencia, un switch con el que venimos equipados para evitar la muerte. Pero, y si no estamos en peligro de muerte, ¿qué pasa con el miedo? Al igual que las muelas del juicio, el miedo perdió su utilidad con nuestra evolución.

Para el homo sapiens exigente de hoy, comerse un buen filete solo requiere escogerlo de la cámara fría del super. Buscar la cena ya no representa un 50/50 de posibilidades de morir y por eso el instinto primitivo del miedo se resignó a un papel secundario como agente saboteador. Aún en este rol, el miedo es tan poderoso que puede controlarnos hasta paralizarnos del todo. Borrar los miedos de nuestro ADN no es una opción, por eso lo mejor que podemos hacer es reconocerlos y enfrentarlos. Existen 3 miedos típicos que sabotean nuestro éxito. ¿Sabés cómo matarlos? 

1. No podré lograrlo

Este es un peligroso mantra. Afirmamos que no lograremos algo, aún sin intentarlo, por razones tan baratas como la pereza de extender nuestros propios límites. Cobijados en la seguridad de lo conocido rehuímos del “llamado al héroe”.

Esto es normal. Desde Ulises hasta Han Solo, los héroes han tratado de esquivar su misión para evitar el dolor.  En el fondo solo protegen su ego. Aunque el éxito es casi certero, la sola posibilidad del fracaso es emocionalmente muy cara.

Lamentablemente, nuestra aversión al dolor es una píldora altamente adictiva, que impide el crecimiento personal hasta detenerlo por completo y como dicen, “lo que no se mueve se estanca”.

¿Cómo mato el “No podré lograrlo”?

Descubra la mentira: Somos malos clarividentes, no podemos ver el futuro. Mientras no podamos medir o verificar que realmente fallaremos entonces el veredicto es autosabotaje en primer grado.

Acepte el dolor: No le tema. No busque paliarlo. Si algo aprendí en el gimnasio (al que tan solo he ido 3 meses en intervalos de 10 años) es que sin dolor no hay ganancia: “no pain no gain”.

Recuerde cuando ha estado equivocado: ¿Recuerda las ocasiones en que tenía la certeza de no poder lograr algo y al final lo logró? Anótelas y repítalas las veces que sea necesario.

2. No tengo dinero

Imagine que viaja al futuro en un brillante Delorean. Al volver, lo más astuto sería invertir su capital en los negocios que serán exitosos mañana, ¿verdad? ¡Imagínese: recuperaría su inversión con creces! Lamentablemente no es tan fácil, ni en las películas.

El “no tengo dinero” en el fondo se trata de “no tengo seguridad” sin embargo, la certeza absoluta no existe. ¿Recuerda el Challenger? A pesar de los exhaustivos cálculos de la NASA, el transbordador explotó a 73 segundos del despegue.

¿Cómo mato el “no tengo dinero”?

Empodérese con información y accione: Investigue, calcule y converse con otros: acceder a información minimizará sus riesgos pero no los eliminará. Finalmente tome una decisión, no la postergue. El hacerlo ya le está costando dinero.

Juegue con las cartas que le tocaron y busque ganar: Si después del Challenger se hubiese cerrado el programa espacial, no existiría el Atlantis, el Discovery o el Endeavour, responsables del internet y las telecomunicaciones. Persista por el resultado que desea. El éxito está más adelante, en el intento dos, el tres o el ciento veinte. Como en el gimnasio “dos más, tres más”...

Identifique la trampa: Requerir certeza absoluta antes de dar un paso es una trampa; así usted nunca da el paso y la oportunidad se esfuma. Atrévase. Enfrente su miedo real y no lo encubra con la excusa más famosa del libro.

3. No tengo tiempo

El “no tengo tiempo” es un efectivo comodín: nos posiciona como mártires y altruistas, así, no aceptamos nuevos retos porque podrían restar tiempo de aquellos que nos necesitan. Aunque suena abnegado y noble con frecuencia es el egoísmo lo que nos mueve y solo significa “no es mi prioridad”.

En otras ocasiones, cuando nos intimida una meta, o si no tenemos claro cómo abordarla tendemos a procrastinar (no se culpe, nos pasa a todos: sólo hacer este artículo me tomó 15 días). No podemos permitir que nuestras inseguridades y la resistencia natural a dar el primer paso se conozcan entre sí.

¿Cómo mato el “no tengo tiempo”?

Reclame su agenda: Borre todo y reacomode su agenda desde cero, como jugando Tetris extremo. Delegue, reagende o cancele. Póngale fecha y hora a sus metas y si realmente están en sus planes, deberían estar en su agenda, aún si sucederán a 10 años.

No muerda el anzuelo de la culpa: Es fácil sentir culpa por tomar control de su tiempo pero no caiga en la trampa: trátese con compasión y respeto. Busque el mejor balance y acepte que nunca será perfecto. Su éxito y bienestar personal es la mejor forma de agradecer a quienes invirtieron tiempo en ud.

Crea en sus decisiones: Si usted no respeta sus propias decisiones, ¿quién lo hará? Si requiere tiempo para realizar un sueño o emprender un nuevo reto entonces otórgueselo; es su derecho y su obligación. No dude de si su idea es buena o mala; el tiempo se encargará de validarla.

Ante todo, recuerde vivir sus miedos, antes de matarlos. Sus temores no son canjeables o transferible por millas de viajero.  Aunque en el pasado el miedo significaba que un mamífero hambriento nos quería como aperitivo, hoy día casi siempre representa la antesala del éxito, la forma del cuerpo de celebrar grandes acontecimientos como dar a luz, encontrar el amor, lograr el triunfo. ¿Recuerda la última vez que sintió temor antes de lograr el éxito?

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