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A las PYMES de América Latina les falta “mundo”

26 de Mayo 2017
Executive Education INCAE

Hay una receta fácil para que una Pyme se quede encarcelada en medio de las fronteras que algún político marcó hace cientos de años producto de una negociación, una guerra o el caprichoso cauce de un río limítrofe. 

Esa fórmula se puede describir por lo que no tiene: tecnología, flexibilidad, estrategia, una oferta realista o certificaciones. Se le agrega la falta de conocimiento sobre las tendencias o la cultura de otos países, de asesoría logística o tributaria, y de prioridades sobre las naciones. La cereza del pastel sería olvidarse de tener un buen servicio de post-venta.

Este es el camino seguro al fracaso en el intento de internacionalización de una empresa. El problema es que es un camino que conocen bien muchas de las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en América Latina, esas entidades vitales para la generación de riqueza que ocupan el 99% de los registros, que generan más del 65% de los empleos y que suelen ver la palabra “exportación” como algo ajeno: solo una de cada diez vende parte de sus productos en otro país.

La internacionalización de las PYMES es su principal flaqueza, después de las conocidas dificultades de acceso a crédito. Hay enormes tareas pendientes, señala un estudio cualitativo sobre el hábitat de las PYMES latinoamericanas publicado en abril de 2017 por el Centre d’Etudes et de Recherche Amérique latine Europe (Cerale) y ESCP Europe Business School, a solicitud y con el apoyo de la Fundación EU-LAC y del Institut des Amériques.

La conclusión general considera que las PYMES latinoamericanas están en una fase temprana de internacionalización, con mayores esfuerzos en las exportaciones e importaciones, con muy poco trabajo en alianzas estratégicas y prácticamente nada en gestión de la inversión extranjera directa. 

Esta escasa vocación de relacionarse con el resto del mundo se paga caro al momento de intentar acceder a las cadenas globales de valor y no favorece para nada el ascenso dentro de ellas, señala el estudio. 

Si se compara con las PYMES en Europa, la diferencia es abismal en la estrategia de internacionalización, porque allá recurren a una amplia variedad de modalidades para sus operaciones en el exterior y suelen practicar más de una en un mismo mercado meta.

El problema es que los nuevos tiempos exigen cada vez más una internacionalización por el efecto de la economía transfronteriza y, en concreto, por el fin del auge de las materias primas, lo que obliga a las PYMES de la región a posicionarse de manera más directa de cara a actores globales. Hay que salir a hacer mundo.

Los expertos recomiendan estimular la apertura internacional mediante intercambios de estudiantes y las estancias en otros países, además de favorecer las formaciones que permitan desarrollar las capacidades gerenciales y la visión estratégica de los dirigentes de PYMES, así como sus habilidades interculturales y de negociación, sugiere el estudio. 

En cuanto a información, puede ser favorable habilitar espacios de intercambio de experiencias de internacionalización para aprender de los demás y dedicar muchos esfuerzos a conocer los mercados exteriores. Comunicar más y mejor sobre acuerdos de libre comercio y aprovechar los programas oficiales de ayuda para las empresas de mejor tamaño, aunque los gobiernos también tienen aquí una oportunidad de mejora.

Sin embargo, al final las empresas las hacen humanos y en las PYMES es donde mejor discurre la influencia de sus líderes y su acervo cultural. La capacidad de hablar varios idiomas, la juventud y el bagaje de relaciones juegan siempre a favor, y en esto hay países más avanzados que otros. Por ejemplo, los empresarios más jóvenes están en Brasil, con un promedio de edad de 37 años, y son los que más experiencias internacionales de tipo laboral poseen en el extranjero.

A su favor los mexicanos pueden decir que casi el 100% de ellos habla inglés, una capacidad de oro para relacionarse con su vecino mercado estadounidense. Costa Rica debe hacer mucho trabajo: a pesar de su economía abierta con una fuerte en tecnología y turismo, un tercio de sus empresarios no son capaces de hablar inglés, una herramienta muy útil para las relaciones entre compañías, para la extensión del networking personal o la participación en ferias internacionales, que siempre pueden resultar beneficiosas, informa el estudio.


Estrategias de Internacionalización

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Próxima edición: 7 de agosto, 2017.

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