¿Por qué trabajar en entornos multiculturales te hace mejor profesional? | Maestrías INCAE
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¿Por qué trabajar en entornos multiculturales te hace mejor profesional?

14 de Junio 2017
Ana Menspira

“Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua, amigo mío”, decía Bruce Lee.

Y es precisamente esa filosofía oriental, en la que actualmente muchas empresas a nivel mundial se están basando a la hora de contratar a su recurso humano. Buscan personas maleables, capaces de adaptarse a distintas situaciones; pero también fuertes como el agua a presión.

Pero, ¿cómo aprendemos a ser como el agua? En mi caso particular, no necesité de libros de auto ayuda, cursos en línea o un fin de semana de retiro Zen. Lo que me funcionó fue ser parte de equipos multiculturales.

Así pude adquirir habilidades que me ayudaron a desempeñarme mejor en mi trabajo y que, posteriormente, descubrí son competencias blandas muy buscadas en el mercado. Hace unos meses, mientras investigaba sobre el tema, llegué a un artículo de LinkedIn acerca de las habilidades que necesitas para conseguir el puesto de tus sueños y figuraban algunas de las habilidades que obtuve. Esto fue lo que yo aprendí:

Tolerancia: relacionarse a diario con nacionalidades distintas te enseña de culturas y costumbres diferentes a la tuya. Hace algunos años trabajé en una escuela con una joven de Malasia, que evitaba del todo el contacto físico; fuera un beso en la mejilla, un abrazo o un apretón de manos. En un ambiente donde los besos en la mejilla y abrazos eran el saludo oficial, ella no encajaba.

Los niños ofrecían constantes muestras de cariño, así que su rechazo en principio fue chocante, pero luego los estudiantes y los profesores aprendimos a decir "halo" y "hello", que significa "hola" en Malay y en Inglés, las dos lenguas que se hablan en su ciudad. Poco a poco asimilamos sus saludos y ella los nuestros,  y así pudimos usar las diferencias para fomentar la tolerancia y sacar algo positivo.  En la actualidad no soy tan rápida en juzgar y respeto aquellas cosas que quizás no comparto o comprendo.

Habilidad para comunicarse: entendernos con personas que piensan similar a nosotros es sencillo, el reto está en hacerlo con aquellas que tienen formas de pensar muy distintas a las nuestras. La clave consiste en hablar de forma en que los otros entiendan, y no me refiero solo a hablar el mismo idioma, sino a comprender el estado mental de las personas con el fin de adecuar nuestros mensajes.

Esto me ha resultado muy útil en mi carrera, desarrollé la capacidad de comunicarme con más personas, lo que me permite lidiar con gran variedad de clientes y mercados en mi trabajo. Actualmente ofrezco mis servicios de consultoría en Centroamérica, India y República Dominicana; así que me relaciono con personas con diferentes formas de pensar y decir las cosas.

Adaptación: tras graduarme, mi primer empleo fue en una empresa en la capital de mi país y las oficinas principales se ubican a Estados Unidos. Así que a diario interactuaba con locales y estadounidenses. Sabía desenvolverme en mi propia cultura, pero ¿cómo encajar en la de ellos? Debí primero observar y aprender la forma en que trabajan. Me tomó un tiempo acostumbrarme, pero logré adaptarme. Desarrollar esa habilidad me volvió flexible, despertó mis ganas de aprender y me dio la capacidad para observar detalles.

Creatividad: las personas creativas se caracterizan porque consideran otras alternativas distintas a la forma en que tradicionalmente se hacen las cosas. Por ejemplo, las culturas nórdicas tienen pensamiento lineal y están acostumbrados a hacer las cosas en el orden 1,2,3,4; mientras las circulares rompen este orden, según lo que les resulte más efectivo. De forma que, si un proceso no funciona, ¿no es mejor tener varias formas de pensar y verificar cuál alternativa funciona mejor? Te das cuenta que hay miles de maneras de hacer las cosas y todas tienen su grado de validez. Esa diversidad resulta valiosa porque los individuos se complementan y porque, principalmente, hay sinergia.

Ser parte de ambientes multiculturales me permitió aprender cosas que ningún libro de texto me ha podido enseñar; crecí como persona, rompí paradigmas, dejé la zona de confort y ahora soy una profesional más completa, capaz de adaptarme a diferentes ambientes.

También te permite ver las cosas a través de los ojos de otras personas y es una forma de conocer el mundo en un solo lugar. Me di cuenta de que todas las culturas tienen algo que enseñarnos y que, justamente, es en las diferencias donde está el verdadero valor y aprendizaje.

Y tú, ¿estás dispuesto a ser como el agua y convertirte en un mejor profesional?

Etiquetas:
Trabajo en Equipo, , , , , , , recursos humanos

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