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¿Cuál es su papel en el proceso de innovación?

16 de Junio 2017
Executive Education INCAE
 

Podemos imaginar por un momento la compañía como una aldea pequeña que depende de su capacidad de innovación y donde hay solo 10 habitantes, los mínimos indispensables. Cada uno de ellos cumple un papel como parte de un equipo casi perfecto y hace un aporte específico al proceso de buscar novedades que permitan diferenciarse de la competencia. 

Algo así ha planteado Tom Kelley, autor de “Las diez caras de la innovación” y otros best sellers como “The art of innovation” y “Creative Confidence”, además de ser socio de la consultora global de diseño e innovación IDEO. Su tesis ya es conocida: los procesos en una empresa van sobre hombros humanos y ahí radica su riqueza. 

Este es un resumen, casi esquema, de los planteamientos de Keley en “Las diez caras de la innovación”. Repasemos y tratemos de imaginar en cuál papel calzan sus colaboradores o nosotros mismos.

1. Antropólogo: es claro que no debe ser un antropólogo por formación, pero sí capaz de entender al ser humano mediante la intuición y la inteligencia profunda. Debe tener una gran capacidad de observación y de cuestionamiento con gran apego a la posibilidad de aceptar que lo que hay, hay y punto. Se inspiran en las experiencias cotidianas, aunque tienen la habilidad para no caer en la rutina. Conviene que sepa identificar los matices en el público meta, más allá de lo que contestarían en una encuesta.

2. Experimentador: es capaz de trabajar de manera apasionada, con una mente curiosa y apertura para los hallazgos fortuitos. Los fallos o los fracasos no son un obstáculo, sino una razón para mejorar. Siente gusto por el riesgo y no persiguen el éxito urgente, entienden que el proceso es parte del éxito. No para de aprender y da frescura a la organización. 

3. Interpolinizador: crea ideas mediante la conexión sorpresiva de otras ideas. Posee imaginación para colocar elementos en contextos diferentes. Tiene mucha información en su cabeza por viajes realizados, películas, libros. Se puede ser interpolinizador en el tiempo, pensando qué de antes sirve ahora. La escasez es un aliciente para probar usos nuevos de cosas existentes.

4. Saltador de obstáculos: son los contrarios a los “abogados del diablo”. Les fascina probar que sí se puede, convertir limones en limonada.  Están dispuestos a trabajar frente a riesgos y sin ansiedad. 

5. Colaboradores: fomentan acción conjunta proactivos y dispuestos a equipos multidisciplinarios. Son necesariamente líderes. Son resilientes y saben responder con asertividad el rechazo de otras personas. 

6. Director de innovación: define la innovación, prepara los escenarios, saca lo mejor de los actores y las actrices, pule el proyecto y el tema, crea la química y, en definitiva, se encarga de que se haga el trabajo. Es un Steven Spilberg. Es el responsable del timón, resuelve lo de hoy y ve el camino futuro, muy pendiente de los objetivos fundamentales de la empresa. Debe ser sabio para escoger equipo en el cual delegar.

7. Arquitecto de experiencias: podrían ser magos porque convierten un producto o un servicio en una experiencia, como las aerolíneas. Buscan despertar los sentidos. Conocen al cliente como la palma de la mano y saben qué es lo fundamental, conocerle el “viaje” de los clientes en sus actividades a diario.

8. Diseñador de decorados: El espacio de trabajo es muy llamativo y puede hacer que la gente tome decisiones por ello. Déjele esa tarea a ese colaborador destacado en ello; puede ser vital para la productividad de su empresa.

9. Cuidador: Empático, trabaja para mejorar las relaciones. Muestra en lugar de dar lecciones y acompaña a tomar decisiones. Simplifica y humaniza procesos complejos pensando en la experiencia del público meta.

10. Narrador: Es quien sabe contar los hechos y extraer las lecciones colectivas, consciente de que a las personas y las organizaciones les gusta ver contada su propia historia. Narra el impacto del trabajo de la organización e inspira al resto del equipo. Es el armador de historias y, por tanto, constructor de símbolos.