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Surcando cielos: los beneficios vitales de la maestría ejecutiva

06 de Julio 2017
Executive Education INCAE

A Roberto y a Andrea les iba muy bien en sus trabajos. Él ocupaba un cargo medio en la aerolínea Avianca y ella se desempeñaba como ingeniera industrial en la sede salvadoreña de una empresa multinacional de energía. Podían haber seguido en sus puestos y quedarse en su zona cómoda, aunque estancados sin percatarse de todas las oportunidades que ahora han podido aprovechar, conocer o incluir en su plan de vida.

Roberto Rubio ahora tiene una visión planetaria de los negocios como gerente de Ingreso de Qatar Airways y Andrea Ramírez ocupa la gerencia comercial de mercado regional de IC Power, la misma compañía donde antes veía de lejos proyectos en los cuales ahora ella participa de manera activa. Ambos jóvenes, salvadoreños e ingenieros industriales de profesión, ven ahora hacia atrás y explican satisfechos cuánto provecho sacaron a la maestría ejecutiva en INCAE Business School. Pueden hablar perfectamente de un muy positivo retorno de inversión, pero el impacto va más allá de lo meramente profesional: les cambió la forma de ver el mundo, que es una manera de cambiar la vida.

“Uno está enfocado muy a la parte técnica, INCAE te abre la mente y te enseña que hay otras áreas que interactúan entre sí y que esa interacción es la que hace a una empresa exitosa. Estos conceptos te ayudan a crecer, yo solía irme mucho por la parte técnica, pero al tener una visión más global alcancé la posibilidad de tomar mejores decisiones, ver más allá de los números y pensar en la estrategia”, cuenta Roberto, quien curso el EMBA con 28 años junto a 90 compañeros, en un programa al que reconoce haberle ensanchado la visión de mundo. De otra manera, difícilmente estaría ahora en Qatar.

Para Andrea, que se aventuró en el programa de maestría ejecutiva junto a su marido y con el apoyo de su empresa, los frutos también son generosos. 

“Toda mi experiencia profesional ha sido en la parte comercial y la parte técnica, mi expertise en finanzas era casi nula. Esa parte fue la que empecé a dominar más y aplicar más luego de la maestría y eso me abrió muchas puertas dentro de mi empresa. Ahora por ejemplo estoy más involucrada en la parte de desarrollo de proyectos”, cuenta antes de aportar elementos adicionales.

“Valoro mucho el contacto con los participantes del programa. Éramos 82 con puestos gerenciales o directivos. Yo era de las más jóvenes y alrededor había personas muy experimentadas. Con ellos compartíamos sesiones de estudio eran muy valiosas y tenemos la oportunidad de forjar un networking muy poderoso. Esto tan importante como el aprendizaje mismo en las lecciones. Fue una experiencia inolvidable, única, que me cambió la vida”.

Andrea habla de la superación en el sentido más amplio, aunque los números también sirven de evidencia, como a la enorme mayoría de las personas que se someten a la experiencia de INCAE atraídos por la necesidad de ser más competitivos y aliarse con una marca académica de enorme prestigio y vocación a lo global, como lo recuerda Roberto.

INCAE tiene la particularidad de no quedarse en lo regional, sino incorporar elementos mundiales. Fueron muy valiosos los viajes a Atlanta (Georgia Tech), Europa (Rotterdam) y China (Pekín y Shanghái). Ese es un elemento diferenciador de esta maestría”, añade Roberto, cuya conclusión sobre su experiencia académica es contundente: “mi crecimiento profesional se aceleró”.

Tanto Andrea como Roberto pudieron ir aplicando progresivamente los conocimientos mediante la fórmula de una semana lectiva cada mes, lo cual les permitía mantenerse conectados a su ambiente laboral e ir aplicando la teoría en el terreno. Superó por mucho las expectativas que tenían cuando pensaban en cómo satisfacer la necesidad de un MBA para mantenerse competitivo en el mercado y abrir las puertas a un ascenso, a un nuevo trabajo o a una mayor remuneración.