¿Cómo una latinoamericana persuadió al mundo de “salvarse”? | Maestrías INCAE
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¿Cómo una latinoamericana persuadió al mundo de “salvarse”?

14 de Agosto 2017
Eugenio Ingenio

A veces, como latinoamericano, no soy consciente del impacto que como latinos podemos generar en el mundo. El caso de la costarricense, Christiana Figueres Olsen, sirve de ejemplo para animarnos a pensar en grande.

Cuando fue Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), demostró lo que puede suceder cuando una latinoamericana se propone cambiar el mundo. Al liderar la negociación del Acuerdo de París, logró convencer a 195 países de que la única oportunidad para salvarse y preservar el planeta, es mitigando los efectos del cambio climático y apuntando a una economía descarbonizada.

“Lo imposible no es un hecho es una actitud” es la frase de Christiana. Gracias a ella, el mundo decidió trabajar para salvarse; incluso cuando el éxito parecía imposible, como cuando en la Cumbre del Clima en Copenhague del 2009, el acuerdo fracasó.

Justamente tuve la oportunidad de participar en la conferencia de Christiana, impartida en el Campus Walter Kissling del INCAE, donde conversó sobre el cambio climático, el acuerdo de París y temas de liderazgo.

¿Cómo hacer que el mundo se ponga de acuerdo en algo y, más complicado aún, cuando existen posiciones tan opuestas? Incluso ella misma lo consideró imposible en algún momento. Luego de escucharla, creo que estas son 6 lecciones valiosas que podemos aprender acerca del éxito de su negociación, para aplicarlas a la hora de hacer negocios y en nuestra vida personal:

1) Desarrollar un pensamiento crítico: es importante tener hambre por aprender. Siempre hacer preguntas inteligentes y acertadas a las otras personas, pues conocer lo que ellos piensan y necesitan, nos ayuda a tomar mejores decisiones, ser mejores líderes y nos permite negociar mejor con ellos.

2)   Ser humilde:  como ella misma lo ha dicho, puede sentarse en el piso a tomar agua caliente en una taza sucia con la comunidad indígena en Talamanca, Costa Rica; así como no tiene problema con sentarse al lado del Príncipe Carlos. La sencillez de Christiana ha sido una herramienta importante en sus negociaciones y en el trato con las personas, pues le ha ayudado a nunca perder la perspectiva, la pasión, ni a olvidar la verdadera razón por la cual hace su trabajo.

3)   Escuchar: escuchar, escuchar, escuchar.  Hasta no conocer y entender todas las perspectivas, no se puede avanzar. Seis años de negociaciones fueron necesarias para llegar a comprender todos los puntos de vista de los 195 países y de esta forma dialogar y encontrar una solución que beneficiara todas las partes.

4)   A veces está bien ser testarudo,  mientras seas “testarudamente optimista” con el objetivo de alcanzar el bien común. Para ella fue necesario inyectar optimismo, para llevar a los países de la confrontación a la colaboración; como fue el caso de Arabia Saudita, uno de los mayores productores de petróleo. Múltiples visitas por parte de Christiana fueron necesarias para lograr que este país acordara valorar diversificar su economía con el fin de contribuir a mitigar el daño climático.

5)   Liderazgo colaborativo: su clave fue hacer que los países y las grandes empresas fueran partícipes. Ella facilitó una discusión que involucró a todas las partes, de esta forma reconocieron sus propios problemas y llegaron a una decisión consensuada basada en sus necesidades. El liderazgo tiene la capacidad de convertirse en inspiración y, posteriormente, en relaciones de confianza.

6)   Trabajar con pasión: ¿dónde está la pasión? Es la pasión interna la que nos despierta una energía imparable y sin energía no estamos haciendo nada. Para ella la pasión es esencial, pues es la que nos mueve, nos lleva a no rendirnos nunca y abrir nuevas puertas donde algunas otras se cierran.

Así fue como una antropóloga criada en los cafetales de la finca “Lucha sin Fin” en San Cristóbal de Desamparados, Costa Rica, lideró la negociación que terminó convirtiéndose en un acuerdo histórico, pues casi 200 países se comprometieron a luchar por reducir la emisión de gases de efecto invernadero; los cuales siguen generando aumento en el nivel de agua de los mares, sequías, crisis migratorias, climas extremos y problemas agrícolas, entre otros daños.

Como ella misma relata, después de París muchas personas se atribuyeron el éxito del acuerdo, porque se trató de un liderazgo descentralizado, donde todas las partes se sintieron involucradas en la decisión y, por ende, más comprometidas con cumplir lo acordado. El resultado fue fruto de una movilización internacional e intersectorial como nunca se había visto, en el mundo, en torno al tema climático. Fue sorprendente, pero finalmente lo imposible es solo una actitud.

En palabras de Christiana, “acabamos de empezar nuestro trabajo sobre el cambio climático. Pero hemos venido, en los últimos seis años, de lo imposible a lo imparable”.

Y tú, ¿qué cosa “imposible” harás hoy? 

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