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Design Thinking: Una competencia que todo EMBA debe tener

20 de Diciembre 2017
Executive Education INCAE

La disrupción que la tecnología está generando en decenas de industrias y empresas dejó de ser novedad y es hoy una realidad inobjetable.

Peter Diamandis, cofundador de Singularity University lo expresa claramente en los datos que comparte en su sitio web. Destaca la marcada reducción en el costo del performance de los procesadores (medido en dólares por cada millón de transistores) que pasó de US$222 en 1992 a menos de 6 centavos en el 2012 o el costo para crear una empresa tecnológica, el cual rondaba los US$ 5 millones en el año 2000 y ya para el 2011 era menor a los US$ 5 000. 

Estos son apenas dos datos de las decenas que dan cuenta de la velocidad y la contundencia de los cambios que estamos viviendo y que, como decíamos al inicio de esta nota, ya no son sorpresa para nadie. 

Su consecuencia principal es un auge en la innovación y creatividad en casi todas las actividades humanas. Pensemos en las innumerables empresas que, amparadas en el desarrollo tecnológico reciente, han surgido y transformado industrias completas. Ejemplos como Über, Airbnb y Netflix, por mencionar solo 3 casos por todos conocidos. 

Esta nueva realidad le brinda a los empresarios y líderes de América Latina la oportunidad de transformar sus empresas e industrias, impulsando con ello el crecimiento y desarrollo de la región. 

Tal como lo comenta Guillermo Cardoza, Ph.D. y profesor pleno de INCAE Business School, la única manera de impulsar el desarrollo de la región y escapar de la dependencia  que nuestros países han tenido de los commodities es con “estrategias de mediano y largo plazo centradas en la adopción de un nuevo patrón de crecimiento basado en industrias de mayor valor agregado”. 

Para aprovechar esta oportunidad, sin embargo, hace falta algo más que condiciones externas favorables. Es necesario que los empresarios tengan la capacidad de plantearse nuevas preguntas y producir nuevas ideas que respondan a las necesidades e inquietudes de los consumidores hoy. 

Deben, también, tener la capacidad de innovar y atreverse a romper viejos esquemas. Es ahí en donde el Design Thinking cobra un valor inmenso y la razón por la cual su enseñanza tiene un papel central en nuestros programas, especialmente en el Executive MBA.

El Design Thinking nace como una metodología de trabajo de diseñadores y creativos, cuyo centro es siempre el consumidor final. La empatía es uno de los conceptos de mayor importancia en la metodología y las herramientas que se usan son de naturaleza cualitativa, complementando de este modo el análisis tradicional más centrado en datos. 

El objetivo final es replantear problemas para conseguir soluciones innovadoras que agreguen valor. Hoy, el Design Thinking es utilizado de forma consistente por las empresas más innovadoras del planeta. 

En un reciente artículo de Financial Times, la prestigiosa publicación británica cita a empresas como BMW, PepsiCo y Deutsche Bank, cuyo proceso de innovación se lleva a cabo bajo esta metodología. Afirma que “enseñar Design Thinking es enseñar haciendo” y resalta la empatía como “uno de las habilidades de liderazgo más poderosas pero subestimadas en el entorno empresarial del presente”, por lo que su incorporación en los programas académicos para ejecutivos es hoy indispensable.

En INCAE tenemos varios años enseñando esta importante metodología como parte del programa de nuestro Executive MBA. A través de talleres de trabajo, clases magistrales y charlas o paneles con emprendedores, nuestros estudiantes adquieren las herramientas centrales del Design Thinking

Lo anterior está reforzado por la alianza que hemos construido con Babson College, escuela #1 en emprendimiento en el mundo, con quien trabajamos mano a mano para llevar a nuestros estudiantes directamente a uno de los ecosistemas de innovación más importantes del planeta y aprender, de primera mano, lo más actual del mundo de la innovación y el emprendimiento.

Nunca antes los empresarios y ejecutivos de nuestra región habían tenido una oportunidad tan clara para impulsar cambios en sus industrias y empresas. 

Sería imperdonable no aprovecharla.