Publicación

¿El éxito da la felicidad? ¿O al revés?

05 de Abril 2018
Executive Education INCAE

Ramiro Casó es un psicólogo que no se avergüenza de reconocer que la pasión no es el origen del ejercicio de su profesión, como tanto se dice. Y no es que no sea un apasionado por su trabajo, pero ese entusiasmo actual ha sido más bien el resultado de una construcción exitosa de su carrera y por eso se siente confiado para predicar con el ejemplo. 

“No hay que seguir a la pasión; la pasión lo sigue a uno”, dice entre otras frases que alteran el orden usual de los discursos de gestión del talento. También afirma que el éxito (sobre todo el del ámbito profesional o empresarial) no es necesariamente un factor de felicidad o bienestar, pero este último concepto sí es un requisito para alcanzar el éxito. Nadie desmotivado o estresado alcanza sus metas, en caso de que las tenga.

Casó, profesor invitado de INCAE Business School, suele empezar sus exposiciones advirtiendo que su trabajo consiste en construir actitudes, y ello implica trabajar con las creencias de las personas, sus afectos y, por tanto, sus conductas.

Esta no es solo una enumeración de ingredientes. Estudioso a las corrientes de la psicología modernas, Casó sostiene con total contundencia que deberían preocuparse mucho las empresas que no se han sumado a la corriente mundial de incorporar en su estrategia el elemento del bienestar humano. 
El precio que pagan es alto en ausentismo, rotación de personal (con el consecuente costo de la curva de aprendizaje), estrés laboral, ansiedad o desvinculación de las metas de la organización. Los costos son multimillonarios.

“Poco a poco se va entendiendo que la felicidad provoca el éxito, no al revés. Hay una relación grande entre bienestar y eficiencia. Cuando la gente está contenta, está más dispuesta a nuevos retos con mejor disposición y mejores herramientas. Una persona feliz aprende mejor y es más creativa”, resumió Casó en una charla ante líderes de organizaciones diversas.

Hasta ahí, todo comprensible, pero siempre el desafío es llevar las ideas a la práctica. ¿Cómo propiciar el bienestar en una organización? Hay muchas formas, pero una de las más ordenadas es apegarse a los conceptos asociados al modelo PERMA, una teoría del bienestar desarrollada por el doctor Martin Seligman.
PERMA es el acrónimo de los conceptos en inglés considerados indispensables para entender este abordaje. Son “positive emotions”, “engagement”, “relations”, “meaning” y “achievement”.

Sobre cada uno de estos conceptos Casó da sus consejos basados en estudios diversos y mediciones aprobadas en múltiples casos.

-    ¿Cómo propiciar “positive emotions”?  Mantener una razón positiva de 3-1 al dar el feedback. Es decir, señalar tres aciertos por cada error. 

-    ¿Cómo generar ese “engagement” con la organización? Propiciar experiencias que generen algo que llama “flow”, el estado psicológico donde coinciden las habilidades de la persona y las exigencias de la tarea. Esto hace que el personal no caiga en el aburrimiento ni en la ansiedad o la frustración. 

-    ¿Cómo trabajar las relaciones? Una opción es cometer actos de bondad conscientes y aleatorios de generosidad e incorporarlos a la vida cotidiana de la organización.

-    ¿A qué se refiere con “meaning”? Es decir, asumir las tareas como una causa más allá de un mero trabajo. Es deseable que las aspiraciones del personal estén conectadas a las de la empresa.

-    ¿Cómo abordar los logros? Aquí es donde volvemos a la frase de que no hay que seguir la pasión, sino a la inversa. Los genios no nacen, se construyen. La fórmula es casi matemática: la habilidad es igual al talento multiplicado por el esfuerzo. Ya después vienen los frutos, si no es que han llegado ya durante el proceso.