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Una época de cambios radicales

06 de Junio 2018
Randall Corella V.

Al final del siglo pasado, Internet se convirtió en un claro ejemplo de disrupción que revolucionó las comunicaciones, la publicidad y el mercadeo al unir la fortaleza técnica de una red mundial de comunicación con la necesidad de un mundo cada vez más conectado. Entre las tecnologías disruptivas actuales destacan Internet de las Cosas, impresiones en 3D y 4D (en ciernes) Inteligencia Artificial (IA), RPA (Robotic Precess Automation), Biotecnologías y Computación Afectiva (capacidad del computador de interpretar emociones).

Para entender de donde vendrán las próximas, expertos llaman a comprender en qué áreas se intersectan los consumidores y la tecnología. Hernaldo Segura, gerente general para Centroamérica y el Caribe de Cognitiva, cita cuatro ya maduras para presentar disrupciones en el área, con ejemplos ilustrativos.

  1. Servicios que presentan complicaciones para el consumidor, como los bancarios y el transporte urbano.
  2. Servicios y productos en los que el consumidor ha perdido la confianza, como los taxis públicos en Costa Rica.
  3. Servicios y productos en los que hay intermediarios que no agregan valor, como las agencias de viajes o las empresas de seguros.
  4. Servicios que ofrezcan accesos restringidos al consumidor, como trámites que deben ser hechos antes de las 6 de la tarde y al cierre de las sucursales.

Las ventajas parecen ser múltiples. Los sistemas parecen ser múltiples, los sistemas disruptivos como los basados en Inteligencia Artificial proveen a usuarios y colaboradores de las empresas nuevas herramientas que los apoyan en la toma de decisiones, a través de la comprensión de grandes cantidades de información, incluso proveniente de redes sociales o de publicaciones a nivel mundial. 

Los consumidores tendrán información exacta y a la mano, y los colaboradores, acceso a información cada vez más relevante, profunda y completa para atender las necesidades de los consumidores.

“Los pros son claros en la dirección de un grupo empresarial más sofisticado y eficiente. Todo el proceso de toma de decisiones será impactado por una mejor calidad en la información. No existen contras profundos en el análisis de largo plazo; pero el personal de las empresas deberá capacitarse más profundamente y cambiar su cultura para aprovechar estas disrupciones”, recalca Segura.

Carlos Gallegos, socio director de Consultoría de EY Centroamérica, Panamá y República Dominicana, sostiene que usar estas tecnologías permite reinventarse, desde la forma en que atiende el mercado hasta en cómo se aprovechan activos productivos, pasando por la incorporación de nuevas habilidades, reducción de costos, aprendizaje en forma íntima del consumidor y conexión de muchos puntos que hasta el momento estaban ocultos.

“Tenemos una nueva forma de interactuar, aprender, producir e inclusive –exagerando un poco- hasta de pensar, por cómo nos vemos en la sociedad como personas. Sin embargo, también hay contras. Entre esos se pueden mencionar el abuso de información confidencial y privilegiada, riesgos de relaciones de privacidad y un posible desempleo causado en la transición por desplazamiento o eliminación de algunas labores, principalmente mecánicas, manuales o transaccionales”, reconoce el experto.

Aunque dice que el mundo siempre ha sido capaz de generar otros empleos a la luz de la aplicación de nuevas tecnologías, en esta ocasión la vertiginosa velocidad de las tecnologías disruptivas podría poner una presión adicional en la generación de nuevos puestos de trabajo. Ante eso, la solución es una mejor y más adaptada educación.

Oda a la metamorfosis

¿Están las empresas centroamericanas realmente preparadas para la implementación de tecnologías disruptivas y la forma en cómo cambiarán las formas de hacer las cosas?

“El empresariado centroamericano ha sido siempre de avanzada. Tenemos una población empresarial, sino en las posibles restricciones provenientes de legislaciones anticuadas”, responde Segura. 

Como cualquier región en el mundo, Centroamérica adoptará las tecnologías disruptivas. Sin embargo, la velocidad con que lo haga estará en relación directa con la agilidad en los cambios en nuestras legislaciones.

“Típicamente, nuestros sistemas regulatorios fueron diseñados para sociedades diferentes y las disrupciones cambian la forma en que estas sociedades se comportan. Nuevos sistemas impositivos, de control y de fomento a las empresas deberán aparecer para que podamos aprovechar estas disrupciones”, añade. 

Según Gallegos, las empresas centroamericanas están tan preparadas como las de otras partes del mundo para poder entender las implicaciones, ramificaciones y profundidad de estas tecnologías. Sin embargo, considera importante reconocer que todavía están principalmente en una fase de aprendizaje y exploración, y espera que haya nuevas empresas que quieran sumarse a este viaje. Pero hay que ir más allá. 

“La disrupción cambia la forma en que opera el mundo. Los negocios, los gobiernos y las personas están respondiendo hoy a transformaciones que habrían sido inconcebibles hace unos pocos años. Y más que tratar de explicar cada una de las tecnologías disruptivas, es importante entender las raíces que hacen que estas se multipliquen y tengan efectos realmente grandes, que son la tecnología, la globalización y la demografía”, afirma el director de EY.

La tecnología es un factor que lleva siglos siendo predominante, desde la Revolución Industrial, la Revolución de TI (PC, móvil y social, entre otros) u las próximas olas de Internet de las Cosas, Realidad Virtual, Inteligencia Artificial y Robótica. 

La globalización aumenta la complejidad de un mundo más multipolar y requiere modelos de negocios flexibles al contemplar liberalización comercial, crecimiento de mercados emergentes, nuevos competidores, reordenamiento de las cadenas de suministro y baja en los puntos de precio. Y en la demografía destacan altas tasas de natalidad que harán de África e India motores de oportunidad económica, fuerzas laborales dominadas por los millennials, que reinventarán el lugar de trabajo, poblaciones con mayor envejecimiento que transformarán la atención básica y la migración e inmigración, las cuales tendrán efectos profundos sobre fuerzas laborales y el desarrollo económico. 

Extracto del artículo "Cambios radicales", publicado por la revista Summa, edición 272.