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¿Puede alojar el mundo corporativo a hombres y mujeres por igual?

18 de Junio 2018
Executive Education INCAE

En el mundo ideal, las corporaciones generan desafíos y ambiciones que no distinguen entre ejecutivos y ejecutivas. En la práctica, sin embargo, parece que el planeta de los altos líderes traza poderosas coordenadas que colocan a las mujeres en la sombra y a los varones en la zona más brillante.

No es esta una conclusión de un activista, sino una lectura práctica atada las evidencias cotidianas en las grandes corporaciones que ha conocido el profesor Francisco Loscos y en sus andanzas por un sinnúmero de empresas. Menos del 30% de los puestos directivos están en manos femeninas en los países más igualitarios del mundo, a pesar de que la mayoría de la población que cursa estudios de educación superior es de mujeres y de que ellas forman el 45% del pastel laboral.

No se pueden negar los números, reconoce Loscos, profesor invitado en INCAE Business School. Sus cursos no tienen enfoques de género y ni aplican cuotas para alumnas o alumnos; son cursos de liderazgo que debería valer para todos por igual de no ser por los sesgos sociales, una especie de techos de vidrio que con frecuencia creemos infranqueables.

“¿Ven aquí algo que hable del género?” es una de las preguntas retóricas más comunes del profesor Loscos en su webinar “Retos y desafíos de las mujeres en el mundo corporativo”. 

Su idea central es que el mundo de los negocios por sí mismo exige tipos de liderazgo que pueden asumir con idénticas capacidades hombres o mujeres. El mundo corporativo tiene de principio espacio para unos y otras, si parten de un buen autoconocimiento para enfrentar sus tareas los contextos complejos, cambiantes e inciertos de los tiempos actuales.

Hay que desechar la idea de que el éxito tiene una base masculina, que la maternidad es una barrera infranqueable o que es solo la mujer la encargada de llevar los hogares y conciliarlos con el ámbito profesional. Estos son los “techos de vidrio” que todos, independientemente de nuestro sexo, debemos superar para crear realidades igualitarias que hagan posible en algún momento hablar de “el liderazgo femenino en los negocios” y hablar simplemente de “el liderazgo en los negocios”, señala Loscos.

Claro que hay barreras forjadas por nuestro entorno social. Hay “techos de concreto” que se han impuesto en el pensamiento de muchas líderes de negocios. Por ejemplo, el 70% cree que no está en sintonía consigo y el 42% expresa temor al fracaso. 

Aunque en la práctica no es fácil vencer esas ideas, hay maneras de enderezarlas. La primera de ellas es el autoconocimiento para identificar nuestras metas, la segunda la preparación para ello, la tercera es construir los escenarios y la cuarta es trabajar duro, sabiendo que el mundo corporativo no reconoce cuotas de participación para mujeres… por suerte, considera Loscos.

Así todos (y todas) podemos trabajar por la generación de espacios para que las mujeres forjen sus capacidades y actitudes, los únicos dos elementos que dependen de sí mismas en la enorme tarea de cerrar la brecha de género. Los incentivos financieros, la tecnología, las oportunidades económicas y todo el marco legal pueden cambiar pronto o no, pero el desarrollo del talento propio y de la manera de enfrentar los retos sí está en las manos de ellas para construir su liderazgo de valor.