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¿Cómo transformar los procesos de cambio en una experiencia positiva?

18 de Julio 2018
Camelia Ilie-Cardoza

Los procesos de cambio están asociados en general con palabras negativas: rechazo, miedo, frustración, resistencia. En el mundo empresarial, las estadísticas son devastadoras: un 67% de los procesos de cambio fracasan.

¿Por qué ocurre este fenómeno? ¿Qué es lo que produce la resistencia al cambio y cómo podemos transformarla en una experiencia positiva?

El contexto económico empresarial, que se transforma actualmente a una gran velocidad, requiere de una capacidad renovada en los altos ejecutivos y empleados de las empresas de cambiar permanentemente.

Sin embargo, las mentes humanas identifican los cambios producidos por otros como amenazas. Las amígdalas cerebrales se activan, los circuitos neuronales asociados con el peligro se ponen en funcionamiento y los cerebros empiezan a generar el cortisol, la hormona del estrés. Todos estos fenómenos se retroalimentan entre sí y terminan generando un círculo vicioso del miedo que lleva al organismo a un modo de funcionamiento llamado “lucha o huida”. Las personas que funcionan en este sistema se transforman en los resistentes al cambio, tanto personal como profesional.

Para deshacer esta situación y tomar control consciente sobre estos procesos inconscientes de nuestras mentes, se necesita empezar a desarrollar altos niveles de autoconciencia y autocontrol en una primera fase, seguidos de planes de auto-desarrollo en la segunda.

A través de los procesos de autoconciencia y autocontrol, tenemos que empezar a identificar nuestras fortalezas y empezar a construir sobre ellas nuestro modelo de liderazgo personal que nos permitirá mitigar los miedos producidos por procesos que no controlamos, como los cambios organizativos.

La identificación de fortalezas ayuda a reforzar la autoconfianza y con ello se empieza a producir pensamientos positivos, que a la vez generan endorfinas, causantes de sensaciones de bienestar.

Las palabras negativas pierden fuerza y empiezan a surgir otras, positivas: emoción, novedad, descubrimiento, crecimiento. Entramos de esta manera en un círculo virtuoso, en el cual el autoconocimiento genera autoconfianza y esta, a la vez, genera pensamientos positivos acerca de uno mismo y del entorno.

¿Cómo pueden ayudar las empresas a sus empleados a desarrollar estos procesos mentales? Para empezar, tienen que crear culturas resonantes, comunicando y recordando de forma constante el propósito de la organización, para dar sentido y valor a sus colaboradores.

Por otro lado, tienen que motivar a las personas dando feedback positivo y enfocándose en los procesos de construcción de valor personal y organizativo.

Por último, deben tomar las decisiones difíciles con respeto hacia las personas, comunicando en exceso en periodos de crisis. Tienen que explicar cómo los cambios van a afectar a la organización, los grupos y las personas y cómo se van a abordar desde una perspectiva humana. Es la única manera de asegurar que el miedo no toma control y paraliza a las personas y a las organizaciones.

Vivir con cambios permanentes es un imperativo impuesto por los nuevos tiempos que vivimos. Desarrollar la flexibilidad para celebrarlos es una capacidad que podemos desarrollar por nosotros mismos.