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¿Cómo saber diferenciar a una incubadora de una aceleradora de negocios?

07 de Agosto 2018
marilyn.fonseca

Es común pensar que en el camino del emprendedor solo resultará exitoso quien cuente con un alto conocimiento técnico, o bien, tenga de su lado recursos ilimitados para impulsar su idea de negocio. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Día a día surgen nuevas ideas y start-ups capaces de conquistar el mercado sin necesidad de contar con una infinita red de contactos o recursos ilimitados.

El reto que enfrentan hoy en día los emprendedores es generar ideas altamente creativas y disruptivas para llamar la atención de incubadoras y aceleradoras de negocios.

En resumen, La incubadora desarrolla la idea de negocio desde su concepción y brinda las herramientas necesarias para generar un plan de negocio completo que ayude al emprendedor a materializar su idea de negocio mientras que la aceleradora se encarga de tomar una idea de negocio en proceso e inyecta el capital necesario para facilitar la implementación o escalamiento dentro del mercado.

La revista digital Entrepreneur define a las incubadoras de negocios como un mecanismo de asistencia técnica al emprendedor, donde: “estos centros se encargan de evaluar la viabilidad técnica, financiera y de mercado de un plan, proporcionar servicios de asesoría legal, desarrollar los planes de mercadotecnia y ventas e incluso, aportar un espacio físico, equipo, logística y acceso a financiamiento y capital semilla” (Entrepreneur en Español, 2017). La premisa es generar los incentivos necesarios para promover la innovación de forma orgánica de tal forma que al contar con una estructura sólida incremente la tasa de supervivencia del emprendimiento.

Por su parte,  Seed Rocket, medio digital, define a una aceleradora de negocios como: “un programa para startups tecnológicas en una fase inicial, que suelen proporcionar a los emprendedores un espacio compartido de trabajo, acceso a mentores y la oportunidad de presentarse, tras este periodo, ante inversores, business angels y capital riesgo” (Seed Rocket, 2017). Una característica clave de las aceleradoras es la participación de inversionistas de alto riesgo en el proceso de crecimiento de la compañía. El fin último de este tipo de inversionistas es incentivar el crecimiento de la compañía en forma acelerada, aceptando el riesgo asociado de invertir en una idea que bien podría ser o no exitosa en el mercado.

Por lo tanto, podemos destacar que ambos modelos de negocio -incubadoras o aceleradoras- tienen como objetivo principal madurar la idea de negocio de tal forma que el emprendedor sea capaz de triunfar en el mercado. Como señala EmprendePyme: “la incubadora ayuda a salir al mercado mientras que la aceleradora ayuda a proyectos ya en desarrollo” (EmprendePyme.Net, 2017).

En conclusión, las incubadoras o aceleradoras de negocio no compiten entre sí, más bien, funcionan como herramientas complementarias que entran en juego en diferentes etapas del ciclo de vida de la idea de negocio. La incubadora toma un papel de asistencia técnica en la formulación del negocio y la aceleradora inyecta el capital para agilizar el crecimiento de la misma.

Debido a la existencia de las incubadoras y aceleradoras, es posible afirmar que cada vez más emprendedores son capaces de alcanzar el éxito con nuevos proyectos, pues existen herramientas que promueven la innovación haciéndose cargo de la parte técnica y de la disponibilidad de recursos.  

Escrito por: Jorge Melara del Cid

Editado por: Natalia Rodríguez

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