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El poder de un músculo clave para liderar: el relato

19 de Septiembre 2018
Executive Education INCAE

Hubo un punto de la evolución humana que marcó la vida en sociedad: el desarrollo de la capacidad de construir historias para compartir. Fue ese el “músculo” determinante para movilizar voluntades y ejercer los primeros liderazgos. Se nutría de la posibilidad de transmitir emociones y provocar una identificación que facilitaba la capacidad de persuadir.

Primero fueron relatos orales, luego diputados y mucho tiempo después, escritos. Después nos emocionamos o nos asustamos con una película en el cine y ahora podemos conmovernos con una narración en tiempo real desde una nave espacial, por ejemplo.

Es el relato, un hilo de hechos que invita a establecer una relación entre ellos y que transmite una experiencia. Se podría decir que está de moda bajo el concepto de “storytelling”, aunque quizá nunca ha perdido vigencia desde que el primer ser humano compartió una experiencia.

Tuvo tanta importancia entonces, cuando se difundía vía oral, como ahora, cuando estamos inundados de información y de datos que a menudo nos abruman. El relato cobra vigencia al provocar emociones en las personas y abrir la puerta de la persuasión, un elemento vital para todas las personas que aspiren a liderar un equipo.

Lo subraya la profesora María Elena Carballo, docente en INCAE Business School, donde comparte su enfoque de liderazgo a través de la literatura por su capacidad de conectar los negocios con las humanidades.

“La mejor mezcla es relato y datos. Si un relato nos toca el corazón, el sistema límbico, las emociones, la imaginación y la razón se vuelve permanente en nuestra vida y nos vemos persuadidos, porque el relato tiene un arraigo cerebral”, explica la profesora Carballo antes de advertir que ese efecto puede ocurrir en narraciones ficticias o reales.

Igual todos los relatos tienen su principio donde se presenta al protagonista en su contexto, un desarrollo en que surge el conflicto o ruptura del orden original de las cosas, y una solución en que las cosas cambian o se regresa a un nuevo equilibro.

“Cuando eso ocurre se comparte una historia, una experiencia que ante el receptor funciona como una vivencia aleccionadora. Impacta más que una serie de datos o una enumeración de afirmaciones inconexas, por sabias que sean”, agrega Carballo.

Se trata sobre todo de una reacción hormonal, casi primitiva, con la secreción de sustancias motivada por emociones fuertes, positivas o negativas.  Puede ser el cortisol del estrés, la oxitocina de la empatía, la dopamina del deseo y la serotonina del placer.

Por eso el relato es muy útil para varias funciones:
-    Transmitir conocimientos
-    Dar cohesión a los grupos (por vía de la identificación colectiva)
-    Atraer personas
-    Nos organiza neuro-cognitivamente al momento de nacer
-    Funciona como un simulador de experiencias

Construir el relato de manera consciente, sin embargo, requiere un bagaje. “Today a reader, tomorrow a leader” (“Hoy lector, mañana líder”), como dijo la profesora Carballo recordando a Margaret Fuller.