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Liderazgo: ¡Es hora de construir las emociones!

27 de Septiembre 2018
Executive Education INCAE

Es casi un lugar común escuchar a alguien decir que fue “presa de las emociones”, como si estas reacciones naturales/sociales fueran un designio de vida inevitable. Inevitable y malvado. La frase se dice con más angustia en contextos profesionales, donde deben predominar la racionalidad y el pensamiento duro. O eso suponemos.

La verdad es que nadie debe ser “presa de las emociones”. En primer lugar, porque estas son elementos consustanciales con cualquier actividad humana, incluso las más frías de todas, entra las que algunos pueden colocar a los negocios. En segundo lugar, porque las emociones no son necesariamente malas ni tienen por qué reflejar falta de competencias o debilidad. Y, en tercer lugar, porque es posible revertir la relación y ser nosotros los que convirtamos a las emociones en nuestra propia “presa”, según las tendencias más recientes del liderazgo y del estudio de la inteligencia emocional.

Es lo que explica el profesor Héctor Martínez, especialista en coaching y seguidor del enfoque positivista (el que reafirma la experiencia y los sentidos como fuentes de conocimiento), docente en INCAE Business School en los programas de gerencia de recursos humanos y liderazgo.

“Se estudian las emociones porque es necesario explicar el comportamiento del ser humano como individuo, en pares, en grupos o equipos y hasta una organización, aunque sean dinámicas más complejas”, explicaba Martínez.

Parece una paradoja, pero no lo es. Mientras más se desarrolla la robótica, más relevante es también el perfeccionamiento o descubrimiento de las mal llamadas “soft skills”, entendidas como las habilidades más complejas para abordar problemas que nunca son del todo blancos ni negros, en contextos compuestos por humanos y, por tanto, por sus emociones.

Partiendo de que el enfoque moderno coloca a la palabra “líder” muy lejos del vocablo “dictador” y más cerca de “agente transformador”, la inteligencia emocional es un componente indispensable

“El que no tiene emociones no es capaz de comprender”, explica el profesor Martínez, antes de reforzar su idea central de que las emociones es posible construirlas a partir de un conocimiento profundo de uno mismo y del contexto.

Es parte de lo que reseña Daniel Goleman en su conocido libro “Inteligencia emocional”, así como la obra “El líder resonante” escrita por este mismo autor junto con Richard Boyatsis y Annie McKee. 

Ellos son parte de los impulsores de las nuevas teorías sobre las emociones, que coinciden en tres ideas:

  • Las emociones no son aplicables universalmente, pues lo que asusta a un grupo puede divertir a otro o entristecerlo en un momento diferente.
  • El ser humano es capaz de aprender a expresar sus emociones, como es muy fácil de ver en los niños en etapas tempranas.
  • Las emociones no dependen sólo del contexto, sino del “historial emocional” de un individuo o un grupo, por lo que los mismos estímulos nunca van a generar resultados idénticos.

A partir de ello es conveniente promover el “modelo de cambio intencionado”, mencionó Martínez, en el marco del desarrollo de competencias finalmente más realistas, más apegadas a la naturaleza humana de las personas con quienes convivimos a diario en nuestras organizaciones… incluidos nosotros mismos.